El Modelo Almería afronta nuevos retos: la competencia internacional y la sostenibilidad

El Modelo Almería ha demostrado durante seis décadas que la agricultura intensiva puede convertirse en uno de los grandes motores económicos del sur de Europa. Sin embargo, mantener ese liderazgo dependerá de la capacidad del sector para innovar, adaptarse a la competencia internacional y convertir la sostenibilidad en parte de su estrategia empresarial. Ese fue el principal mensaje lanzado por Miguel López, empresario, consejero y consultor estratégico especializado en transformación empresarial, durante el curso de verano de la Universidad de Almería ‘El futuro del sector agroalimentario: innovación, digitalización y sostenibilidad’.

Participantes en el curso de verano de la UAL en las instalaciones de Primaflor.

El experto aseguró que la evolución del sistema agrícola almeriense ha sido extraordinaria. «Si nosotros miráramos la fotografía de hace 60 años y la comparamos con la fotografía de hoy en día vemos un posicionamiento envidiable», afirmó, recordando que el modelo reúne actualmente cerca de 40.000 hectáreas de cultivo, genera una facturación superior a los 3.000 millones de euros y sostiene la actividad de más de 20.000 agricultores bajo una estructura basada en pequeñas explotaciones.

No obstante, advirtió de que el éxito alcanzado no garantiza el futuro. La aparición de nuevos competidores y un mercado cada vez más global obligan a las empresas a seguir evolucionando. «Hemos subido campamentos o bases muy importantes y tenemos ya la capacidad de visionar cuál es el próximo paso. Lo que tenemos que hacer es utilizar el elemento más importante de la innovación: la perseverancia, es decir, la capacidad de tener una idea y llevarla a cabo».

Innovar más rápido para competir mejor

Miguel López explicó que el contexto empresarial actual obliga a abandonar las fórmulas tradicionales de planificación. En un escenario marcado por la volatilidad, la incertidumbre y la rápida evolución de los mercados, considera imprescindible adoptar metodologías mucho más flexibles.

«Nos hemos acostumbrado a compañías en las que preparábamos planes estratégicos quinquenales, y ahora nos damos cuenta de que lo que tenemos que trabajar es con una mentalidad ágil que consiste en aprender rápido, desaprender y probar cosas de forma rápida», señaló.

A su juicio, las empresas que mejor respondan a los cambios serán las que incorporen la innovación como un proceso continuo y no como una actuación puntual.

Miguel López.

La sostenibilidad deja de ser una opción

Otro de los mensajes centrales de su intervención fue el papel que debe desempeñar la sostenibilidad en la agricultura del futuro. Para López, ya no puede entenderse como una herramienta de marketing ni como un elemento diferenciador, sino como un requisito imprescindible para competir.

«La sostenibilidad debe estar como bandera en el propósito de negocio. No es un elemento que te va a hacer vender más o vender menos; te va a permitir estar en el entorno. Aquellas empresas con entornos que no sean sostenibles no van a estar en la jugada», afirmó.

Prepararse para el «mundo real»

Durante su intervención también dirigió un mensaje a los estudiantes y futuros profesionales del sector agroalimentario, a quienes animó a desarrollar pensamiento crítico, formular preguntas y conocer de primera mano los retos reales que afrontan las empresas.

Sus reflexiones formaron parte del curso ‘El futuro del sector agroalimentario: innovación, digitalización y sostenibilidad’, organizado por la Cátedra Primaflor de Agricultura Sostenible y Alimentación Saludable de la Universidad de Almería, que durante tres jornadas reunió a especialistas para analizar cómo evolucionará uno de los sectores estratégicos de la economía española.

El programa incluyó además una visita a las instalaciones de Primaflor, donde los participantes conocieron algunos de los avances tecnológicos de la compañía y participaron en un showcooking dirigido por el chef Rodrigo de la Calle, del restaurante El Invernadero, centrado en el valor gastronómico de las verduras y hortalizas.