Una combinación de residuos de papel y biocostras ayuda a devolver la vida a suelos áridos degradados

En muchas regiones áridas, la degradación del suelo es una realidad y avanza más rápido de lo que se puede recuperar, amenazando a la agricultura, a la biodiversidad y a la estabilidad de las tierras. Las estrategias para combatir la pérdida de suelo son variadas y a ellas se suma una nueva ideada en la Universidad de Almería: emplear una combinación de residuos de papel y biocostras.

Erosión del suelo en un olivar por una lluvia torrencial.

La alternativa para salvar el suelo ha sido resultado de una investigación de Lisa Maggioli, Raúl Román, Emilio Rodríguez y Yolanda Cantón, del Grupo de investigación RNM927 – Ecohidrología y restauración de tierras áridas, y de la unidad asociada UAL-EEZA, Ecología y Restauración de Zonas Áridas (ECO-ARID). En este estudio también han participado Sonia Chamizo, del mismo grupo de investigación y perteneciente al Departamento de Desertificación y Geo-Ecología de la Estación Experimental de Zonas Áridas (EEZA-CSIC), y Beatriz Roncero, del Departamento de Biología Vegetal y Ecología, de la Facultad de Biología de la Universidad de Sevilla.

Residuos de papel y biocostras para devolver la vida al suelo

Para devolver vida y funcionalidad a los suelos, el equipo de la UAL-EEZA y la Universidad de Almería ha apostado por una solución basada en la naturaleza, en la que ha combinado cianobacterias de biocostras con residuos de papel, para obtener mejoras claras en sus ensayos tanto en laboratorio como en campo.

«Las cianobacterias de biocostra actúan como ‘ingenieras naturales’, formando una capa viva en superficie que protege el suelo frente a la erosión y aumenta su fertilidad. Al aplicarse junto con restos de papel, su eficacia aumenta de manera notable», afirman los investigadores.

Biocostra en un suelo árido.

El papel retiene la humedad

Los restos de papel ofrecen una característica ideal para este tipo de usos. Retienen la humedad y crean un microambiente ideal para que las cianobacterias permanezcan activas y se integren al ecosistema sin alterar negativamente la microbiota original. La estrategia mejora la estabilidad y fertilidad del suelo y su capacidad de retener agua, especialmente en los suelos más degradados y pobres en materia orgánica. Además, las cianobacterias permanecieron viables durante más de un año, sugiriendo que esta combinación podría constituir una fuente natural de organismos biofertilizadores que favorecen una recuperación eficaz y duradera.

Este enfoque ofrece una herramienta práctica, sostenible y rentable para restaurar suelos áridos, transformando residuos de papel en un recurso valioso. Su simplicidad y bajo coste hacen que sea accesible incluso en regiones con escasos medios, allanando el camino para proyectos de restauración en lugares donde otras soluciones serían inviables. Además, se promueve un modelo de economía circular, convirtiendo residuos en aliados de la naturaleza.

Con el tiempo, este método podría contribuir a frenar la erosión, restaurar ecosistemas degradados y fortalecer la resiliencia de zonas agrícolas y naturales, ofreciendo un ejemplo de cómo la ciencia puede combinar innovación, sostenibilidad y aplicación práctica para abordar desafíos ambientales globales.

Un microambiente favorable para la restauración de suelos

La hipótesis inicial era que esta alianza entre microorganismos nativos y un residuo tan abundante permitiría crear “microambiente favorable para la recuperación del suelo sin necesidad de insumos externos, demostrando que la restauración puede ser efectiva, sostenible y basada en materiales fácilmente disponibles”.

Según demuestran los datos ofrecidos por su trabajo, es una estrategia a la que recurrir frente a la pérdida acelerada de funcionalidad de suelos áridos como consecuencia del cambio climático y la degradación continuada. Ante la dependencia de fertilizantes, productos comerciales o métodos costosos, estos investigadores se plantearon una alternativa más sostenible a largo plazo. Demostraron la viabilidad de aprovechar materiales actualmente considerados residuos y combinarlos con cianobacterias de biocostras, organismos clave en la estabilidad y fertilidad de los suelos.