Científicos del Área de Educación Física y Deportiva de la Facultad de Medicina de la Universidad de Málaga (UMA) han liderado un estudio internacional que compara dos de las estrategias de entrenamiento de fuerza más utilizadas por entrenadores y atletas: el método basado en pausas breves dentro de la serie, y el método que consiste en reducir la carga tras alcanzar el fallo muscular.

La investigación ha medido la progresión de ambas técnicas en relación con la ganancia de masa muscular, la fuerza máxima y los cambios en la composición corporal, y sus resultados se han publicado en la revista científica Scandinavian Journal of Medicine & Science in Sports.
Qué diferencia a este estudio de investigaciones anteriores
«Lo novedoso de esta investigación es que estas técnicas no se aplicaron durante todo el programa, como se venía haciendo en estudios previos, sino únicamente cuando los participantes dejaban de progresar aumentando repeticiones de forma convencional», explica Javier Benítez Porres, director del laboratorio de Fisiología del Esfuerzo y Medicina del Deporte de la UMA y uno de los autores del artículo.
En esa misma línea, Salvador Vargas, investigador del grupo de Fisiología del Ejercicio y también firmante del trabajo, añade que este planteamiento ha permitido evaluar la «utilidad real» de ambas técnicas como herramientas para mantener la sobrecarga progresiva cuando el avance empieza a estancarse.
Cómo se ha diseñado el estudio
Para el desarrollo de la investigación se estudió a 23 adultos con experiencia previa en entrenamiento de fuerza (20 hombres y 3 mujeres) durante ocho semanas, con dos sesiones semanales. Los participantes se distribuyeron aleatoriamente en dos grupos —RP y DS— que siguieron la misma dieta y el mismo programa de entrenamiento, variando únicamente la estrategia de progresión aplicada.
Antes y después de la intervención, el equipo evaluó la composición corporal mediante absorciometría dual de rayos X (DXA) y la fuerza máxima a través del test de una repetición máxima (1RM) en press de banca.

Resultados prácticamente idénticos
Los resultados mostraron aumentos similares de fuerza y masa libre de grasa en ambos grupos, sin diferencias estadísticamente significativas entre las dos estrategias.
«En definitiva, el trabajo demuestra que no parece existir una estrategia claramente superior a la otra y que ambas pueden utilizarse con éxito para seguir generando mejoras en sujetos con experiencia en entrenamiento de fuerza», concluye Benítez Porres, quien además de a la UMA pertenece a IBIMA Plataforma BIONAND y a la Red Nacional de Optimización del Entrenamiento de Fuerza, financiada por el Consejo Superior de Deportes (CSD).
Entonces, ¿qué técnica elegir?
Según el investigador, la elección entre una u otra estrategia puede basarse en criterios prácticos: las preferencias del propio deportista, la disponibilidad de tiempo o las características de la planificación de cada programa. Ambas técnicas resultan especialmente útiles en deportistas entrenados, un perfil en el que las progresiones lineales tradicionales suelen ser más difíciles de mantener con el tiempo.













