Un equipo de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Murcia estudia fórmulas para reducir la huella ambiental de la alimentación animal. Han analizado el potencial de larvas de insectos y, en el marco del proyecto europeo ASPmed, la viabilidad de utilizar grano de cultivos hidropónicos para alimentar aves en sistemas agroforestales.

La mayor parte de los piensos empleados en alimentación animal están hechos con harina de soja. Esta leguminosa ofrece unas propiedades excelentes, como un alto contenido en proteínas y un precio relativamente contenido. Sin embargo, asentar el sistema de nutrición animal en este producto plantea una serie de inconvenientes desde el punto de vista ambiental.
El grupo de investigación de Nutrición y Alimentación Animal de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Murcia (UMU) estudia fórmulas alternativas al uso de soja para la alimentación de animales de granja. Apuesta por unas materias primas de cercanía y por fórmulas más novedosas, como el empleo de gusanos de la harina y granos producidos mediante cultivos hidropónicos.
La alimentación es el factor de la ganadería que más impacta sobre el medio ambiente
«La alimentación es el proceso de la obtención de productos de origen animal que más impacta sobre el medio ambiente , entonces si la mejoramos haremos más sostenible la actividad ganadera», afirma la investigadora de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Murcia, Silvia Martínez.
Actualmente, la práctica totalidad de soja que se consume en Europa es importada de otros continentes, principalmente América, lo que conlleva un impacto ambiental considerable, debido a la contaminación generada por el transporte de esta materia prima. Además, hay que tener en cuenta que las prácticas de cultivo llevadas a cabo en los países de origen no son especialmente respetuosas con el entorno.
Alternativas locales más sostenibles que la soja
La alternativa pasa por el empleo de cultivos locales. El problema reside en que estos productos no reúnen las propiedades nutricionales que ofrece la soja. «Las harinas de soja son excelentes desde el punto de vista nutricional, contienen una cantidad y calidad de lisina, uno de los aminoácidos esenciales para las aves, que no presentan otros cultivos», añade Silvia Martínez.
En los estudios de caracterización del grupo de nutrientes de los cultivos locales, llevados a cabo por el equipo liderado por Silvia Martínez y Josefa Madrid, han identificado otras leguminosas con propiedades comparables a las de la soja importada. Concretamente, el guisante es un firme candidato como materia prima de las harinas de piensos para animales. «Es cierto que el guisante no es tan proteico como la soja, pero sí aporta nutrientes muy interesantes», añade Josefa Madrid.
Insectos en las dietas de animales
Sin embargo, el grupo de Alimentación y Nutrición Animal plantea otras alternativas interesantes para mejorar la sostenibilidad de la actividad agrícola y compensar el menor aporte de proteínas de cultivos locales mediante otra vía, como la incorporación de insectos a la dieta de animales, para ser más exactos, a la de aves.
La Unión Europea autoriza el uso de insectos para alimentación animal, aunque su producción está bastante regulada. Estos invertebrados se incorporarían a la dieta de aves como un complemento a la dieta, y no como ingrediente para la fabricación de piensos, sino en una presentación deshidratada. Aparte del aporte proteico y energético, esta opción conlleva unos beneficios adicionales para el bienestar de los animales.
Beneficios de la alimentación con larvas de insectos
Cuando se da el insecto deshidratado entero las aves picotean. Así se consigue un efecto beneficioso desde el punto de vista del enriquecimiento ambiental y también en bienestar de los propios animales, porque reproducen una costumbre natural.
«En aves de puesta suele darse el problema de que se picotean entre ellas. Si favorecemos un ambiente que propicia el comportamiento natural, como el picoteo en suelo, podemos lograr que se ataquen menos», aclara Josefa Madrid.
Esta vía de la mejora de la alimentación y del bienestar de los animales que estudia el equipo de la Facultad de Veterinaria de Murcia va a ganar interés en los próximos años, ya que está previsto que la Unión Europea a que toda la producción de aves sea en suelo.
«Aportar los nutrientes de los gusanos en forma de harina está muy bien, pero en nuestro grupo de investigación pensamos que es todavía mejor utilizar los gusanos como un complemento a su alimentación que incentive su comportamiento natural. Se avanza en bienestar animal, así como en productividad cárnica y de huevos», añade Josefa Madrid.

Hidropónicos en sistemas agroforestales
La línea más novedosa del trabajo de este grupo de investigación se desarrolla en el proyecto europeo ASPmed, iniciado el pasado junio, en el que colaboran con grupos de Italia, Argelia, Egipto, Portugal, Marruecos, Turquía, Francia y Croacia.
En este proyecto de gran envergadura, los socios participantes tratan de acercar la ganadería a un sistema agroforestal, que en algunas regiones de España ya está implantado con las dehesas. Pero en este proyecto se quiere ir un paso más allá, con la incorporación de innovaciones de carácter tecnológico, hablan incluso de incorporar sistemas de inteligencia artificial, que revaloricen esta práctica y permitan aprovechar los beneficios ambientales de estos sistemas agroganaderos.
«El sistema agroforestal permite una producción equilibrada de ganadería, agricultura y medio ambiente, de manera que cada una de las actividades beneficie a las otras. Los árboles pueden producir sombra, los animales abono y las plantas pueden ser alimento para los animales», dice Silvia Martínez.

Cultivos hidropónicos para completar la dieta de animales
En este macroproyecto, el grupo de Alimentación y Nutrición Animal estudiará el uso de cultivos hidropónicos para completar la dieta de los animales. Concretamente estudian el cultivo hidropónico de cebada, que aportará semillas germinadas y brotes pequeños, para la alimentación de animales, que además a completar la dieta, contribuyen a que las aves mantengan un comportamiento natural.
Actualmente, el grupo de la Facultad de Veterinaria de Murcia estudia de la viabilidad de una dieta sostenible, con una disminución de la soja y el maíz importado, y suplementada con variedades de hidropónico. «Queremos ver el impacto sobre el bienestar de las aves, evaluaremos la reducción de la huella sobre el medio ambiente y también analizaremos la calidad de los productos cárnicos de pollos y gallinas», afirma Silvia Martínez.
La reducción de la huella ecológica de la alimentación animal es más que una necesidad, una obligación. Y para lograrlo, nada mejor que volver la mirada a las prácticas tradicionales, para enriquecerlas con tecnología y conocimiento avanzado, como el generado por este equipo de Veterinaria, que encara el futuro con un enfoque diferente.














