¿Puede un aceite de oliva estar completamente libre de pesticidas? Un estudio de investigadores de la Universidad de Jaén concluye que encontrar uno totalmente limpio es prácticamente imposible. La buena noticia es que los residuos detectados son muy bajos, cumplen casi siempre la normativa europea y no representan un riesgo para la salud de los consumidores.

¿Es seguro consumir aceite de oliva aunque contenga restos de pesticidas?
Sí. El estudio concluye que los residuos detectados se encuentran, en prácticamente todos los casos, por debajo de los límites fijados por la Unión Europea. Además, los investigadores no detectaron glifosato en ninguna de las muestras analizadas y solo un pesticida superó el límite legal en una campaña concreta.
El aceite de oliva, uno de los alimentos más saludables con un reto pendiente
El aceite de oliva es uno de los alimentos más consumidos en España y uno de los pilares de la dieta mediterránea. Su calidad nutricional está ampliamente demostrada, pero existe una duda que preocupa cada vez más a los consumidores: ¿puede contener restos de pesticidas?
El aceite de oliva virgen extra es la grasa vegetal más saludable. Aparte de ser un condimento indispensable para las ensaladas, estudios nacionales e internacionales han demostrado que este producto beneficia la salud cardiovascular, la microbiota y algunos de sus componentes tienen propiedades anticancerígenas. Sin embargo, el aceite de oliva arrastra una mácula difícil de eliminar.
Su condición de grasa vegetal convierte al aceite de oliva en un entorno especialmente proclive para la acumulación de restos de pesticidas empleados en la agricultura. Pero ¿hasta qué nivel?
España es el mayor productor mundial de aceite de oliva, por lo que cualquier investigación relacionada con su calidad y seguridad alimentaria tiene una especial relevancia tanto para los consumidores como para el propio sector oleícola.
La Universidad de Jaén analiza cuatro campañas de aceite de oliva
El grupo de investigación de Bioprocesos de la Universidad de Jaén ha puesto cifras a la concentración de restos de químicos en los tres tipos de aceites de oliva más consumidos. La conclusión, aunque no es totalmente positiva, sí resulta tranquilizadora, porque la presencia de los pesticidas estaba dentro de la normativa europea y no se detectó el tan temido glifosato. Solamente hubo un compuesto que arrojó resultados por encima de lo permitido, pero en una proporción muy pequeña.
El estudio sobre los aceites de oliva fue realizado por Akram Charfi, Alberto José Moya López y Sebastián Sánchez Villasclaras, y sus resultados se han publicado en la revista European Food Research and Technology. No se trata de una investigación más, sino de un proyecto en el que se han analizado aceites de varias campañas, entre 2020/21 y 2023/24.
Cómo se analizaron los aceites de oliva
Los investigadores querían conocer cuál era la situación real del mercado, por lo que no limitaron el análisis a un único tipo de aceite.
Para contar con una visión global, los estudios se realizaron con aceites de oliva procedentes de una finca experimental de la Universidad de Jaén, olivares situados junto a carreteras y aceites comerciales comprados en supermercados.
Concretamente, los investigadores analizaron aceites obtenidos de aceitunas recogidas tanto del árbol como del suelo, además de aceites comerciales de distintas categorías: virgen extra, virgen, aceite de oliva refinado y aceite de orujo. Para identificar residuos utilizaron técnicas avanzadas de cromatografía de gases y cromatografía líquida acopladas a espectrometría de masas, capaces de detectar tanto pesticidas lipófilos, es decir, que se adhieren muy bien a las grasas, como compuestos muy polares, entre ellos el glifosato.
¿Se encontró glifosato en el aceite de oliva?
Uno de los resultados más tranquilizadores del estudio fue precisamente la ausencia de glifosato en todas las muestras analizadas. Este herbicida se ha convertido en uno de los pesticidas que más inquietud genera entre los consumidores, por lo que su no detección constituye una de las principales conclusiones de la investigación.
La investigación fue tan exhaustiva debido a la preocupación por la seguridad alimentaria y la salud de los consumidores. «Los residuos de pesticidas representan una preocupación creciente para la seguridad del producto y la confianza de los consumidores», explican los investigadores de la Universidad de Jaén.

Qué pesticidas encontraron en el aceite de oliva
Los análisis realizados arrojaron unos resultados que, en parte, eran esperados. Aunque algunos datos no dejan de sorprender y muestran la persistencia de los pesticidas en los entornos de cultivo. En total, revelaron la presencia de once sustancias activas distintas.
En la finca experimental se detectaron principalmente oxyfluorfen, azoxistrobin, lambda-cihalotrina, difenoconazol y deltametrina. La mayoría aparecieron en concentraciones inferiores a los límites legales. Sin embargo, el fungicida azoxistrobin alcanzó una concentración de 0,02 mg/kg en una de las campañas, superando el límite europeo de 0,01 mg/kg. Este hallazgo constituye el principal incumplimiento normativo detectado en el estudio, afirman los autores.
Otro resultado relevante fue la persistencia del herbicida oxyfluorfen. Aunque no figuraba entre las aplicaciones recientes registradas en la finca experimental, apareció en varias muestras.
Los autores interpretan este fenómeno como «una consecuencia de la persistencia del compuesto en el suelo, de posibles contaminaciones cruzadas por maquinaria agrícola o del arrastre de partículas procedentes de tratamientos antiguos». El hallazgo demuestra que algunos pesticidas pueden permanecer durante años en el entorno agrícola y seguir llegando al aceite mucho tiempo después de su aplicación.
Los olivares junto a carreteras no suponen un mayor riesgo
En contra de lo que se podría pensar, los resultados obtenidos de aceites de olivares situados junto a carreteras fueron tranquilizadores.
«No se detectaron residuos en las muestras procedentes de aceitunas recogidas directamente del árbol. Solo apareció una pequeña cantidad de oxyfluorfen en una muestra elaborada con aceitunas recogidas del suelo, y muy por debajo del límite legal», afirman.
Estos datos demuestran que la proximidad a las carreteras no parece constituir una fuente significativa de contaminación por pesticidas, como en un principio se podría pensar.
Los aceites de supermercado presentan más residuos
Fue precisamente en los aceites comercializados donde aparecieron algunos de los resultados más llamativos del estudio.
La situación de los aceites de oliva presentes en los supermercados es distinta y también algo más preocupante, porque revela prácticas no totalmente honestas, como la posible mezcla de aceites locales con otros de terceros países con normativas de presencia de químicos menos restrictivas.
Los aceites virgen extra de mayor calidad no presentaron residuos detectables. Sin embargo, algunas muestras de virgen extra de categoría límite, aceites vírgenes y aceites refinados sí mostraron restos de diversos pesticidas.

¿Por qué aparecen pesticidas prohibidos en algunos aceites?
Especialmente preocupante fue la detección de fosmet, un insecticida organofosforado prohibido en la Unión Europea desde noviembre de 2022. Los autores plantean varias hipótesis para explicar esta presencia. Hablan de «un posible uso ilegal, la persistencia ambiental del compuesto o la mezcla con aceites importados de países extracomunitarios donde todavía pueda utilizarse».
El aceite de orujo fue el que presentó más residuos
Los aceites de orujo fueron los productos que presentaron una mayor carga de contaminación. En ellos se detectó simultáneamente un número elevado de pesticidas.
Los investigadores encontraron herbicidas, fungicidas y piretroides, un tipo de insecticida sintético. Según cuentan, la presencia conjunta de estas sustancias sugiere posibles deficiencias en el proceso de refinado. Estudios previos habían demostrado que «etapas como el blanqueo con carbón activado y la desodorización son capaces de eliminar gran parte de estos residuos, por lo que su persistencia podría indicar una aplicación insuficiente de dichos tratamientos industriales», añaden.
Un aceite de oliva seguro, pero con aspectos que mejorar
El estudio demuestra que, en la inmensa mayoría de los casos, el aceite de oliva comercializado en España cumple la normativa europea y sigue siendo un alimento seguro para el consumo. Sin embargo, también pone sobre la mesa algunos desafíos pendientes, como la persistencia de determinados plaguicidas en el suelo agrícola, la necesidad de reforzar algunos procesos industriales y un mayor control sobre las posibles mezclas con aceites procedentes de países con normativas menos exigentes.
En definitiva, la investigación ofrece un mensaje tranquilizador para los consumidores: el aceite de oliva continúa siendo una de las grasas más saludables de la dieta mediterránea, aunque la vigilancia sobre la presencia de residuos de pesticidas seguirá siendo clave para garantizar su calidad y mantener la confianza del consumidor.













