La UNAL conserva una de las polillas más grandes del mundo, la Bruja Blanca

Con alas extendidas que pueden alcanzar los 30 centímetros, hábitos nocturnos y una apariencia que ha alimentado leyendas durante generaciones, la bruja blanca no necesita hechizos para sorprender. Un ejemplar de esta gigantesca polilla se conserva en el Instituto de Estudios de la Orinoquia (IEO) de la Orinoquia de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL)

La bruja blanca (Thysania agrippina) es la mariposa más grande conservada en la Colección Entomológica de la UNAL Sede Orinoquia. Foto: Bridgeman Images. Vía AFP.

No vuela sobre una escoba, no prepara pócimas ni anuncia desgracias… su nombre científico es Thysania agrippina y popularmente se le conoce como mariposa emperador, mariposa fantasma, diablo blanco o gran bruja gris. Aunque su presencia ha inspirado historias de apariciones y transformaciones sobrenaturales, detrás de esta criatura se encuentra una de las especies de polillas más grandes del planeta, cuyas alas extendidas pueden alcanzar los 30cm.

En Arauca, lejos de los cuentos de espantos propios de la tradición llanera, un ejemplar de esta especie forma parte de la Colección Entomológica de la Orinoquia (CEO) de la UNAL. Es la mariposa más grande conservada en este espacio científico dedicado a documentar la extraordinaria diversidad de insectos de una región en la que todavía queda mucho por conocer.

«Es bastante grande en comparación con las otras que tenemos acá», cuenta la bióloga de la UNAL Laura Mónica Candela, curadora de la CEO.

La bruja blanca pertenece a la familia Erebidae, un grupo de polillas que incluye algunas de las especies nocturnas más llamativas. Se distribuye desde México hasta Uruguay, y sus alas exhiben una combinación de tonos blancos, grises y marrones atravesados por líneas onduladas que parecen dibujadas a mano.

Ese diseño no es un simple adorno, ya que cuando la polilla descansa sobre los troncos de los árboles con las alas abiertas, sus colores se confunden con las irregularidades de la corteza, lo que le permite pasar inadvertida ante posibles depredadores. Durante el día permanece generalmente inmóvil y en la noche desarrolla buena parte de su actividad.

Su tamaño, sus movimientos nocturnos y la apariencia fantasmal de sus alas han contribuido a rodear de misterio a estas polillas. En distintas regiones de América Latina se han asociado con brujas, espíritus y presagios; incluso algunas creencias populares cuentan que las brujas podían transformarse en mariposas para desplazarse durante la noche.

Sin embargo, la bruja blanca no tiene aguijón, no es venenosa y su presencia no anuncia acontecimientos sobrenaturales. Para la bióloga Candela, estas narraciones hablan de costumbres, historias y creencias, pero también de especies que comparten el territorio con sus habitantes.

Además, recuerda que la distinción que hacemos entre mariposas y polillas no siempre corresponde a una separación científica tan marcada como imaginamos.

«Solemos llamar mariposas a los insectos de alas coloridas, cuerpos delgados y hábitos diurnos, mientras que reservamos el nombre de polillas para aquellas de colores más discretos, cuerpos robustos y actividad nocturna. Sin embargo, ambos grupos pertenecen al orden Lepidoptera, cuyo nombre hace referencia a una característica común: las diminutas escamas que recubren sus alas», anota.

Una colección que revela la biodiversidad del Llano

El ejemplar de la bruja blanca forma parte del patrimonio científico que la UNAL Sede Orinoquia comenzó a construir en 2012 por iniciativa del profesor Néstor Fernando Pérez. 

El IEO ha consolidado este trabajo mediante dos colecciones biológicas: la CEO, dedicada al estudio y la conservación de insectos, y el Herbario Orinocense (ORI), que reúne muestras de plantas de la región. Ambas constituyen una fuente de información para investigar sobre la biodiversidad de los Llanos Orientales, documentar especies y fortalecer el conocimiento científico de un territorio que aún guarda una enorme riqueza natural por estudiar.

La CEO reúne insectos procedentes de distintas localidades de Colombia y Venezuela, especialmente de la cuenca del Orinoco. Entre sus grupos de estudio se encuentran mariposas, escarabajos, abejas, avispas, hormigas, chinches, libélulas y otros organismos fundamentales para comprender la diversidad de los ecosistemas.

La Colección cuenta con el registro nacional número 220 y dispone de información publicada en plataformas de biodiversidad de consulta internacional. Una versión de su conjunto de datos, publicada en mayo de 2022, contiene 9.292 registros biológicos que contribuyen al conocimiento de una región históricamente poco estudiada.

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