Humanidades

El valle asturiano del Sella era un buen lugar para vivir para el Homo sapiens durante la Edad del Hielo

Cova Rosa en Ribadesella, Asturias. Toma de ortofotografías para la reconstrucción de la sección estratigráfica.

Según una investigación en la que participa la UNED, el valle del Sella en Asturias en la Edad del Hielo era un buen lugar para vivir para los humanos modernos

Una investigación, en la que participa la UNED, consigue precisar la cronología de la ocupación por Homo sapiens de Cova Rosa en Asturias. La investigación, publicada en la prestigiosa revista de la Universidad de Cambrige Radiocarbon, consigue ubicar con precisión las ocupaciones del Paleolítico superior en la cueva asturiana de Cova Rosa. Por primera vez se presentan 22 fechas radiocarbónicas de este importante yacimiento de la cornisa cantábrica, lo que supone un gran avance para el conocimiento de las ocupaciones de los grupos de cazadores, recolectores y mariscadores formados por Homo sapiens.

La cronología radiocarbónica de la ocupación humana en la cueva asturiana Cova Rosa precisa que fue habitada aproximadamente durante 25.000 años por Homo sapiens, grupos de cazadores, recolectores y mariscadores. Se sabe que habitaron allí con algunas interrupciones durante el Solutrense, el Magdaleniense inferior y superior, y el Mesolítico. Tras de sí, dejaron una gran cantidad de restos arqueológicos que los científicos llevan varios años intentando descifrar.

El pasado mayo la prestigiosa revista Radiocarbon publicó el artículo Radiocarbon dates for the Late Pleistocene and Early Holocene occupations of Cova Rosa (Ribadesella, Asturias, Spain), sobre una investigación en la que participó Jesús F. Jordá Pardo, prehistoriador y arqueólogo de la UNED. El trabajo ha conseguido precisar los tiempos en que la cueva estuvo ocupada por humanos modernos. Por primera vez se presentan 22 fechas radiocarbónicas de este importante yacimiento cantábrico.

Vista general desde el exterior del gran abrigo rocoso de Cova Rosa.

El profesor Jesús Francisco Jordá, del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la UNED, explica que la principal aportación de este trabajo es que, «por primera vez se obtienen fechas radiocarbónicas del yacimiento asturiano de Cova Rosa (Sardéu, Ribadesella, Asturias), donde los humanos modernos habitaron durante cerca de 20.000 años con algunas interrupciones, durante el Solutrense, el Magdaleniense inferior y superior y el Mesolítico, dando lugar a una importante acumulación de restos arqueológicos del Paleolítico superior en un depósito de más de dos metros de espesor del que se desconoce la base rocosa, y que estuvo cubierto por un conchero del Mesolítico, actualmente desaparecido salvo pequeños testigos».

En opinión del profesor Jordá, ya se conocía que Cova Rosa tenía una secuencia con Solutrense, Magdaleniense y Mesolítico, pero este trabajo supone poner fechas con dataciones numéricas. «Ahora se puede situar con mayor precisión en el tiempo, en la escala cronoestratigráfica del Pleistoceno superior.

Así, la secuencia de Cova Rosa podemos situarla sin duda alguna en dos momentos muy claros: la parte inferior de la secuencia en el llamado Último Máximo Glacial (el final de la llamada Edad del Hielo) con las ocupaciones del Solutrense y Magdaleniense, y la parte superior, correspondiente a un conchero (acumulación de conchas de moluscos producida por el consumo humano) del Mesolítico, en los primeros momentos del Holoceno, en un ambiente cálido y húmedo», precisa.

Vista general de la excavación de Cova Rosa tras proceder a su limpieza en 2019.

Cazadores, recolectores y mariscadores

El impacto de estos hallazgos es muy grande, pues supone «un gran avance para el conocimiento del desarrollo temporal de las ocupaciones de los grupos de cazadores recolectores y mariscadores formados por Homo sapiens, que desarrollaron sus actividades en el sector asturiano de la Cordillera Cantábrica», opina el profesor, que añade que ahora se sabe que las ocupaciones del Solutrense se inician en Cova Rosa hace 24.800 años calibrados antes del presente y se termina 4.000 años después hace 20.500 años cal BP.

«Las ocupaciones magdalenienses se realizaron en dos momentos: uno correspondiente al Magdaleniense inferior desarrollado entre los 20.500 y 18.000 años cal BP que termina; y otro, adscrito al Magdaleniense superior que se inicia hace 16.800 años cal BP y termina 2.000 años después. Tras un largo vacío de registro arqueológico de unos 8.000 años, las ocupaciones del Mesolítico representadas por el conchero han sido fechadas entre 7.600 y 7.400 años cal BP», explica Jordá.

Que el trabajo haya sido publicado en la prestigiosa revista de Cambridge Radiocarbon indica la magnitud del hallazgo. Además, según informa el profesor Jordá, los autores decidieron que el artículo tuviera acceso abierto, y pagaron «una elevada cantidad de dinero» para que pudiera ser leído en su totalidad. «Nuestro artículo puede ser leído por investigadores y profanos de forma gratuita.

De esta forma se llega a un público mucho más amplio, no solo a aquellas personas cuyas universidades o centros están suscritas a las revistas internacionales de pago», indica el profesor, y agrega: «La importancia de publicar en Radiocarbon es enorme, dado que es una revista internacional sobre investigación en isótopos cosmogénicos que forma parte del Cambridge Core de la Cambridge University Press. Esta revista tiene un elevado índice de impacto en la Categoría de Arqueología de SCOPUS (SJR) 2020. Se encuentra en el top ten de las revistas de Arqueología del mundo».

El doctor Jesús Francisco Jordá Pardo, profesor de Prehistoria del departamento de Prehistoria y Arqueología de la Facultad de Geografía e Historia de la UNED.

Historia de una investigación de prehistoria

El profesor Jordá, que dirigirá en breve el curso de verano «150 años de investigaciones prehistóricas en el Valle del Sella«, es un buen conocedor de Cova Rosa, pues participó en las excavaciones arqueológicas que tuvieron lugar entre 1975 y 1979. «Mi aportación particular es el estudio de las secuencias estratigráficas del yacimiento desde el punto de vista de la Geoarqueología, que es mi especialidad».

El yacimiento de Cova Rosa tiene una larga historia de investigaciones. Fue descubierta para la Ciencia por Francisco Jordá Cerdá, a la sazón Jefe del Servicio de Investigaciones Arqueológicas de la Diputación Provincial de Oviedo, en unas prospecciones en 1952, a las que siguieron trabajos de excavación arqueológica en 1958, 1959 y 1964.

En 1975, cuando Jordá Cerdá ya era catedrático de Arqueología, Epigrafía y Numismática de la Universidad de Salamanca, inició unas excavaciones sistemáticas modélicas junto con su alumno Alejandro Gómez Fuentes, que continuaron hasta 1979. Los materiales de estos trabajos permanecieron en estudio en la Universidad de Salamanca, y a partir de 2016, Esteban Álvarez-Fernández impulsó la intervención en el yacimiento para limpiar y estudiar las secciones estratigráficas y obtener muestras in situ para dataciones radiocarbónicas. Fruto de todos estos trabajos, es la publicación que ahora sale a la luz.

El trabajo Radiocarbon dates for the Late Pleistocene and Early Holocene occupations of Cova Rosa (Ribadesella, Asturias, Spain), ha sido coordinado por Esteban Álvarez-Fernández, profesor de Prehistoria de la Universidad de Salamanca, y está firmado por Jordá y por los investigadores Katerina Douka (Max Planck Institute for the Science of Human History, de Alemania), Pablo Arias y Luis Teira (IIIPC, Universidad de Cantabria), Julián Bécares, Sergio Martín-Jarque y Rodrigo Portero (USAL).

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