Cueva de las Dones, en Valencia, revela el mayor santuario romano con inscripciones y el culto a una diosa desconocida

Una cueva del interior de Valencia está reescribiendo la historia de la religión en la antigua Hispania. La última campaña arqueológica en la Cueva de las Dones, en el municipio de Millares, ha sacado a la luz al menos 120 inscripciones latinas, un hallazgo que sitúa este enclave como la cueva-santuario con mayor número de inscripciones conocida en todo el Imperio romano.

Pero la cantidad no es el único aspecto extraordinario del descubrimiento. Las inscripciones revelan que el santuario estuvo dedicado al culto de una diosa hasta ahora desconocida, llamada DominaLa Señora— y apuntan a que las mujeres desempeñaron un papel protagonista en los rituales celebrados en el interior de la cueva hace casi dos mil años.

La investigación está dirigida por Aitor Ruiz-Redondo, de la Universidad de Zaragoza, y Virginia Barciela, de la Universidad de Alicante, dentro del proyecto DONARQ, que desde 2023 está transformando el conocimiento sobre este yacimiento arqueológico.

Una diosa desconocida para la arqueología romana

Las nuevas lecturas epigráficas, realizadas por la historiadora Silvia Alfayé, de la Universidad de Zaragoza, y el especialista Sergio García-Dils, de la UNED-Sevilla, han permitido identificar varias inscripciones votivas dedicadas a una divinidad femenina.

«Gracias a un quinteto de inscripciones votivas sabemos con seguridad que en época romana se veneró en la cueva a una diosa a la que llamaban reverencialmente Domina, la Señora, y que las mujeres tuvieron una participación activa en su culto. En tres de ellas puede leerse «MALACI», advocación inédita para referirse a una diosa hasta ahora desconocida. Esta diosa tenía una advocación concreta, quizás relacionada con el agua, en cuya lectura definitiva estamos trabajando actualmente», explica Silvia Alfayé.

Aunque los investigadores siguen estudiando el significado exacto de estas inscripciones, consideran que las evidencias son suficientemente sólidas para afirmar que no se trata de visitas aisladas.

«La existencia de al menos cinco inscripciones dedicadas a esta misma divinidad demuestra que no estamos ante visitas esporádicas con un fin religioso genérico, sino ante un culto específico a una deidad concreta. Asimismo, el hecho de que los textos se concentren en una zona precisa y delimitada de la cueva, alejada de la entrada, confirma que se trata de un culto organizado», señala Sergio García-Dils.

Las mujeres fueron protagonistas del santuario

Una de las grandes novedades de esta campaña es la información que aporta sobre la participación femenina en la vida religiosa del santuario.

Los investigadores han identificado varios nombres de mujeres entre las inscripciones latinas y, además, han recuperado numerosas fusayolas, pequeñas piezas utilizadas en el trabajo textil que en la Antigüedad se asociaban tradicionalmente al ámbito femenino.

«Además, en el santuario encontramos numerosas fusayolas, lo que probablemente indicaría la ofrenda de husos, un instrumento de trabajo textil que, en la antigüedad, se asocia al ámbito femenino. Este hecho encajaría con las evidencias epigráficas que apuntan a una participación activa de las mujeres en el santuario», explica Virginia Barciela, de la Universidad de Alicante.

La investigadora añade otra hipótesis especialmente sugerente: «Al respecto, cabría reflexionar sobre el primer nombre escrito que hace referencia al yacimiento: Cova de les Dones. Es posible que se trate de la fosilización de un topónimo que hace alusión a la presencia de mujeres o de entidades femeninas en la misma».

Un santuario oculto a más de 200 metros bajo tierra

Las inscripciones aparecen en una sala situada a más de 200 metros de la entrada, descubierta por primera vez en 2024 y bautizada por los investigadores como «Santuario romano».

Los textos se distribuyen por paredes y techos de la cavidad, mientras que el suelo conserva pequeñas pozas naturales donde los antiguos visitantes depositaban ofrendas.

Durante la campaña de 2026 también se recuperaron anillos, una pulsera, vasos caliciformes, fusayolas, fragmentos cerámicos, restos de fauna y otros materiales arqueológicos que se suman a la moneda del emperador Claudio descubierta el año anterior.

«Esta asociación in situ de materiales arqueológicos e inscripciones rupestres en un santuario subterráneo romano es excepcional, y convierte a Dones en un yacimiento único para estudiar de forma integral e interdisciplinar las dinámicas rituales celebradas en la cueva a lo largo del tiempo», destaca Aitor Ruiz-Redondo.

Un yacimiento que no deja de sorprender

Desde que comenzó el proyecto DONARQ en 2023, cada campaña ha cambiado la interpretación arqueológica del enclave.

Primero se confirmó que la Cueva de las Dones conservaba el mayor conjunto de arte rupestre paleolítico del este de la península ibérica, con más de un centenar de pinturas y grabados de más de 24.000 años.

En 2024 apareció el santuario romano con las primeras quince inscripciones latinas y una moneda utilizada como ofrenda.

Descubren un santuario romano en el interior de una cueva valenciana

Un año después se identificó uno de los mayores conjuntos de espeleofactos del mundo, situando a la cavidad como el segundo yacimiento internacional en esta categoría, solo por detrás de la cueva francesa de Saint-Marcel.

Ahora, la campaña de 2026 vuelve a elevar la importancia del enclave.

«Lo que se conocía como un santuario romano con una quincena de inscripciones ha pasado a incrementarse a 120, posicionándose como el conjunto de inscripciones latinas más numeroso conocido en una cueva-santuario de todo el Imperio romano. El estudio conjunto de estas inscripciones y de los materiales arqueológicos conservados permitirá reconstruir con mayor precisión las prácticas rituales desarrolladas en este espacio durante siglos», explican los coordinadores del proyecto.

El trabajo continuará en los próximos años

Los investigadores consideran que buena parte de Cova Dones todavía permanece sin estudiar y que numerosas inscripciones continúan en proceso de lectura.

Paralelamente, este año comenzarán las actuaciones de conservación y difusión del enclave, que incluyen la adecuación del acceso, nuevas medidas de protección, la creación de un gemelo digital y la catalogación del conjunto de arte paleolítico. Gracias a estos trabajos también será posible realizar visitas virtuales al yacimiento.