Unos fósiles del Mioceno revelan cómo surgieron los ecosistemas mediterráneos hace 16 millones de años

Hace unos 16 millones de años, el territorio que hoy ocupa la provincia de Castellón albergaba comunidades de anfibios y reptiles muy similares, en parte, a las actuales. Un equipo internacional de investigadores ha reconstruido ese paisaje gracias al estudio más completo realizado hasta la fecha sobre la herpetofauna del Mioceno inferior de la cuenca de Ribesalbes-Alcora, un trabajo que aporta nuevas claves sobre la evolución de los ecosistemas mediterráneos y que incluso apunta a la supervivencia de un linaje de lagartos durante millones de años más de lo que se creía.

Dentario izquierdo de Pyrenasaurus en vista lingual. Crédito: Imagen del estudio publicada en Fossil Record.

La investigación, publicada en la revista Fossil Record, analiza miles de restos fósiles procedentes de 42 yacimientos, lo que ha permitido reconstruir cómo eran las comunidades de anfibios y reptiles que habitaron esta región durante el Mioceno inferior.

El estudio ha sido liderado por Rafael Marquina-Blasco, investigador del Grupo de Investigación en Paleontología de Vertebrados del Cenozoico de la Universidad de Valencia, junto con Vicente D. Crespo, investigador de la Universidade NOVA de Lisboa y del Museu da Lourinhã. También han participado los investigadores de la Universidad de Valencia Plinio Montoya y Francisco Javier Ruiz Sánchez.

Un lagarto que pudo sobrevivir millones de años más

El equipo ha identificado 21 taxones diferentes de anfibios y reptiles, entre ellos tritones, anuros, cocodrilos, tortugas, lagartos y serpientes. Los resultados muestran que muchas de estas comunidades ya incluían grupos que hoy forman parte de la fauna europea, lo que confirma que el Mioceno inferior fue un periodo decisivo para la configuración de los ecosistemas modernos.

Uno de los descubrimientos más llamativos es «la posible presencia del género Pyrenasaurus, un pequeño lagarto que hasta ahora únicamente se conocía en depósitos del Eoceno», subraya el grupo investigador.

Rafael Marquina destaca además que «el trabajo es uno de los pocos ejemplos centrado en esta fauna en la cronología descrita».

Si este hallazgo se confirma, «supondría que este linaje sobrevivió varios millones de años más de lo que se pensaba, hecho que aporta nueva información sobre la estabilidad ecológica de algunas regiones de la Península Ibérica», añaden los autores.

La pista de un posible camaleón fósil

Entre los restos analizados también aparece un fósil especialmente singular.

«Hay un fósil que probablemente pertenezca a un camaleón, un reptil con registros muy limitados. Hay fósiles de otros camaleones en Europa en yacimientos de la misma cronología, lo que, junto a este hallazgo, demuestra que tras entrar en Europa por el este se dispersaron muy rápidamente por el continente», explica Rafael Marquina.

Este hallazgo refuerza la hipótesis de una rápida expansión de estos reptiles por Europa durante el Mioceno y amplía el conocimiento sobre la distribución de especies en un momento clave de la historia evolutiva del continente.

Así era el clima del Mediterráneo hace 16 millones de años

Además de identificar las especies presentes en la cuenca de Ribesalbes-Alcora, los investigadores aplicaron métodos paleoecológicos basados en las preferencias ambientales de anfibios y reptiles para reconstruir el clima de la época.

Los resultados indican que la región alternó periodos húmedos y secos, aunque con precipitaciones generalmente superiores a las actuales. Esta reconstrucción coincide con estudios previos realizados a partir de los mamíferos fósiles de la misma cuenca y ayuda a comprender cómo respondieron los ecosistemas mediterráneos a uno de los grandes episodios de cambio climático del Neógeno.

La cuenca de Ribesalbes-Alcora constituye uno de los registros fósiles continentales más importantes del Mioceno inferior europeo y, durante los últimos años, ha proporcionado numerosas especies nuevas de mamíferos, moluscos y otros vertebrados. Con este trabajo, la herpetofauna fósil se incorpora como una pieza esencial para reconstruir la evolución de los ecosistemas mediterráneos y comprender cómo se establecieron muchas de las especies que hoy forman parte de la fauna europea.