La crisis del agua ya no puede resolverse solo con tecnología, alertan expertos en la UAL

La actual crisis hídrica exige cambiar la forma de gestionar el agua. Las soluciones basadas únicamente en infraestructuras y avances técnicos están llegando a sus límites y deben dejar paso a nuevos modelos de gobernanza del agua, acuerdos sociales y políticas capaces de adaptarse a los límites ambientales. Esa fue una de las principales conclusiones de la jornada celebrada en la Universidad de Almería (UAL), marcada además por el homenaje al jurista ambiental Abel La Calle Marcos, considerado uno de los grandes defensores del agua y la naturaleza en España.

Especialistas en gestión hídrica, derecho ambiental y políticas europeas coincidieron en que el aumento de la presión sobre los recursos hídricos obliga a replantear las estrategias tradicionales frente a la sequía y el deterioro ecológico.

«La gobernanza del agua es un tema extraordinariamente complejo por las características físicas del agua, las ecológicas, pero también porque confluye con los usos, en los que se conjugan intereses muy diversos, prioridades distintas», explicó Francesc La Roca, vicepresidente de la Fundación Nueva Cultura del Agua.

El experto defendió que el futuro pasa por combinar ciencia, regulación y consenso social para garantizar un uso sostenible del agua.

«Siempre se ha puesto el énfasis en las soluciones técnicas, tenemos mucho conocimiento, pero en buena parte han alcanzado límites y hay que empezar a pensar cómo gestionamos lo que tenemos por otros medios, por los medios de gobernanza, de acuerdos, de normas, de instrumentos que permitan un uso del agua compatible con las características ambientales y con las características ecológicas».

Menos infraestructuras y más gestión sostenible del agua

Durante la jornada se puso de relieve que el agua se ha convertido en uno de los recursos más vulnerables frente al cambio climático, la sobreexplotación de acuíferos y el aumento de la demanda agrícola y urbana.

Los participantes defendieron que garantizar el acceso al agua ya no depende solo de construir nuevas infraestructuras, sino de aplicar modelos de gestión que integren criterios ambientales, sociales y jurídicos.

La denominada gobernanza del agua, impulsada también desde organismos internacionales como la OCDE y las políticas ambientales europeas, se perfila como una de las herramientas clave para afrontar la crisis hídrica en las próximas décadas.

El homenaje a Abel La Calle marcó el debate sobre el futuro del agua

La jornada estuvo profundamente marcada por el recuerdo de Abel La Calle Marcos, fallecido en diciembre de 2024 y considerado uno de los mayores expertos españoles en Derecho Ambiental y Derecho de Aguas.

Más que un homenaje institucional, el encuentro se convirtió en una reflexión colectiva sobre las ideas que definieron su trayectoria profesional: la defensa de la naturaleza, la protección de los recursos hídricos y el papel del derecho como herramienta frente al deterioro ambiental.

José Antonio Sánchez, vicerrector de Política Científica de la UAL, destacó que La Calle fue “un referente europeo en derecho del agua” y una figura clave para abordar los problemas ambientales desde una perspectiva interdisciplinar.

Además de profesor e investigador, Abel La Calle desempeñó un papel destacado en algunos de los principales conflictos ambientales de España. Participó en litigios contra el Plan Hidrológico Nacional, el trasvase del Ebro o proyectos con impacto sobre acuíferos y espacios naturales.

También colaboró activamente con organizaciones ecologistas y organismos científicos en la protección de ecosistemas amenazados y en la defensa de una gestión sostenible del agua.

Europa y la legislación ambiental, claves frente al deterioro ecológico

Otro de los mensajes destacados durante la jornada fue el papel de las instituciones europeas en la protección ambiental y la regulación del agua.

José Ignacio López-Gay, director del Centro de Documentación Europea de la UAL, recordó el profundo europeísmo de Abel La Calle y su confianza en la legislación comunitaria para frenar proyectos con impacto ecológico.

«Entendía que era muy bueno que España estuviera en la Unión Europea con referencia a todas las políticas medioambientales, porque el Tribunal de Justicia Europeo es el ‘muro’ frente a todas aquellas políticas o acciones que se intenten hacer tanto desde las administraciones públicas como desde entidades privadas que puedan significar un deterioro ecológico».

La jornada concluyó con una idea compartida entre los participantes: el futuro del agua dependerá cada vez más de la capacidad para combinar ciencia, legislación ambiental y acuerdos sociales en un escenario marcado por la escasez hídrica y el cambio climático.