La Porphyromonas gingivalis es la bacteria más agresiva que se esconde bajo las encías. Un estudio identificó más de doscientas especies de esta bacteria en pacientes con periodontitis en Colombia y confirmó que esta es la principal responsable de destruir el tejido dental y alterar las defensas del cuerpo. El hallazgo abre el camino a diagnósticos personalizados y estrategias de prevención temprana

Para entender su impacto, imagine que su boca es una ciudad llena de habitantes diminutos. Algunos limpian, otros reparan, otros simplemente viven ahí sin causar problemas. Pero si el ambiente cambia, por ejemplo si no cepillamos bien los dientes o si el cuerpo reacciona de forma exagerada, aparecen bandas microbianas que alteran la paz y comienzan a destruir las estructuras que sostienen los dientes. A esa invasión se le conoce como periodontitis, una enfermedad silenciosa que en casos graves puede llevar a la pérdida dental.
Durante décadas los científicos intentaron descubrir quiénes eran esos atacantes microscópicos. Para eso cultivaban bacterias en laboratorio, una técnica parecida a sembrar semillas en cajas de vidrio. El problema es que la mayoría de las bacterias de la boca no crecen fuera del cuerpo, así que una gran parte de ese mundo invisible seguía siendo invisible.
La investigadora Yineth Neuta Poveda, magíster en Bioinformática de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), señala que estos métodos de cultivo pueden identificar unas 10 bacterias por cada ensayo, pero con el poder de la bioinformática esa cifra asciende a cerca de 300 especies o géneros, gracias a simulaciones que analizan su ADN.
Este salto fue posible gracias a la secuenciación genética, una técnica que le permitió a la ciencia leer directamente el código de esos microorganismos. En lugar de observarlos, la experta puede leer los genes que dejan como huella, entre ellos existe uno muy especial, el gen 16S rRNA, que funciona como una cédula de ciudadanía que todas las bacterias poseen.
Usando esa tecnología la magíster pudo ver lo que nunca se había visto en Colombia: las bacterias que viven realmente bajo las encías de los pacientes con periodontitis, y qué hacen ahí. En vez de ir a un laboratorio a tomar muestras, ella descargó datos genéticos ya disponibles en bases internacionales (SILVA, HOMD y KEGG) y los analizó con herramientas bioinformáticas o programas de computador que pueden ordenar y comparar millones de letras del ADN en pocas horas.
Para entenderlo mejor pensemos en una enorme sopa de letras en la que cada combinación representa el ADN de una bacteria diferente. Lo que hizo la investigadora fue utilizar programas especializados para leer esa sopa y organizarla.
De lo micro a lo macro
Los resultados fueron reveladores, ya que en los pacientes colombianos con periodontitis presentes en la base de datos aparecieron más de 200 especies diferentes, de las cuales un grupo reducido era el principal responsable del daño. Entre ellas, P. gingivalis se destacó como la más destructiva, ya que libera enzimas que degradan las encías y manipulan el sistema inmunológico.
Con ella también se identificaron las bacterias Tannerella forsythia, Treponema denticola, Filifactor alocis y Fretibacterium fastidiosum, las cuales forman comunidades cooperativas, es decir que unas perforan los tejidos, otras eliminan defensas, y otras se alimentan del colágeno liberado. En conjunto, crean un ambiente inflamatorio perfecto para que la enfermedad avance.
Las personas sanas o con gingivitis leve también tenían microorganismos, pero en menor cantidad y con comportamientos más tranquilos. En cambio, las muestras de periodontitis parecían auténticas fábricas químicas, pues allí se estaban produciendo sustancias relacionadas con la degradación de proteínas, el transporte de energía y la inflamación.
“La periodontitis es una enfermedad de múltiples causas, por lo que depende no solo de las bacterias sino también del contexto y ambiente que tengan en la cavidad oral. Las personas sanas también tienen microorganismos que pueden ser dañinos, pero no están activados, distinto a lo que ocurre cuando la higiene es mala o por cuestiones genéticas por ejemplo”, indica la investigadora Poveda.
Esta información es valiosa porque puede ayudar a los odontólogos a diseñar tratamientos más personalizados según el tipo de bacterias predominantes en cada paciente. En el futuro incluso sería posible hacer una “prueba de ADN oral” para saber si alguien tiene riesgo de desarrollar periodontitis antes de que aparezcan los síntomas.
Aunque las bacterias identificadas no son nuevas para la ciencia, sí lo son para el contexto nacional. Hasta ahora, nadie había descrito con tanta precisión la composición genética del conjunto de microorganismos que viven debajo de las encías (microbiota subgingival) en nuestra población.
Por ello, los resultados muestran que, a pesar de las diferencias geográficas y culturales, los colombianos compartimos un “núcleo” de bacterias patógenas similar al de otros países, aunque algunas –como Filifactor alocis– parecen tener mayor presencia local.
Un microscopio bioinformático
Para descifrar qué bacterias vivían bajo las encías, la investigadora usó QIIME2, un programa que limpia y organiza millones de fragmentos de ADN hasta convertirlos en huellas genéticas únicas que identifican a cada microorganismo. Luego las comparó con extensas bibliotecas internacionales, como SILVA –que almacena secuencias de ADN de bacterias de todo el mundo– y HOMD, centrada en las especies que habitan la boca. Así pudo saber exactamente qué bacterias estaban presentes en cada muestra y en qué cantidad.
Después empleó PICRUSt2, una herramienta que no solo permite identificar la bacterias presentes, sino también qué funciones realizan. Al contrastar los resultados con bases como KEGG y MetaCyc —que reúnen información sobre los genes y las rutas metabólicas de miles de especies—, el programa pudo predecir si esos microorganismos producían sustancias beneficiosas o dañinas, como enzimas que degradan tejidos o compuestos que generan inflamación.
Estudiar las bacterias de la boca también da pistas sobre la salud del cuerpo. La periodontitis no se queda en la encía: se puede relacionar con problemas cardíacos, diabetes o incluso Alzheimer, porque los microorganismos y las sustancias inflamatorias llegan al torrente sanguíneo. Analizar el microbioma oral con herramientas bioinformáticas permite asomarse a ese universo invisible.













