«El reto con la IA en educación no es prohibir o castigar, sino formar al alumnado en el uso ético»

La irrupción de la inteligencia artificial (IA) está transformando la forma de enseñar, aprender y evaluar en todos los niveles educativos. Ante este cambio, la investigadora Violeta Cebrián, especialista en formación digital y honestidad académica de la Universidad de Málaga (UMA), considera que la respuesta de las universidades no debe ser prohibir estas herramientas, sino enseñar a utilizarlas de forma ética y responsable.

Violeta Cebrián.

Esta ha sido una de las principales conclusiones del encuentro ‘TecnologIA educativa: tendencias e innovaciones para la formación’, celebrado en la sede tecnológica de Málaga de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) dentro de sus Cursos de Verano.

La inteligencia artificial obliga a replantear el modelo educativo

Según Cebrián, la expansión de la IA está modificando profundamente el sistema educativo y obliga a las instituciones a adaptar sus métodos de enseñanza y evaluación.

«La IA está tocando todos los campos profesionales y la educación es un sector especialmente sensible porque se trabaja de cara al público, se crean materiales y se utilizan datos», explica la investigadora. «Es fundamental que las universidades estén comprometidas con este trabajo para no quedarse atrás ante una evolución que es constante».

A su juicio, el debate ya no debe centrarse en si la inteligencia artificial debe utilizarse en las aulas, sino en cómo integrarla de manera que mejore el aprendizaje sin comprometer la integridad académica.

Frente al plagio, más formación que sanciones

Uno de los aspectos que más preocupa al profesorado es el uso de herramientas de IA para elaborar trabajos académicos. Sin embargo, Cebrián considera que el problema no debe abordarse únicamente mediante mecanismos de control o sanciones.

«La palabra clave es sensibilización. Más que aplicar medidas punitivas por un mal uso, lo más importante es la parte formativa e informativa», subraya.

La investigadora defiende que los estudiantes deben aprender a utilizar estas herramientas respetando los derechos de autor y manteniendo criterios de transparencia.

«Debemos enseñar al alumnado la importancia de respetar los derechos de autor, ser honestos y citar correctamente cuando se utiliza la IA en la creación de materiales», manifiesta.

Formar también al profesorado

La adaptación a esta nueva realidad pasa igualmente por la actualización de los docentes, que han visto cómo la inteligencia artificial ha cambiado las dinámicas de evaluación y aprendizaje.

«Al principio es normal sentir preocupación sobre cómo reaccionará el alumnado y si se debe evitar su uso», reconoce. No obstante, observa un cambio de actitud en la comunidad educativa. «Hemos evolucionado hacia querer integrarla como una herramienta potente tanto para docentes como para estudiantes. Los profesores necesitan formación para sensibilizar sobre su uso ético y responsable en todas las disciplinas y actividades», destaca.

Compartir recursos para un uso responsable de la IA

El objetivo del encuentro organizado por la UNIA es proporcionar al profesorado herramientas prácticas para incorporar la inteligencia artificial en su actividad docente.

Los participantes trabajan con recursos, ejercicios y metodologías que puedan aplicar posteriormente en el aula, además de crear redes de colaboración para compartir experiencias y buenas prácticas en el uso educativo de estas tecnologías.

Para Cebrián, las universidades deben asumir un papel activo en esta transformación.

Según sostiene, las instituciones de educación superior tienen que desempeñar una función «formativa, informativa y preventiva, fomentando un buen uso de la tecnología en lugar de adoptar una postura meramente punitiva o de restricción».