Un equipo de la Universidad de Jaén (UJA) ha comprobado que las plantas fotovoltaicas flotantes ofrecen una producción energética mayor que las convencionales en tierra, gracias al efecto refresco que produce el agua sobre los paneles. Este modelo está actualmente en producción y se puede instalar en balsas de riego y embalses.

El 27 por ciento del total de las necesidades eléctricas de la provincia podrían cubrirse con sistemas fotovoltaicos flotantes, instalados en las más de 3.000 balsas de riego que se extienden por su geografía. Esta modalidad de energía renovable ha ganado fuerza como complemento a los grandes parques solares y presenta unas ventajas que justifican apostar por ellas.
En el marco del proyecto nacional SoletAqua, un equipo de la Universidad de Jaén ha modelado el comportamiento de estas instalaciones, que pueden cubrir la superficie de balsas de riego y embalses, del que ha obtenido una serie de conclusiones que justifican la expansión de estos sistemas de energía renovables.
Fotovoltaica flotante, un rendimiento mayor que la convencional
El catedrático del Área de Proyectos de Ingeniería, Emilio Muñoz Cerón, autor de la investigación con la que se ha calculado el potencial de producción energética de la fotovoltaica flotante en la provincia de Jaén, explica que estos sistemas solares ofrecen un rendimiento mejor, a pesar de utilizar el mismo tipo de paneles solares que las plantas convencionales en tierra. El secreto reside en el efecto refresco que ejerce el agua sobre las placas, que posibilita un funcionamiento más eficiente.
«Los paneles solares se valen de la radiación para producir energía, pero cuando la temperatura es muy elevada el rendimiento cae», afirma Emilio Muñoz Cerón. Lo que todavía no puede determinar este investigador de la Universidad de Jaén es la cifra exacta en que se mejora la producción energética, algo que ahora mismo está calculando su grupo de investigación, mediante la construcción de un modelo del funcionamiento de este tipo de instalaciones solares, su principal aportación al proyecto SoletAqua, que lidera la empresa Isigenete, una de las referencias a nivel nacional en el desarrollo e instalación de este tipo de plantas fotovoltaicas.
Ensayos con plantas solares flotantes para modelar su funcionamiento
Los estudios para construir el modelado se están llevando a cabo con dos plantas solares flotantes de pequeño tamaño, que el equipo de la Universidad de Jaén ha instalado en sendas balsas de riego en colaboración con la empresa local Intelec, y que le han permitido conocer más detalles sobre las peculiaridades de esta modalidad de energía renovable.
Una de ellas tiene que ver con el mantenimiento de los paneles solares. Según se ha demostrado el equipo de la Universidad de Jaén, las placas de la fotovoltaica flotante se ensucian más que las de las instalaciones en tierra. Esta investigación ha sido realizada por Sergio Moreno, bajo la dirección de Emilio Muñoz, y ha recibido el Premio al Mejor Trabajo Fin de Máster en el XXIX Congreso Internacional de Dirección e Ingeniería de Proyectos. En ella se analizaba el comportamiento térmico, eficiencia energética y pérdidas por suciedad en dos sistemas fotovoltaicos equivalentes, uno flotante y otro en cubierta.

Pérdidas de producción por la suciedad
Las pérdidas de producción debido a la suciedad se deben a los excrementos que depositan las aves en su superficie al posarse sobre ellas, ya que en determinadas épocas del año las balsas de riego se convierten en refugio y punto de avituallamiento de aves.
Para contrarrestar esta suciedad se están desarrollando una serie de robots que se encargan de mantener limpia la superficie de las placas solares.
Aparte del problema de la suciedad generado por las aves, las plantas solares flotantes cuentan con una serie de ventajas que las convierten en una opción a tener muy en cuenta para completar la cesta energética renovable y la producción distribuida.

Potencial energético de la fotovoltaica flotante
El equipo de Emilio Muñoz Cerón ha calculado que solo con cubrir el 25 por ciento superficie de las 3.000 balsas de riego que existen en la provincia de Jaén, se pueden instalar al menos 490 MW, capaces de generar el 251 por ciento del consumo eléctrico agrícola de la provincia y el 27 por ciento de las necesidades eléctricas totales.
Este tipo de instalaciones flotantes no ocupan territorio y están a salvo del rechazo social que generan muchas plantas fotovoltaicas.
Por su efecto, sobre la lámina de agua, contribuyen a reducir la evaporación. Al mismo tiempo, debido al efecto sombra que originan, contribuyen a frenar la proliferación de algas en las balsas de riego. Este elemento no es para nada banal, ya que las algas generan problemas en las conducciones que llevan el agua desde la balsa a los diferentes puntos de riego, y que generalmente se combaten con productos químicos.
En vista de los resultados de estos estudios, la fotovoltaica flotante se convertirá en una pieza más de las fincas agrícolas, que producirán su propia electricidad y contribuirán a la descarbonización energética.













