Medio Ambiente

Suelos degradados: tiritas contra las heridas del terreno

Un equipo de la Escuela Superior de Ingeniería de la UAL prueba diferentes enmiendas orgánicas para la restauración de suelos degradados agrícolas y de canteras de cemento.

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Actuación en suelos degradados de uso agrícola.

La minería de cantera deja suelos degradados. Una vez que se ha terminado la actividad extractora, los suelos quedan en muy mal estado. La capa fértil superficial se pierde, la estructura se altera, incluso también cambia la configuración de elementos que formaban ese suelo antes de que fuera sometido al rigor de la pala excavadora.

Este tipo de suelos requieren un manejo especial para devolverlos a la vida y presentar unas características similares a las que tenían antes de comenzar a ser explotados. Al tiempo, necesitan una cubierta vegetal natural que además de generar más vida a su alrededor, funcione como un elemento protector frente a la erosión.

Suelos degradados ante el cambio climático

En un contexto de cambio climático y en un entorno semiárido como el de la almeriense Sierra de Gádor, la tarea de restauración de suelos degradados se complica todavía más. Es por ello que un equipo de la Escuela Superior de Ingeniería de la Universidad de Almería estudia diferentes tipos de enmiendas para la restauración de suelos de canteras de cemento y de antiguos suelos agrícolas abandonados, en el marco de dos proyectos con financiación estatal.

Los trabajos están dirigidos por Raúl Ortega e Isabel Miralles, y tienen el foco puesto en lo que se conoce como economía circular. Ya que, en el fondo, se trata de la puesta en valor de desechos vegetales procedentes de la agricultura intensiva o de la poda de jardines, en la recuperación de terrenos baldíos.

Enmiendas orgánicas para la restauración de suelos

Las enmiendas que emplean en suelos de canteras y suelos agrícolas abandonados están fabricadas con compost, que a su vez está hecho a partir de la reutilización de estos restos vegetales. También han probado con compost procedente de excrementos de animal y, en unos últimos trabajos, también están empleando vermicompost, hecho con humus de lombriz.

La idea es probar diferentes tipos, para dar con la enmienda que mejores resultados dé en la restauración de estos suelos degradados. Es decir, con el compuesto que contribuya a una renaturalización mejor y más efectiva de la parcela elegida para los ensayos.

Por el momento no se tienen muchos resultados, ya que los proyectos son relativamente recientes. El dedicado al trabajo en suelos de canteras lleva en marcha solamente dos años; mientras que el que se centra en suelos agrícolas, tan solo unos meses, a lo que hay que sumar el parón en los ensayos que supuso el confinamiento. Pero los que hay son muy positivos.

Primera cubierta vegetal en un suelo degradado de cantera sometido a renaturalización con enmienda orgánica.

Eficacia de compost para la recuperación de canteras

Este equipo de investigación ha comprobado la eficacia de estas enmiendas en la restauración de suelos de cantera. “En solo dos años, la materia orgánica fresca del compost se ha mineralizado, ha sido consumida parcialmente por las plantas, las bacterias… lo que ha acelerado el proceso de restauración de los suelos”, afirma Raúl Ortega.

Por lo tanto, estos datos preliminares permiten pensar en la idoneidad de utilizar compost fabricados a partir de restos vegetales, ya que su coste reducido lo hace muy interesante para la recuperación de suelos degradados.

“Hemos observado una mejora en las propiedades del suelo, porque hay un mayor aporte de materia orgánica, nitrógeno, fósforo; y se incrementa la capacidad de retención de agua. Desde el punto de vista microbiológico, se incrementa el tamaño de las poblaciones microbianas, también la diversidad de los microorganismos del suelo y también la actividad enzimática de estos microorganismos, que a su vez está implicada en los ciclos del carbono, nitrógeno y fósforo, que es necesario para que haya liberación de nutrientes que luego sean captados por las plantas”, añade Isabel Miralles.

Vegetación autóctono para renaturalizar suelos

Además de las enmiendas orgánicas, en los trabajos realizados en la cantera del cemento y en los que se van a llevar a cabo en los suelos agrícolas abandonados, se utiliza vegetación autóctona de la zona, que será la encargada de dar el aspecto que esos suelos tenían antes de haber servido a la actividad humana. Una vegetación que se corresponde con las características climáticas del entorno, adaptada a este ambiente y con capacidad para desarrollarse en él.

Los efectos de la enmienda sobre la vegetación se aprecian a simple vista, de manera que en las parcelas tratadas con compost se ha desarrollado una cubierta vegetal mucho más rica que las zonas de control, en las que no se ha aplicado ningún tipo de tratamiento.

Investigadores de la UAL especializados en la recuperación de suelos degradados.

Estudio de las enmiendas orgánicas

Los estudios de este equipo de la Escuela Superior de Ingeniería almeriense van mucho más allá de la observación de los cambios producidos en el suelo con la enmienda. Sino que arrancan en la composición misma de ese compost, ya que realizan “análisis físicos, químicos, biológicos y microbiológicos”, para conocer las propiedades de estos productos y estimar los cambios que originarán en los suelos.

Su trabajo sobre el estudio de suelos se canaliza a través del Laboratorio de Microbiología de Suelos, que ellos mismos dirigen en el marco del Centro de Investigación en Agrosistemas Intensivos Mediterráneos y Biotecnología Agroalimentaria (CIAMBITAL), al que está adscrito el laboratorio. Realizan estudios de la metagenómica del suelo, a partir del análisis del ADN de los microorganismos que viven en él, un campo con muchas posibilidades de aplicación tanto por su efectividad y sensibilidad.

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