Ver una raya cerca de la orilla puede causar sorpresa entre los bañistas, pero lejos de ser una señal de alarma, es una excelente noticia para el estado del mar. Investigadores de la Universidad de Alicante (UA) han confirmado que los arenales poco profundos de la playa de San Juan funcionan como una zona de guardería para rayas, un espacio donde los ejemplares más jóvenes encuentran refugio, alimento y las condiciones necesarias para crecer durante sus primeros meses de vida.

El hallazgo se produjo durante una actividad de ciencia ciudadana organizada por la Universidad de Alicante, en la que una quincena de voluntarios localizó más de 40 ejemplares juveniles de pastinaca (Dasyatis pastinaca), además de otras especies de elasmobranquios como el águila marina. Los resultados forman parte del proyecto de investigación e-Lasmo2, que estudia las poblaciones de tiburones y rayas del litoral levantino.
Una guardería natural para las rayas del Mediterráneo
La elevada presencia de rayas jóvenes confirma que estos arenales desempeñan un papel esencial para la conservación de estas especies. «La elevada presencia de individuos juveniles demuestra que los arenales superficiales de Alicante funcionan como una auténtica zona de guardería para esta especie, un hábitat esencial durante sus primeras etapas de vida», explica Francisca Giménez Casalduero, catedrática de Zoología de la Universidad de Alicante, directora del Centro de Investigación Marina de Santa Pola (CIMAR-UA) y coordinadora del proyecto.
Estas zonas de guardería son fundamentales para la supervivencia de rayas y tiburones, ya que proporcionan protección frente a depredadores, alimento abundante y unas condiciones ambientales favorables para el desarrollo de los ejemplares juveniles. «Su identificación resulta clave para diseñar estrategias eficaces de conservación de estos animales, considerados esenciales para mantener el equilibrio y la salud de los ecosistemas marinos», añade la investigadora.
Qué hacer si ves una raya cerca de la orilla
La presencia de rayas en aguas poco profundas suele generar inquietud entre algunos bañistas. Sin embargo, los investigadores recuerdan que estos animales utilizan de forma natural estos hábitats y que su presencia es un indicador de la buena salud del ecosistema marino.
«Si un bañista observa una raya, lo recomendable es mantener la distancia, no intentar manipularla y permitir que continúe su comportamiento natural. Su presencia es un indicador de la buena salud del ecosistema», señala Giménez Casalduero.
La Universidad de Alicante anima además a comunicar estos avistamientos al Centro de Investigación Marina de Santa Pola (CIMAR-UA), ya que esta información resulta de gran utilidad para seguir estudiando la distribución de estas especies y mejorar su conservación.
Ciencia ciudadana para proteger el Mediterráneo
El descubrimiento fue posible gracias a una jornada de voluntariado científico en la que los participantes recibieron formación sobre biodiversidad marina y aprendieron técnicas de seguimiento ecológico, como la realización de transectos, el uso de cuadrículas de muestreo, la toma de datos ambientales o la observación subacuática.
La respuesta ciudadana superó todas las expectativas. Según destaca el equipo investigador, cerca de 50 personas solicitaron participar en una actividad con solo quince plazas disponibles, reflejando el creciente interés por conocer y proteger los ecosistemas marinos.
La actividad forma parte del proyecto e-Lasmo2, liderado por la Universidad de Alicante hasta 2027, que busca ampliar el conocimiento sobre las poblaciones de tiburones y rayas del Mediterráneo y mejorar su conservación frente a las presiones derivadas de la pesca profesional y recreativa.














