En busca de los compuestos biológicos de interés escondidos en los lugares más extremos del planeta

Los lugares más extremos del planeta, donde las condiciones para la vida son casi nulas, esconden una biodiversidad fascinante. Zonas volcánicas, desiertos y regiones polares albergan microorganismos con unas características únicas para resistir donde ninguna otra prospera y que también pueden contener un conjunto de compuestos con un enorme potencial biotecnológico.

Investigadores buscan microorganismos extremófilos en la Antártida.

Un consorcio internacional de cinco países busca nuevos compuestos bioactivos en los entornos más extremos del planeta, en el marco del proyecto europeo XTREMOLIFE, financiado por la Unión Europea a través del programa Horizonte Europa, con un presupuesto de 4,5 millones de euros.

El equipo de Biotecnología de Extremófilos de la Universidad de Huelva es uno de los participantes en esta iniciativa europea. Este grupo es referente internacional en el estudio de microorganismos fotosintéticos y sus aplicaciones biotecnológicas, y está coordinado por la profesora María Cuaresma. El grupo onubense contribuirá de forma destacada a la bioprospección de nuevas especies de extremófilos de ambientes ácidos, a la optimización de la producción de compuestos bioactivos, y al escalado de los procesos con posibles aplicaciones en ámbitos como la biomedicina, la industria farmacéutica, la química verde o la biotecnología.

Los extremófilos son microorganismos capaces de sobrevivir y prosperar en condiciones ambientales extremas, como temperaturas muy elevadas o muy bajas, alta salinidad, acidez extrema o escasez de agua. Aunque estos organismos son clave para entender cómo funciona la vida en condiciones límite —incluso más allá de nuestro planeta—, siguen siendo una fuente poco explorada de enzimas, metabolitos y nuevos agentes químicos de alto valor científico e industrial.

Compuestos bioactivos de los lugares más extremos del planeta

XTREMOLIFE tiene como objetivo acelerar la bioprospección y el descubrimiento de los microorganismos extremófilos, así como el estudio de los compuestos bioactivos que producen. Para ello, el proyecto desarrollará métodos avanzados de muestreo y análisis en lugares de difícil acceso, como la Antártida, regiones volcánicas de las Islas Canarias o el desierto de Tabernas, en España. Se emplearán tecnologías innovadoras, como sensores portátiles, plataformas de muestreo autónomas y sistemas de imagen microscópica apoyados en inteligencia artificial, que permitirán recopilar datos ambientales en tiempo real y optimizar las campañas científicas.

Equipo del proyecto XTREMOLIFE.

Paralelamente, el proyecto aprovechará las colecciones europeas de cultivos de microorganismos extremófilos, así como las colecciones propias de los socios, para identificar nuevos metabolitos de interés biotecnológico e industrial, estudiando cómo estos organismos se adaptan a condiciones extremas y cómo pueden cultivarse y producirse de forma sostenible a escala industrial.

Entre los resultados previstos se encuentra la creación de un EXTREMO-BANK, una base de datos europea de microorganismos extremófilos, así como el desarrollo de hojas de ruta de explotación y posibles casos de negocio.

Además de su dimensión científica, XTREMOLIFE apuesta por una comunicación innovadora y cercana a la ciudadanía. El proyecto incluye actividades de divulgación en colaboración con el museo Micropia de Ámsterdam y un programa de ciencia ciudadana en cruceros turísticos por regiones nórdicas, donde investigadores explicarán su trabajo directamente al público y mostrarán cómo se realiza la investigación científica in situ.