Reducir la erosión, mejorar la fertilidad del suelo o aumentar su capacidad para retener agua no solo beneficia al medio ambiente, sino que también puede hacer más rentables las explotaciones agrícolas. Esa es una de las principales conclusiones que está obteniendo el proyecto europeo LivingSoiLL, una iniciativa financiada por la Unión Europea que ha reunido esta semana en la Universidad de Jaén (UJA) a más de un centenar de investigadores y especialistas de España, Portugal, Francia, Italia y Polonia.

El proyecto trabaja para demostrar, con evidencias científicas, que las prácticas agrícolas sostenibles generan beneficios tanto ambientales como económicos, un aspecto clave para favorecer su implantación entre los agricultores y garantizar la viabilidad futura de cultivos estratégicos como el olivar.
Tecnología para demostrar qué prácticas funcionan en el campo
El coordinador del Living Lab Andaluz, el profesor de la Universidad de Jaén Juan Manuel Jurado, explicó que el proyecto está monitorizando simultáneamente el estado de los suelos agrícolas y la rentabilidad de las explotaciones donde se aplican nuevas prácticas de manejo.
El objetivo es comprobar con datos objetivos que actuaciones dirigidas a reducir la erosión, mejorar la estructura del suelo, incrementar su fertilidad o favorecer una mayor retención de agua repercuten directamente en la productividad de las fincas.
Para ello, los investigadores combinan métodos tradicionales de análisis con herramientas propias de la agricultura de precisión. Sensores que registran la humedad y la temperatura del suelo, estaciones meteorológicas, vuelos de drones equipados con cámaras termográficas y espectrales e imágenes de satélite permiten obtener una radiografía muy precisa del comportamiento de cada parcela.
Toda esa información se integra para generar modelos que ayudan a los agricultores a tomar decisiones sobre el manejo de sus cultivos y, al mismo tiempo, permiten demostrar científicamente que proteger la salud del suelo también mejora la sostenibilidad económica de las explotaciones.
Cinco laboratorios europeos para adaptar las soluciones a cada territorio
Los avances obtenidos por el Living Lab Andaluz se han compartido durante la tercera reunión presencial del consorcio internacional LivingSoiLL, celebrada en Jaén.
La coordinadora general del proyecto, la investigadora portuguesa Cristina da Conceição Ribeiro Carlos, destacó que el encuentro ha servido para intercambiar experiencias entre las 49 entidades que integran el consorcio y conocer de primera mano las necesidades de los cinco Living Labs que participan en la iniciativa.
Según explicó, esta colaboración internacional está permitiendo desarrollar modelos de negocio sostenibles adaptados a las características de cada territorio, ya que los problemas que afectan a los suelos agrícolas varían según el clima, los cultivos o las condiciones de cada región europea.
El olivar, protagonista de la investigación en Andalucía
En el caso andaluz, el proyecto centra buena parte de sus investigaciones en el olivar, un cultivo especialmente vulnerable a fenómenos como la erosión o la pérdida de materia orgánica.
El Living Lab Andaluz dispone de cerca de dos millones de euros dentro del presupuesto global de 12 millones con el que cuenta el proyecto europeo, una financiación destinada a desarrollar soluciones directamente sobre el terreno y validar su eficacia antes de su transferencia al sector agrícola.
El propósito es ofrecer herramientas que permitan a los agricultores producir de forma más eficiente, conservar la calidad de sus suelos y afrontar con mayores garantías desafíos como el cambio climático, la escasez de agua o la degradación de los terrenos agrícolas.

Jaén reúne a la comunidad científica europea especializada en salud del suelo
La reunión celebrada en la Antigua Escuela de Magisterio de Jaén ha servido también para coordinar los trabajos científicos del proyecto y reforzar la colaboración entre distintas iniciativas de la Misión Suelo de la Unión Europea.
Durante las tres jornadas de trabajo se revisaron los sistemas de monitorización y comunicación científica, se celebró una sesión participativa World Café, una mesa redonda junto a los proyectos europeos Trails4Soil y SoilCrates, y un taller dedicado al codiseño de modelos de negocio que faciliten la implantación de las soluciones desarrolladas por LivingSoiLL.
El programa incluyó además una inmersión en el territorio con visitas a las parcelas experimentales del proyecto en Villanueva del Arzobispo, a las instalaciones del Grupo Jaencoop, así como actividades para dar a conocer el patrimonio y uno de los principales emblemas de la provincia, el aceite de oliva virgen extra.
Con estos avances, LivingSoiLL continúa consolidándose como uno de los principales proyectos europeos dedicados a la salud del suelo, un ámbito considerado estratégico por la Unión Europea para garantizar una agricultura más productiva, resiliente y sostenible en las próximas décadas.













