Una especie de chinche desconocido para la ciencia y gorgojo hallado en Colombia podrían ser la solución contra una planta de sudamericana invasora en Australia

Un diminuto chinche de patas largas y manchadas, desconocido hasta ahora para la ciencia, y un gorgojo nunca registrado en Colombia se encontraron durante la búsqueda de insectos que ayudarían a controlar el maracuyá silvestre, una planta sudamericana invasora en Australia. Los hallazgos amplían el conocimiento sobre la biodiversidad del país y sus posibles aplicaciones en el control biológico

El chinche zancón (Pronotacantha maculata) mide apenas 3 mm y tiene patas largas con manchas oscuras. Foto: Alejandra Clavijo, UNAL.

Con apenas 3 milímetros de longitud, patas desproporcionadamente largas y delgadas, y pequeñas manchas oscuras, Pronotacantha maculata es una especie de chinche descrita por primera vez para la ciencia. Pertenece a la familia Berytidae, cuyos integrantes son conocidos como chinches zancones por su parecido con pequeños zancudos. El término latín maculata significa «manchada», en referencia a las marcas que el bicho tiene en las patas, y otra de sus características es una prolongación puntiaguda en el tórax. 

Los ejemplares fueron recolectados en la Estación Agraria Cotové de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín, en un ecosistema de bosque seco tropical, así como en otros puntos de Antioquia, Cesar, Córdoba, Magdalena y Sucre.

Además de identificar la nueva especie, la investigadora Alejandra Clavijo, doctora en Biotecnología de la UNAL Sede Medellín, describió por primera vez cómo es este chinche en una de las etapas de su desarrollo, antes de llegar a la adultez; su registro amplía la información científica disponible sobre este grupo de insectos.

De otra parte, el gorgojo Philonis inermis, de la familia Curculionidae, tiene un cuerpo negro compacto y robusto, cubierto por escamas beige y marrón rojizo que forman franjas transversales sobre los élitros, es decir las alas delanteras endurecidas que protegen el segundo par de alas.

Una característica llamativa de esta especie es la diferencia de tamaño entre hembras y machos: mientras ellas miden cerca de 8 milímetros, ellos alcanzan solo unos 5 milímetros.

A diferencia del chinche, descrito por primera vez para la ciencia, este gorgojo ya se conocía en otros países de América, aunque su presencia no se había documentado en Colombia. Los primeros ejemplares estudiados se recolectaron en zonas de bosque seco cercanas a Caucasia (Antioquia) y posteriormente se confirmó su presencia en localidades de Antioquia, Córdoba y Bolívar.

«En Colombia tenemos una diversidad de insectos muy amplia, pero todavía hay muchas especies y relaciones ecológicas que no conocemos. Encontrar una especie nueva para la ciencia y documentar por primera vez en el país la presencia de otra nos permite ampliar ese conocimiento y entender mejor cómo interactúan estos organismos con su entorno», indica la experta Clavijo.

La búsqueda de enemigos naturales

Identificar las dos especies requirió de un proceso que combinó el trabajo de campo con los análisis de laboratorio, ya que el estudio surgió de la necesidad de encontrar enemigos naturales del maracuyá silvestre (Passiflora foetida), una planta originaria de Sudamérica que se ha convertido en invasora en Australia.

Así, el objetivo del estudio fue identificar insectos herbívoros asociados con P. foetida y estudiar su relación con la planta para evaluar si se podían convertir en aliados potenciales para controlar su expansión en Australia.

En su recorrido por las regiones estudiadas, el equipo observó los insectos que se alimentaban de la planta y recolectó ejemplares para determinar cuáles tendrían potencial como agentes de control biológico.

Los investigadores examinaron las características físicas de los ejemplares recolectados con microscopios y estereoscopios, tomando medidas y comparando sus formas con las descripciones científicas de especies conocidas. 

Como algunos insectos son muy similares a simple vista, el equipo también estudió sus genes para identificar las diferencias que no se pueden reconocer solo observando su apariencia.

En el caso del chinche, las manchas de las patas, su longitud y la prolongación puntiaguda del tórax permitieron distinguirlo de otras especies similares y confirmar que se trataba de una especie nueva para la ciencia. 

Para documentar sus rasgos también se obtuvieron fotografías ampliadas y se recurrió a la microscopía electrónica de barrido, una técnica que permite observar detalles diminutos de su estructura.

En el caso del gorgojo, el estudio incluyó el seguimiento de su desarrollo. Durante su exploración en 33 localidades de Antioquia, Córdoba, Sucre, Bolívar, Atlántico y Magdalena, la investigadora confirmó la presencia de P. inermis en 12 de ellas.

En los tallos de la pasiflora también se encontraron larvas dentro de unos engrosamientos conocidos como agallas, estructuras que se forman en los tejidos vegetales y que en este caso están asociadas con el desarrollo del insecto. Los investigadores recolectaron ejemplares para estudiar su ciclo de vida en condiciones controladas.

Este trabajo permitió describir sus distintas etapas de desarrollo —huevo, larva, pupa y adulto— y documentar aspectos de su biología que no se conocían.

Al comparar sus características con descripciones científicas previas, confirmaron que se trataba de una especie conocida en otros países de América, pero cuyo registro no se había documentado en Colombia.

«Aunque a simple vista son especies muy similares entre sí, tienen diferencias que en muchos casos solo se pueden dilucidar mediante su ADN, por ejemplo. Estudiamos los genes de esos organismos para encontrar esas variaciones que morfológicamente no era posible evidenciar», precisa la investigadora.

Estudio de una planta invasora

La búsqueda de estos insectos responde a un problema ambiental en Australia, en donde P. foetida—originaria de Centro y Sudamérica— se introdujo en 1894 y se extendió por amplias zonas del norte del país.

Su acelerado crecimiento le permite formar mantos densos que cubren árboles y arbustos y sofocan la vegetación que crece debajo. En el noroeste de Australia esta invasión amenaza parches de selva tropical del Kimberley y los bosques de lianas monzónicas de la península de Dampier, ecosistemas importantes para la conservación según la Organización de Investigación Científica e Industrial de la Mancomunidad del Commonwealth (CSIRO, por sus siglas en inglés).

La organización australiana estableció una colaboración con investigadores de la UNAL Sede Medellín para buscar en el territorio original de la planta insectos que se alimentaran de ella y pudieran contribuir a regular sus poblaciones.

Las pruebas de laboratorio buscaron establecer si los insectos se podían alimentar de la pasiflora invasora sin causar daños a otras especies vegetales. Para ello, la investigadora evaluó la respuesta del gorgojo frente a 5 especies de pasiflora, algunas cultivadas y otras nativas.

En una prueba, los insectos tuvieron acceso solo a una especie vegetal; en otra, pudieron elegir entre la planta invasora y una de las otras especies. Cada ensayo se realizó durante una semana y se observaron señales de alimentación y postura de huevos.

En las 5 repeticiones de las pruebas de elección, los gorgojos se alimentaron y depositaron sus huevos exclusivamente en P. foetida.

En los ensayos sin posibilidad de elegir no se registraron señales de postura de huevos en las otras plantas y solo se observaron marcas superficiales de alimentación en una de las especies evaluadas.

Además, durante su trabajo de campo los investigadores revisaron 250 ejemplares de la pasiflora invasora y encontraron que 75 presentaban agallas en sus tallos (estructuras asociadas con el desarrollo de las larvas del gorgojo), es decir en el 30 % de las plantas examinadas.

Esta investigación compitió con más de 30 tesis doctorales en el Concurso Tesis en 3 Minutos, y sus resultados muestran una marcada preferencia del gorgojo por la planta estudiada, aunque se requieren evaluaciones adicionales antes de determinar si esta se podría utilizar de forma segura para controlar su expansión en Australia, sin afectar otras especies vegetales.

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