El comercio minorista de Jaén resiste pero necesita modernizarse para sobrevivir

El comercio minorista de proximidad en la provincia de Jaén mantiene un peso clave en la economía local, pero afronta un momento decisivo que obliga a su transformación. Esta es la principal conclusión del estudio elaborado por la Cátedra de Comercio Minorista de la Universidad de Jaén (UJA), que revela una realidad marcada por el contraste entre el apoyo social y la pérdida progresiva de competitividad frente a otros formatos comerciales.

Un sector estratégico con gran peso económico y social

El informe confirma que el comercio local en Jaén sigue siendo un pilar fundamental para el desarrollo territorial. Representa cerca del 14% del tejido empresarial y está formado mayoritariamente por pequeños negocios familiares, lo que refuerza su papel en la cohesión social y económica de barrios y municipios.

Además, lejos de ser un formato residual, se posiciona como el segundo canal de compra para los consumidores, ya que 26 de cada 100 euros de gasto se destinan a este tipo de establecimientos. Estos datos evidencian una base sólida sobre la que construir el futuro del sector.

La gran paradoja: apoyo social sin impacto en las ventas

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es la desconexión entre percepción y comportamiento. Aunque casi el 90% de los consumidores reconoce la importancia del comercio de proximidad, esta valoración positiva no se traduce en compras reales.

Las grandes cadenas de supermercados concentran más del 50% del gasto total, lo que refleja un cambio en los hábitos de consumo que perjudica directamente al pequeño comercio. Esta brecha entre actitud y acción se convierte en uno de los principales retos del sector.

Pérdida de negocios y riesgo para el equilibrio territorial

El estudio también alerta de una tendencia preocupante: la disminución del número de empresas minoristas entre 2020 y 2024. Este descenso implica la desaparición de negocios locales, con consecuencias directas en la vida económica y social de pueblos y ciudades.

La pérdida de comercio de proximidad no solo afecta al empleo, sino también al dinamismo urbano y a la identidad de los barrios, lo que refuerza la necesidad de اتخاذ medidas estratégicas.

Envejecimiento del cliente y dificultad para atraer a los jóvenes

Otro aspecto clave es el perfil del consumidor. Las personas mayores de 55 años son las más fieles al comercio local, mientras que los segmentos más jóvenes muestran una menor vinculación.

Este dato evidencia la necesidad de adaptar la oferta y los canales de relación con el cliente para conectar con nuevas generaciones y garantizar la sostenibilidad del sector a largo plazo.

Digitalización y nuevos servicios: claves para competir

El estudio identifica la digitalización del comercio local como una de las principales palancas de cambio. Cerca del 50% de los consumidores no utiliza herramientas digitales para interactuar con estos negocios, pero el 90% asegura que compraría más si se ofrecieran servicios básicos como pedidos online.

Este dato pone de manifiesto una oportunidad clara para mejorar la competitividad mediante la incorporación de soluciones tecnológicas y nuevos modelos de atención al cliente.

Cambio de modelo: del producto al servicio

Otra de las conclusiones destacadas es la necesidad de evolucionar hacia un modelo centrado en el servicio. El comercio de proximidad debe ir más allá de la venta de productos y apostar por experiencias, atención personalizada y valor añadido.

Además, el estudio subraya la importancia de fomentar la colaboración entre comercios para construir una identidad مشتركة más fuerte y competitiva, así como la necesidad de políticas urbanísticas que favorezcan su desarrollo.

Un punto de inflexión para el comercio de proximidad en Jaén

En conjunto, el informe sitúa al comercio minorista de proximidad en Jaén en un punto de inflexión. El sector cuenta con una base sólida y una percepción social positiva, pero necesita adaptarse a los nuevos hábitos de consumo, incorporar tecnología y reforzar su propuesta de valor.

Este diagnóstico abre la puerta a estrategias basadas en datos que permitan modernizar el comercio local y garantizar su papel como motor económico, social y territorial en la provincia.