Encuentran restos de glifosato en el 100% de sus aplicadores y en el 65% de los vecinos de una ciudad agrícola de Argentina

El estudio, realizado en la Universidad Nacional de Córdoba de Argentina, es el primero a nivel mundial que encuentra este agroquímico y su residuo (AMPA) por esta vía.

Es una técnica menos invasiva que la extracción de sangre por lo que puede facilitar futuros monitoreos.

Además, estos hallazgos abren una nueva ventana para investigar cómo se distribuye el herbicida

La exposición a herbicidas en Argentina es un problema histórico vinculado al modelo de siembra directa. A pesar de la controversia por su uso, existen pocos registros científicos sobre los niveles de exposición en las personas.

Para echar luz sobre este tema, Iohanna Filippi, investigadora del Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Salud (Inicsa, UNC-Conicet), analizó muestras de habitantes de una ciudad situada en la zona agrícola núcleo de la provincia de Córdoba, donde el glifosato se utiliza regularmente.

Analizó muestras tomadas en 2019. Lo innovador de este trabajo es que, además de analizar orina y sangre, se estudió la saliva de los voluntarios. La muestra (35 personas) se dividió entre aplicadores de agroquímicos (15) y personas sin contacto laboral con el sector (20).

Los resultados marcaron un hito: es la primera investigación a nivel mundial que detecta concentraciones de glifosato y su residuo, el ácido aminometilfosfónico (AMPA), en saliva humana. En las muestras de saliva, la detección de glifosato alcanzó al 65% del grupo no laboral, mientras que en los aplicadores llegó al 100%.

El estudio fue publicado en la revista Environmental Advances y recibió un subsidio de la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la UNC.

“En la saliva encontramos concentraciones mucho más altas que en el resto de los estudios en los que se evaluó glifosato en orina y plasma. No estaba descrito en ningún lado y aún no hay una explicación de por qué el glifosato está tan presente allí”, señala Filippi, quien pertenece al Grupo de Epidemiología Ambiental del Cáncer y otras Enfermedades Crónicas en Córdoba (GEACC) y al Laboratorio de Investigaciones en Contaminación Acuática y Ecotoxicología (LICAE).

Estos hallazgos abren una nueva ventana para investigar y conocer cómo se distribuye el glifosato en el organismo.

Las concentraciones promedio de glifosato encontradas en saliva fueron de 2,86 ng/ml (nanogramos por mililitro) en trabajadores, frente a 0,38 ng/ml en el grupo sin exposición directa. Para asegurar la precisión, se utilizó tecnología de alta complejidad como la cromatografía de gases acoplada a espectrometría de masas.

Frecuencia de detección por tipo de muestra. 

MatrizAnalitoGrupo No OcupacionalGrupo Ocupacional
SalivaGlifosato65%100%
SalivaAMPA5%47%
OrinaAMPA40%67%
OrinaGlifosato5%20%
PlasmaAMPA30%60%
PlasmaGlifosato10%27%

Valores expresados en porcentaje de detección (DF%) según el estudio de la UNC (2024).

Un método menos invasivo

El hallazgo de la investigadora de la Facultad de Ciencias Médicas fija un precedente para facilitar futuros monitoreos, ya que la recolección de saliva es mucho menos invasiva que extraer sangre o una muestra de orina.

El glifosato es el herbicida más usado en el país. La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) lo clasifica como «probablemente carcinógeno para los humanos» (Grupo 2A). Según la evaluación de este organismo, existe evidencia «limitada» en humanos sobre la carcinogenicidad del glifosato. Se ha observado una asociación positiva con el linfoma no Hodgkin. En tanto, en animales la evidencia es «suficiente».

Sin embargo, Filippi aclara que este estudio es descriptivo y funciona como una “foto del momento” e indican que tanto los trabajadores, como la población en general están expuestos al contaminante.

Sin embargo, aclara: “No podemos decir qué efecto producirá esto en la salud de las personas en las que se detectó el plaguicida solo con este análisis, se requieren más estudios al respecto.  Es un tema sensible, nos interesa la salud de la población y, especialmente, la de los aplicadores debido a su mayor exposición”.

Aún así, Filippi  explica que cuando se analizó cuánto glifosato y AMPA podrían incorporar las personas a través de la alimentación, considerándola como la única vía de exposición y teniendo en cuenta los niveles detectados en orina, se observó que las cantidades estimadas no representarían un riesgo para la salud de la población, de acuerdo con los valores de referencia establecidos por diversas organizaciones internacionales.

No obstante, la investigadora reconoce que, aunque la regulación en Córdoba avanzó y, por ejemplo, exige distancias mínimas para fumigar, estos límites siguen siendo un desafío en las localidades del interior. Este nuevo método, a través de la determinación de la exposición a glifosato en la saliva, facilitará seguir de cerca la salud de la población de una manera mucho más sencilla y directa.

Instituciones y autores participantes en el estudio

  • Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Salud (Inicsa) de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNC y Conicet, Argentina.
  • Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudio del Agua (IDAEA, CSIC) en Barcelona, España.
  • Escuela de Nutrición (Facultad de Ciencias Médicas de la UNC), Argentina.
  • Centro de Investigaciones en Bioquímica Clínica e Inmunología (Cibici) de la Facultad de Ciencias Químicas de la UNC y Conicet, Argentina.

Autores. Iohanna Filippi, Pilar Fernández, Joan Grimalt, Mariana Butinof, María Valeria Amé y Sonia Muñoz.

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