La mejora genética de los cultivos será «a la carta»

Los Cursos de Verano de la Universidad de Almería (UAL) avanzan en su programación de 2025 a la genética de hortícolas, donde su director, Juan Capel, ha explicado la tendencia que se seguirá en este cambio que ha revolucionado la agricultura a nivel mundial y que se acerca a una mejora genética «a la carta». De forma paralela, el taller de dirección de orquesta y ópera encara su recta final y se prepara para los conciertos de cierre de seminario.

Genética de hortícolas

Durante tres intensos días, las 32 personas matriculadas en el curso de verano de la Universidad de Almería ‘La mejora genética de hortícolas, base del sistema productivo almeriense’ han estado aprendiendo sobre un tema que está cambiando el sector hortofrutícola y que será aún más clave en la evolución del mismo. Expertos nacionales han visitado Almería para explicar las ventajas de la mejora genética en la producción agrícola.

La horticultura intensiva es el principal motor del desarrollo de la provincia de Almería. Aunque en los últimos años ha aumentado la renta provincial por la expansión de la superficie cultivada, el mayor incremento de la producción se debe, sin duda, al desarrollo de nuevas variedades adaptadas a las condiciones climáticas y sistemas de cultivo locales. Estas variedades han sido mejoradas y seleccionadas específicamente para ser cultivadas bajo el intenso sol de la provincia y con las técnicas particulares de aquí.

Uno de los ponentes y director del curso, Juan Capel, ha realizado un repaso a un programa de mejora genética adaptado a los estudiantes. En su charla ha explicado cómo era la agricultura desde que apareció, cuando el homo sapiens se convirtió en sedentario e inventó la agricultura domesticando los cultivos, a lo que se está haciendo en la actualidad con la mejora genómica, edición de los genomas y cómo será la mejora del futuro.

Mejora genética a la carta

La mejora genética del futuro será probablemente muy a la carta. El único problema que tenemos actualmente en Europa es legislativo. Europa es muy conservadora y no nos permite utilizar todas las herramientas que nuestros competidores están utilizando como, por ejemplo, la edición genética. Probablemente este será el futuro, los programas no serán de mejora genética, sino de mejora de todo el genoma, editando distintas posiciones del genoma. En la actualidad, se puede coger una especie silvestre y en dos o tres generaciones hacer lo mismo que llevamos haciendo miles de años mediante técnicas clásicas. Esa será la revolución: la ingeniería genética, la ingeniería de los genomas. Este es el fututo, sin lugar a dudas”.

El principal beneficio de la mejora genética es la rapidez. “Un programa de mejora convencional requiere de muchos años de hacer cruzamientos con las plantas, ir seleccionando los mejores individuos, con unos criterios”.

Pero existen algunos escollos por solventar como “la eterna disputa de ‘el tomate ya no tiene el sabor’ porque al final, nos enfrentamos a problemas como son las plagas y patógenos. Y en los programas de mejora lo primero que se selecciona son las plantas que son resistentes a esas plagas y patógenos y, por lo tanto, nos olvidamos del resto de características. Este es un problema típico de la mejora genética denominado ‘erosión’: lo que no se selecciona se va erosionando. Al final, tenemos unas plantas que son preciosas, resistentes a los patógenos, que en la actualidad son nuestros enemigos. Y tenemos el problema de la calidad y el sabor”.

Pero para unir todos esos caracteres y obtener un producto resistente a las plagas y con sabor, se requiere de mucho tiempo, de muchos cruzamientos. Es ahí donde entra en juego la mejora genética. “Con ella, será posible hacer una edición prácticamente a la carta. El gran problema que tiene la gente es el miedo a esos productos, pero van a ser indistinguibles de los que se obtengan de un programa de mejora convencional de 50 años de cruzamientos. Vamos a obtener en 3, 4 o 5 ciclos de cultivo una planta que sea exactamente igual a la que se ha obtenido después de 200 años de cruzar tomates, por ejemplo”.

La provincia de Almería es líder en cuento a mejora genética. “Almería es la élite en cuanto a mejora genética. La horticultura intensiva almeriense es la punta del iceberg, la punta visible. Es donde más se está haciendo a nivel hortícola. De hecho, todas las empresas que se dedican a la mejora genética de hortícolas tienen centros de experimentación cada vez más desarrollados en Almería. Algunas que son multinacionales tienen centros por todo el mundo, pero Almería sin lugar a duda está en el top de la mejora genética de hortícolas que son los cultivos que aquí tenemos”.

Este curso ha dado la oportunidad a los estudiantes de explorar las aproximaciones científicas que hacen posible la obtención de las variedades que se han cultivado, se cultivan y se cultivarán en un futuro cercano.

Taller de dirección de orquesta y ópera

Hasta una docena de sesiones prácticas, que principalmente marcan la diferencia de este Curso de Verano de la Universidad de Almería. Esas son las que ha contabilizado el Taller de dirección de orquesta, banda y ópera antes de entrar en la fase definitiva de ensayos y en la recta final de conciertos, tres en total, de orquesta, de ensemble de vientos y de grupo de cuerda con soprano. Se mantiene así fiel a su idea inicial desde hace casi una década, siendo un claro ejemplo de lo que debe ser realmente un taller. El formato, pero también el contenido del que se dota y los docentes con los que se nutre, son las claves de su éxito, junto al enorme interés del alumnado internacional que se matricula edición tras edición, que sabe aprovechar la oportunidad.

El Museo de Almería pondrá el escenario y serán dirigidos por los alumnos que más han destacado durante los pasados días, muy intensos y cargados de enseñanzas a cargo de maestros internacionales. Juan José Navarro y José Miguel Rodilla, los habituales, y Rubén Silva y Bradley Paul Ethington, los invitados este año, han impartido su docencia teórica como introducción y después se han centrado en trasladar sus propias experiencias profesionales y vitales vinculadas con la música. De hecho, así justo lo ha explicado el último, el norteamericano Bradley Ethington, profesor de Dirección de la Universidad de Syracuse: “He compartido mi pasión por la música y la dirección, y así he intentado ayudar a estos directores en todo lo que deseen para ser mejores y más efectivos”.

Su finalidad, “que apliquen todo esto a sus conjuntos, desde los aspectos técnicos de la dirección hasta el repertorio en sí, pasando por cómo interactuamos con los músicos, cómo dirigimos, cómo respondemos y cómo nos comunicamos con ellos, estos maravillosos músicos con los que trabajamos”.

De inicio, sin mediar ni una sola palabra con el grupo de alumnos, Ethington ha utilizado gestos y movimientos para conectar con ellos, quienes le han seguido y han soltado así cuerpo y mente para iniciar el aprendizaje. Feliz de su participación, el norteamericano ha destacado que esta formación es “una excelente combinación de cuestiones teóricas sobre la dirección, por un lado, y el ensayo de conjuntos y la interpretación, por otro, así como la elección del repertorio para esos conjuntos y los aspectos prácticos de estar en el podio y dirigir este grupo”.