Un equipo de investigadores ha desarrollado una formulación antifúngica capaz de eliminar el moho de paredes, techos y otras superficies afectadas por la humedad y evitar que vuelva a aparecer durante al menos 30 días. El tratamiento, patentado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), fue probado con éxito en viviendas dañadas por la DANA de Valencia y podría facilitar la recuperación de edificios afectados por inundaciones o problemas persistentes de humedad.

La nueva composición combina dos alcoholes y una sal de amonio cuaternario, una mezcla que elimina el moho ya presente y mantiene un efecto antifúngico prolongado. Además de ser eficaz, sus desarrolladores destacan que resulta más sencilla de fabricar y más económica que otras alternativas disponibles en el mercado.
Un tratamiento eficaz frente al moho provocado por la humedad
La formulación nació para responder a uno de los principales problemas que dejaron las inundaciones de octubre de 2024 en Valencia: la proliferación masiva de mohos en viviendas y garajes afectados por la humedad.
Durante los ensayos, el producto eliminó las manchas visibles de moho y evitó su reaparición durante el periodo de seguimiento, que alcanzó al menos 30 días tras la aplicación.
«Hemos comprobado que una combinación concreta de dos alcoholes y una sal de amonio cuaternario ofrece una acción antifúngica muy eficaz y, además, mantiene su efecto durante semanas. Esta formulación permite eliminar el moho de forma sencilla utilizando un número reducido de componentes», explica Félix Antonio López Gómez, investigador del Centro Nacional de Investigaciones Metalúrgicas (CENIM-CSIC).
Probado frente a 15 especies de hongos
La eficacia del tratamiento se evaluó en viviendas y garajes afectados por la DANA, donde la humedad favoreció la aparición de hongos sobre materiales como yeso, cemento o escayola.
Además de comprobar la eliminación del moho visible, los investigadores analizaron su efecto frente a 15 especies diferentes de hongos filamentosos, entre ellas Aspergillus, Penicillium, Fusarium, Alternaria, Cladosporium y Mucor, microorganismos capaces de deteriorar los materiales de construcción y provocar problemas de salud, como alergias respiratorias o infecciones.
Los resultados mostraron que la formulación inhibía completamente la formación de esporas cuando se aplicaba sin diluir y reducía de forma significativa su desarrollo incluso a bajas concentraciones. Asimismo, consiguió frenar más del 80 % del crecimiento del micelio en 14 de las 15 especies estudiadas.
Más económico y sencillo que otras alternativas
El equipo también comparó la nueva formulación con dos productos comerciales empleados habitualmente para eliminar moho.
Uno de ellos, basado principalmente en alcohol isopropílico, mostró una eficacia muy limitada. El segundo obtuvo resultados similares a la formulación desarrollada por el CSIC, aunque con un coste considerablemente superior.
Los investigadores destacan que su composición utiliza un número reducido de ingredientes, evita el empleo de nanopartículas metálicas —que incrementan el coste y pueden limitar determinadas aplicaciones— y facilita su fabricación y uso a gran escala.
Una solución para recuperar viviendas tras inundaciones
Aunque el tratamiento fue diseñado inicialmente para descontaminar edificios afectados por la DANA, los investigadores consideran que puede utilizarse en cualquier vivienda o instalación con problemas de humedad y proliferación de moho.
«Los hongos presentes tras una inundación no solo deterioran paredes y techos, sino que también pueden suponer un riesgo para la salud de las personas que vuelven a habitar estos espacios. Disponer de tratamientos eficaces y duraderos facilita la recuperación segura de las viviendas afectadas», señala Ana Rosa Ballester, investigadora del Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA-CSIC).
La formulación se aplica mediante pulverización sobre la superficie afectada y posteriormente se retira el material desprendido con una bayeta. En los ensayos realizados, la cantidad necesaria osciló entre 10 y 50 mililitros por metro cuadrado, dependiendo del nivel de contaminación.
Una patente con aplicaciones más allá de la DANA
La patente ha sido desarrollada por investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Metalúrgicas (CENIM-CSIC), el Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA-CSIC) y el Instituto de Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja (IETcc-CSIC).
Los autores consideran que esta tecnología puede convertirse en una herramienta útil para la descontaminación de edificios tras inundaciones, así como para el tratamiento de viviendas con problemas persistentes de humedad.
«Nuestro objetivo es que este conocimiento pueda traducirse en una herramienta útil para facilitar la recuperación de viviendas y edificios afectados por inundaciones», concluye Eloy Asensio, investigador del IETcc-CSIC.













