Eran las 7:13 horas de este lunes cuando el Mar de Alborán volvió a recordar a las provincias de Almería, Granada, Alicante, Murcia y Jaén que están expuestas a los terremotos. Frente a las costas del Cabo de Gata la tierra tembló con una fuerza de 5,4 grados, justo en la confluencia de las placas tectónicas de Nubia y Eurasia. A este temblor de entidad considerable le siguieron una treintena de réplicas; y lo más preocupante: hizo que saltaran la alerta por tsunami, aunque finalmente no se produjo este fenómeno.

Debido a que el epicentro se localizó en el mar, las autoridades activaron de manera preventiva una alerta de tsunami, que fue desactivada poco después. La posibilidad de un fenómeno de este tipo, sin embargo, era extremadamente baja.
¿Hay posibilidad de que se produzca un tsumani?
En un principio, la posibilidad de que se produzca un tsunami en esta zona del Mediterráneo es relativamente baja, pero no puede descartarse por completo. “Hay que aclarar que un terremoto de esta magnitud no produce movimientos significativos del fondo marino”, explica el catedrático del Departamento de Ciencias de la Tierra y el Medio Ambiente de la Universidad de Alicante, Pedro Alfaro. “Para que haya peligro real de tsunami son necesarias magnitudes sísmicas superiores a 6.5. En este caso, no se daban las condiciones necesarias”.
Dónde se registró el terremoto del 14 de julio
Pedro Alfaro detalla que “el terremoto se produjo en una zona sísmicamente activa, correspondiente al límite entre las placas tectónicas de Nubia y Eurasia”. En palabras del experto, “el acercamiento lento pero constante entre ambas placas genera enormes esfuerzos en las rocas de la corteza terrestre, rompiéndolas y dando lugar al desplazamiento brusco de fallas.”
En las horas siguientes al temblor principal, se registraron más de veinte réplicas, con magnitudes comprendidas entre 1.6 y 3.4. “Es habitual que terremotos como este produzcan unos pocos centenares de réplicas durante las semanas siguientes debido al reajuste de la falla que ha producido el terremoto principal”, afirma el especialista de la Universidad de Alicante.

Zona sísmica con terremotos frecuentes
Pese a que la población pueda no estar acostumbrada a sentirlos con regularidad, terremotos con magnitudes próximas a 5 no son raros en esta parte del Mediterráneo occidental, según explica el profesor Alfaro. “En nuestro límite de placas, la mayor actividad sísmica se
produce en la franja costera del norte de África —en Marruecos, Túnez y Argelia—, pero también hay actividad en el mar Mediterráneo y en el sur de la Península Ibérica, especialmente en Andalucía, la Región de Murcia y el sur de la Comunidad Valenciana”, asegura.
Por qué apenas se han registrado daños si fue un terremoto similar al de Lorca
Aunque el seísmo se ha sentido en varias ciudades del litoral sureste, no se han reportado daños materiales ni personales. La explicación
principal radica en la distancia entre el epicentro y las zonas habitadas.
“El terremoto se ha producido a más de 30 kilómetros de los núcleos de población más cercanos. Para que hubiese habido daños, el seísmo tendría que haber tenido una magnitud mucho mayor o haber ocurrido justo debajo de una ciudad”, ha señalado el experto. A
modo de comparación, Alfaro recuerda el terremoto de Lorca en 2011, “que tuvo una magnitud de 5.2, pero causó daños importantes porque su epicentro se situó a apenas 3 km. del casco urbano”.













