Cada año fallecen ocho mil personas en la carretera en Colombia, y la cifra va en aumento

En 2025 Colombia registró más de 8.000 fallecidos por accidentes de tránsito como choques, atropellos o volcamientos, un incremento del 5 % frente a 2024. En este panorama, en el que motociclistas y peatones son los más afectados, uno de los principales obstáculos es la falta de articulación entre los entes gubernamentales y los municipios y departamentos, pues en ocasiones no hay suficientes planes de seguridad vial para disminuir los siniestros ni financiación para llevarlos a cabo

La siniestralidad en las carreteras es un problema que acaba con la vida de miles de personas cada día en el mundo. En la foto, accidente en Colombia. Foto: UNAL.

Esta situación fue precisamente uno de los puntos de partida de la discusión académica e institucional adelantada con expertos de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) y la Secretaría de Movilidad Contemporánea de la Gobernación de Cundinamarca durante la XV Asamblea General de la Red Académica de Movilidad (RAM), llamada «La interdisciplinariedad, el tejido que nos mueve».

Durante el encuentro se insistió en que la movilidad se debe abordar a partir de una mirada interdisciplinaria y como un asunto de interés público. Los temas centrales fueron claros: la necesidad de no ver la movilidad como un mero tema de ingenieros, sino también de médicos, abogados, psicólogos, economistas o artistas; la búsqueda de estrategias para que la movilidad sea un derecho, pues influye en la educación, la salud y la vida de los ciudadanos; y la necesidad de una mejor articulación entre el sector público y el privado.

En la instalación de la Asamblea, el profesor Andrés Felipe Mora, rector encargado de la UNAL, dio las palabras de bienvenida e invitó a reflexionar sobre la seguridad vial y la movilidad, en un contexto en el que la RAM cumple 10 años de fundación.

«Hablar de un tejido es hablar de un trabajo lento, cuidadoso y persistente que implica reconocer la diferencia entre cada hilo, aceptar su diversidad y encontrar la manera de entrelazarlos cuidadosamente sin romperlos… así es la movilidad, cuando se la piensa más allá de soluciones fragmentadas o de respuestas puramente técnicas», aseguró el profesor Mora.

El directivo subrayó además el carácter social de la movilidad y su relación con la calidad de vida de las personas: «la movilidad no puede seguir organizada exclusivamente según los ritmos acelerados del mercado, ni orientada al transporte de mercancías… acortar tiempos de desplazamiento es importante, pero no solo para aumentar la productividad económica, sino también para recuperar el tiempo para el cuidado, el encuentro, el aprendizaje, la creación y el descanso… en este punto resulta indispensable afirmar que la movilidad es un derecho».

Seguridad vial como asunto de salud pública

Como parte de la programación de la Asamblea se llevó a cabo un conversatorio para abordar un problema latente: la seguridad vial y la salud pública en un contexto en el que el país lleva cuatro años consecutivos con más de 8.000 víctimas anuales por esta causa, mientras la meta establecida por la Organización de las Naciones Unidas es disminuir esta cifra en más de 3.000 casos para 2030.

El conversatorio contó con la presencia de Darío Rincón Jaramillo, de la ANSV, y Juan Sebastián Casas, de la Secretaría de Movilidad Contemporánea de la Gobernación de Cundinamarca, y fue moderado por los profesores Érika Mancera, de la Facultad de Medicina de la UNAL, y Ricardo Montezuma, de la Facultad de Ingeniería.

El ingeniero Casas se refirió al desafío que tiene la Secretaría para trabajar con municipios pequeños de Cundinamarca: «es necesario identificar la jurisdicción de cada vía, cuál es la autoridad responsable de ejecutar las políticas públicas para cada municipio, pues somos organismos de tránsito de 100 municipios, pero hay contravía con decisiones de alcaldías respecto a esto».

Agregó que «también se deben construir y consolidar sistemas de información para identificar y priorizar acciones, ya que algunos municipios miden la siniestralidad por tasa de la población y otros por parque automotor, lo cual evidencia que no hay un estándar para tener los datos más consolidados y ejecutar acciones para disminuir los casos de siniestralidad».

Por su parte, el abogado Rincón enfatizó en que nunca es suficiente cuando se trata de invertir en la seguridad vial, y se refirió a la brecha entre política pública y la realidad de las víctimas: «nos dedicamos a contar fallecidos o lesionados, pero hay una desconexión con la movilidad y su lado humano, el por qué las personas utilizan los modos y medios de transporte que usan, en qué regiones están y por qué, cuál es la razón por la cual hoy, de los 1.103 municipios colombianos solo 172 tienen control operativo en vía, o dónde está la política de hacienda pública donde se puedan destinar recursos a esos otros municipios para que evolucionen y asuman las funciones de autoridad que están desconectadas».

También expresó que «en algunos municipios se desconocen estos temas, incluso en cuanto a la necesidad de hacerse cargo del ejercicio de su autoridad; además, no cuentan con la capacidad técnica y económica, y cuando se intenta trabajar allí lo ven como un requisito o un trabajo de más, pues hay más preocupación por otros desastres y no por la seguridad vial».

Por su parte el profesor Juan Carlos Mendoza, de la Escuela de Diseño Industrial de la UNAL, presentó algunos videos de las 9 Sedes de la Universidad en los que estudiantes y profesores expusieron la importancia de seguir apostando por el uso de las bicicletas como medio de transporte, así como dificultades en cuanto a caminos o vías que siguen siendo un reto y riesgo para llegar a ciertas sedes, como en el caso de la Sede Orinoquia.

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