El pueblo de Alicante donde se hunde el suelo: lo ha detectado la UA y ya se toman medidas

El suelo en el municipio alicantino de Monóvar se mueve, concretamente se hunde. Así lo han comprobado cinco investigadores del grupo INTERES de Ingeniería Civil de la Universidad de Alicante (UA) en colaboración con un investigador de la Universidad de Zaragoza en un estudio mediante Servicio de Movimientos del Terreno Europeo (EGMS) y que ha servido para que el ayuntamiento del municipio tome las medidas necesarias en la zona.

Municipio alicantino de Monóvar donde se han detectado movimientos en el terreno.

Los investigadores han detectado desplazamientos de la superficie del terreno en una zona situada en el noroeste del casco urbano de Monóvar. El descubrimiento de estos movimientos geológicos, según explica el investigador Roberto Tomás Jover, se produjo en el transcurso de su investigación habitual de monitorización del terreno y lo comunicaron a las administraciones.

Así, considera que «es un ejemplo de la transferencia de conocimiento y que visibiliza que la universidad y la actividad investigadora no están al margen de la sociedad, sino que sirven para mejorarla y para protegerla» y ha manifestado que los miembros del grupo de investigación están «muy satisfechos por haber podido ayudar con nuestra actividad investigadora». 

Movimientos del terreno detectados en estudios con satélite

El diagnóstico, según explica, fue posible a partir del servicio EGMS, un servicio paneuropeo de monitorización de movimientos del terreno que forma parte del programa Copernicus. Este sistema utiliza técnicas avanzadas de interferometría radar por satélite (InSAR), con datos de la familia de satélites Sentinel-1, para medir desplazamientos del terreno con precisión milimétrica a lo largo del tiempo.  

Tras detectar las deformaciones del terreno, los investigadores del grupo INTERES lo comunicaron al Ayuntamiento de Monóvar, que les encargó un estudio de la zona con varias fases.

La primera fase consistió en una inspección en campo de la zona de inestabilidad, previamente delimitada mediante el análisis de la interferometría radar (InSAR), posteriormente se realizó un análisis de estos datos y, en tercer lugar, se tomaron muestras de agua para analizar su composición. Además, se realizó un análisis del terreno desde 2016 a 2023, para comprobar la actividad geológica de la zona. 

De izquierda a derecha, Miguel Cano, José Luis Pastor y Roberto Tomás Jover en el laboratorio.

Origen de los movimientos del terreno

Los resultados del estudio apuntan que los movimientos registrados se corresponderían con una dolina, una depresión elíptica en el terreno, típica de zonas donde los materiales del subsuelo son solubles.

Las series temporales InSAR muestran desplazamientos continuos con tasas prácticamente constantes, sin mostrar variaciones que indiquen una aceleración o  desaceleración de los desplazamientos. Todo ello indicaría que el proceso estudiado es relativamente reciente, por lo que, de tratarse de una dolina, esta se encontraría en una fase incipiente de desarrollo.   

Estudio geológico en detalle

A partir de estas conclusiones, los investigadores han recomendado realizar un estudio geológico de detalle de la zona afectada por las deformaciones que  aportará información complementaria que permitirá una mejor  caracterización del fenómeno de subsidencia por disolución, incluyendo una cartografía  precisa. 

También apuestan por «continuar la monitorización de la zona, realizando procesados específicos o actualizar la información anualmente haciendo uso de los datos EGMS. 

Complementariamente, «se recomienda la monitorización mediante otros sistemas clásicos como nivelación digital de alta precisión o medida de puntos fijos mediante sistemas globales de navegación por satélite (GNSS)».  

Asimismo, el estudio de la UA aconseja «considerar el proceso de deformación en la gestión del territorio, ya que es muy probable que la dolina siga evolucionando de forma continua en el futuro. 

El equipo de miembros del grupo INTERES de la UA que han participado en este estudio son: Roberto Tomás, José Luis Pastor, María Inés Navarro, Miguel Cano y Adrián Riquelme. Asimismo, ha colaborado el profesor de la Universidad de Zaragoza Francisco Gutiérrez.