Cuando los gobiernos hablan de cambio climático, no todos están pensando en lo mismo. Un equipo internacional con participación de la Universidad de Alicante y la Universidad Politécnica de Valencia ha utilizado inteligencia artificial generativa para analizar los compromisos climáticos de 158 países y ha descubierto profundas diferencias en las prioridades de cada región del mundo.

La investigación, publicada en la revista Nature Communications, concluye que los países con mayores ingresos enfocan sus estrategias climáticas hacia la transición tecnológica, la salud y la reducción de emisiones. Por el contrario, los países de renta baja y media relacionan el cambio climático con necesidades más inmediatas, como el acceso al agua, la energía, la producción de alimentos o la gestión de los recursos naturales.
La IA analiza miles de páginas de compromisos climáticos
El estudio se centra en las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDCs), los documentos que cada país presenta ante Naciones Unidas dentro del marco del Acuerdo de París para explicar cómo afrontará el cambio climático.
Para analizar este enorme volumen de información, los investigadores emplearon modelos avanzados de inteligencia artificial capaces de identificar relaciones entre las medidas climáticas propuestas y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas.
Según Javier García Martínez, catedrático de la Universidad de Alicante y uno de los autores del trabajo, este tipo de análisis permite comprender qué riesgos consideran prioritarios los distintos gobiernos y detectar posibles incoherencias antes de que se adopten nuevas decisiones políticas.
Más de la mitad de los países no menciona los ODS
Uno de los hallazgos más llamativos es que más del 50% de los países analizados no hace referencia explícita a los Objetivos de Desarrollo Sostenible en sus planes climáticos.
Además, cuestiones fundamentales para una transición justa y sostenible, como la educación o la igualdad de género, apenas aparecen reflejadas en muchos de estos documentos, independientemente del nivel de desarrollo económico de cada país.
Para Sergio Hoyas, investigador de la Universitat Politècnica de València y coautor del estudio, estos resultados evidencian importantes desajustes entre las políticas climáticas nacionales y la agenda de desarrollo sostenible impulsada por Naciones Unidas.
Una herramienta para detectar puntos ciegos antes de que sea tarde
Los autores defienden que la inteligencia artificial puede convertirse en una aliada estratégica para mejorar la calidad de las políticas climáticas antes de su puesta en marcha.
Gracias a este tipo de análisis, gobiernos, organismos internacionales y entidades financiadoras podrían identificar lagunas en sus estrategias, optimizar recursos y evitar que las futuras medidas climáticas aumenten las desigualdades ya existentes.
La investigación llega en un momento especialmente relevante, ya que numerosos países trabajan actualmente en la elaboración de una nueva generación de compromisos climáticos con horizonte 2035.
Qué preocupa realmente a cada país
Más allá de los objetivos oficiales, el estudio ofrece una radiografía global de las preocupaciones que dominan la agenda climática internacional.
Mientras las economías más desarrolladas centran su atención en la descarbonización, la innovación tecnológica y la salud pública, buena parte de los países en desarrollo siguen viendo el cambio climático como una amenaza directa para recursos esenciales como el agua, la alimentación o el acceso a la energía.
Según los investigadores, comprender estas diferencias resulta fundamental para diseñar políticas climáticas más eficaces y construir acuerdos internacionales capaces de responder a realidades muy distintas en un mundo cada vez más afectado por los efectos del calentamiento global.













