La exposición a disruptores endocrinos durante el embarazo puede influir en cómo se desarrolla la pubertad años después. Un estudio liderado por la Universidad de Valencia ha identificado asociaciones entre la exposición prenatal a diferentes contaminantes ambientales y cambios en el desarrollo puberal y los niveles hormonales de niños y niñas a los 9 años de edad.

La investigación, publicada en la revista Environmental Research, analizó la exposición durante la gestación a 33 sustancias químicas capaces de alterar el funcionamiento hormonal. Muchos de estos compuestos están presentes o han estado presentes en materiales resistentes al agua, recubrimientos antiadherentes, envases alimentarios y productos de higiene personal.
Contaminantes prohibidos que siguen presentes décadas después
Uno de los resultados más relevantes del estudio es que una mayor exposición prenatal al DDT y a su principal metabolito, el DDE, se asocia con un inicio más tardío del desarrollo mamario en las niñas y del desarrollo genital en los niños, además de con concentraciones más elevadas de determinadas hormonas sexuales.
Aunque el DDT fue prohibido hace décadas en numerosos países, tanto este compuesto como el DDE persisten en el medio ambiente y todavía pueden detectarse en el organismo humano.
En cambio, otros contaminantes persistentes, como algunos PCB, así como parabenos y ftalatos, presentes en numerosos productos de uso cotidiano, se relacionaron con un desarrollo más temprano de determinados caracteres sexuales secundarios o con alteraciones en los niveles hormonales.
María José López-Espinosa, investigadora y profesora del Departamento de Enfermería de la Universidad de Valencia, explica que «La salud infantil empieza antes del nacimiento. Conocer cómo la exposición a contaminantes ambientales durante el embarazo puede influir en el desarrollo hormonal de niños y niñas es clave para prevenir problemas de salud desde las primeras etapas de la vida».
Un seguimiento desde el embarazo hasta los 9 años
Los resultados proceden del Proyecto INMA (Infancia y Medio Ambiente), una de las principales cohortes españolas dedicadas a estudiar cómo los factores ambientales influyen en la salud infantil.
El trabajo analizó 386 parejas madre-hijo. Las mujeres fueron incorporadas al estudio durante el primer trimestre del embarazo, entre 2003 y 2005, y se realizaron análisis de sangre y orina en diferentes momentos de la gestación para evaluar la exposición a contaminantes químicos. Posteriormente, los niños fueron seguidos hasta los 9 años, edad en la que se evaluó su desarrollo puberal y sus niveles hormonales.
Más evidencias sobre el impacto del ambiente en el desarrollo infantil
Los autores destacan que el desarrollo puberal depende de mecanismos hormonales que comienzan a programarse durante la gestación. Por ello, comprender cómo determinados contaminantes ambientales pueden interferir en este proceso resulta fundamental para mejorar las estrategias de prevención y proteger la salud infantil desde las primeras etapas de la vida.













