La Universidad de Alicante (UA) inició ayer, 19 de noviembre, su andadura en el proyecto europeo TOGETHER («Hacia una mejor coordinación de la gestión y gobernanza del riesgo de desastres a través de un marco holístico para la interacción y comunicación multinivel»), una ambiciosa iniciativa creada para transformar la forma en que las instituciones europeas coordinan la gestión del riesgo de desastres.

La reunión finaliza hoy en Bruselas y marca el comienzo oficial de un trabajo conjunto en el que participan 20 instituciones de países como Noruega, Reino Unido, Grecia, Bélgica, Alemania, Italia, Turquía, Francia, Holanda y Portugal. España está representada por la Universidad de Alicante y el Ayuntamiento de Orihuela, que en conjunto han obtenido una financiación de 143.000 euros, de los cuales 88.000 euros corresponden a la UA.
Un proyecto de gestión de desastres que surge como respuesta al fracaso en la dana de Valencia
El proyecto surge tras observar, durante los últimos episodios de inundaciones y emergencias extremas en España y Noruega, que la falta de coordinación entre los actores implicados en la gestión de la emergencia dificultó la toma de decisiones y, en muchos casos, agravó los efectos de los desastres. La ausencia de canales fluidos de comunicación, la limitada interoperabilidad entre sistemas y la falta de datos procesados en tiempo real dejaron al descubierto lagunas que TOGETHER pretende resolver mediante una visión más integrada y moderna de la gobernanza del riesgo.
En este contexto, la Universidad de Alicante asume un importante rol dentro del consorcio. Bajo la dirección del profesor Sergio Molina, del Departamento de Física, la UA liderará el paquete de trabajo dedicado a la sostenibilidad a corto y largo plazo, la definición de una hoja de ruta estratégica y la elaboración de recomendaciones políticas viables que permitan que los avances del proyecto perduren en el tiempo. La universidad será responsable de asegurar que las soluciones desarrolladas, que incluyen nuevas formas de organización institucional, herramientas tecnológicas y propuestas de gobernanza, no se queden únicamente en el marco experimental del proyecto, sino que puedan integrarse en políticas públicas y sistemas de gestión consolidados a nivel europeo.
Resultados legales, organizativos y técnicos para la gestión de desastres naturales
El resultado final del proyecto, tal y como explica el profesor Molina, es un juego de herramientas que incluye tres innovaciones: por una parte, cinco marcos de interoperabilidad (legal, organizativo, técnico, semántico y transversal) para proporcionar datos FAIR (Localizables, accesibles, interoperables y reutilizables); además de un agente de inteligencia artificial para generar información utilizando los datos FAIR para la Gobernanza de la Gestión del Riesgo de Desastres y, por último, una Gobernanza de la Gestión del Riesgo de Desastres que incorporará soluciones innovadoras y mejores prácticas para mejorar las interacciones multinivel y transectoriales.
«Esta herramienta-apunta Molina- implementará un novedoso enfoque de asociación público-privada-civil en tres centros de innovación en gestión de riesgos de desastres (Noruega, Grecia, España) para co-crear, co-evaluar y demostrar las funcionalidades.

Recrear un escenario de riesgo real para simulaciones
Además, la UA trabajará conjuntamente con el Ayuntamiento de Orihuela, el municipio español seleccionado para recrear un escenario de riesgo real, en la creación e implementación del ejercicio de simulación, así como en su evaluación. La universidad trabajará con el consistorio oriolano para diseñar científicamente un episodio meteorológico extremo que simule una situación de inundación. El ejercicio comenzará con información simulada generada por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), complementada con datos sobre el aumento del caudal de los ríos y otros indicadores críticos que permitirán visualizar la evolución del evento.
El ejercicio abarcará todas las fases de la gestión de un desastre: desde la preemergencia, en la que se identifican señales tempranas y se activan protocolos preventivos; la emergencia propiamente dicha, en la que se evalúan riesgos y se coordinan recursos; hasta la postemergencia, etapa en la que se analiza la respuesta, se gestionan los daños y se organiza el apoyo a la población. También se estudiará el papel del voluntariado civil y su integración efectiva con los equipos de primera intervención.













