La Universidad de Alicante (UA) acogerá del 15 al 17 de septiembre el curso de verano Modelos Generativos y Creativos e Industria Artística, una iniciativa de la alianza europea Transform4Europe que reunirá a unos 50 participantes de las universidades que forman parte de esta red.

El encuentro analizará las posibilidades que ofrecen los modelos generativos de inteligencia artificial en las industrias creativas y artísticas, desde la generación de imágenes y vídeos hasta la creación de recursos tridimensionales. El programa combinará la vertiente tecnológica de la IA con disciplinas como las Bellas Artes y el diseño.
Pero el curso no se limitará a explorar qué pueden hacer estas herramientas. Uno de sus ejes será precisamente analizar los retos que plantea la inteligencia artificial generativa para la creación artística, especialmente en ámbitos como la propiedad intelectual, la privacidad, la seguridad y la responsabilidad.
Inteligencia artificial para crear imágenes, vídeos y recursos 3D
El curso, que se impartirá en inglés, está diseñado para poner en contacto conocimientos procedentes de la inteligencia artificial, la informática, las Bellas Artes y el diseño.
Durante las sesiones, los participantes podrán explorar aplicaciones técnicas y creativas de los modelos generativos para producir imágenes, vídeos y recursos tridimensionales de alta calidad. La propuesta busca así mostrar la IA generativa no solo como una tecnología informática, sino también como una nueva herramienta para los profesionales y creadores de las industrias culturales y artísticas.
El programa incluirá talleres prácticos, en los que los participantes podrán experimentar con estas tecnologías, además de un concurso estudiantil destinado a presentar proyectos innovadores.
La formación también contará con una mesa redonda en la que participarán expertos de la Universidad de Arizona y UNITS, con el objetivo de favorecer el intercambio de conocimiento y la colaboración entre la universidad y el sector industrial.
La IA generativa también plantea problemas legales y éticos
La capacidad de los modelos generativos para producir contenidos abre nuevas posibilidades creativas, pero también plantea preguntas para las que todavía se están construyendo respuestas jurídicas y sociales.
Por eso, el curso abordará cuestiones como la ética de la inteligencia artificial, los protocolos de seguridad, la propiedad intelectual y la privacidad en las industrias creativas.
Uno de los momentos destacados llegará el 15 de septiembre, con una jornada abierta al público que permitirá acercar estas cuestiones a un público más amplio.
La profesora Teresa Scantamburlo, de la Universidad de Trieste, ofrecerá una conferencia centrada en el papel de las personas y la responsabilidad en una época en la que las máquinas pueden participar cada vez más en procesos creativos.
También intervendrá Aurelio López-Tarruella, profesor de Derecho internacional privado de la Universidad de Alicante y director de la Cátedra Desarrollo Responsable del Metaverso. Su conferencia abordará uno de los grandes debates que ha acompañado a la expansión de la IA generativa: cómo proteger los derechos de autor de las creaciones humanas cuando las máquinas también pueden generar contenidos.
Del laboratorio tecnológico al trabajo de los creadores
La expansión de los modelos generativos está modificando la forma de producir imágenes, vídeos, diseños y otros contenidos digitales. La cuestión que plantea el curso de Alicante va, sin embargo, un paso más allá de aprender a utilizar estas herramientas.
El objetivo es analizar cómo integrar la IA generativa en los procesos creativos sin dejar de lado la responsabilidad, los derechos de los autores y la seguridad.
Ese enfoque resulta especialmente relevante en un momento en el que las tecnologías capaces de generar contenidos mediante inteligencia artificial avanzan rápidamente y obligan a artistas, diseñadores, empresas, universidades y legisladores a replantearse conceptos que hasta hace poco parecían relativamente claros.
La iniciativa de la Universidad de Alicante pone así sobre la mesa una cuestión que probablemente marcará buena parte del futuro de las industrias culturales: qué papel ocuparán las máquinas en la creación y qué papel seguirá correspondiendo a las personas.













