El 44 % de la población española manifiesta niveles altos de preocupación ante la crisis climática

El aumento de la temperatura y fenómenos naturales recientes, como las olas de calor, las inundaciones y las sequías, son una muestra de cómo el cambio climático impacta directamente en la sociedad. Sin embargo, existen otros efectos, menos evidentes, que también nos afectan. Distintas encuestas globales revelan crecientes niveles de preocupación y ansiedad por el cambio climático en toda la población, especialmente entre los jóvenes.

En este escenario, la Universidad de Salamanca acaba de desarrollar un innovador estudio que analiza las emociones asociadas al cambio climático en la población general española y cuyos resultados muestran, entre otros datos, que el 44,4% de los encuestados manifiestan niveles altos tanto de preocupación como de esperanza ante la crisis climática, que las mujeres declaran estar más preocupadas que los hombres al respecto y que no todas las acciones climáticas tienen la misma aceptación.

En este sentido, el trabajo ha sido financiado y seleccionado por la Fundación «la Caixa» como uno de los seis proyectos que integran la convocatoria específica para estudiar el impacto social del cambio climático en España. Concretamente, ha sido ejecutado por el Grupo de Investigación Reconocido EMC³ (Educación, Matemáticas, Ciencias y Cambio Climático) y el Grupo de Transferencia del Conocimiento «Horizonte Verde», dirigidos por Camilo Ruiz y Anne-Marie Ballegeer, respectivamente, ambos del Departamento de Didáctica de las Matemáticas y de las Ciencias Experimentales y pioneros en desarrollar acciones para la educación científica y la investigación que contribuyen a la concienciación social y al compromiso en la mitigación de uno de los retos más apremiantes para la humanidad.

Aunque el cambio climático no es un fenómeno reciente, «sus efectos han ido intensificándose progresivamente en la vida de la población española. Como consecuencia, las personas experimentan emociones cada vez más intensas relacionadas con este fenómeno», explica a Comunicación USAL Anne-Marie Ballegeer, coordinadora del estudio. Entre ellas destaca un elevado nivel de preocupación, una respuesta emocional que también se ha observado a escala global. «La preocupación es especialmente relevante, ya que diversos estudios la vinculan con una mayor predisposición a la acción climática», subraya. 

El objetivo principal de la Universidad de Salamanca era averiguar cómo afronta la población española el reto del cambio climático y tratar de responder a una serie de cuestiones: ¿se utilizan estrategias proactivas a través de la acción climática? ¿Influye el conocimiento sobre el cambio climático en estas estrategias? ¿Es la respuesta de los jóvenes diferente debido a la presión que pueden sentir como generación futura y responsable de afrontar el reto de construir un mundo más sostenible?

Alfabetización climática

Al respecto, una de las principales líneas de investigación del GIR EMC³ se centra en fortalecer la educación científica para hacer frente al reto del cambio climático. Para ello, un aspecto clave dentro de este desafío es analizar el estado actual de la alfabetización climática en la población. «En nuestro grupo se desarrollan diversos proyectos dirigidos a distintos colectivos, incluyendo alumnado de educación primaria y secundaria, así como profesorado tanto en formación como en ejercicio», destaca su responsable, Camilo Ruiz.

Uno de los principales objetivos compartidos por los diferentes proyectos del GIR es «identificar estrategias educativas que fomenten dicha acción, fundamental para la mitigación del cambio climático. Al mismo tiempo, resulta cada vez más importante analizar «cómo esta preocupación afecta al bienestar de las personas y cómo puede gestionarse para evitar que derive en malestar psicológico o ansiedad».

Precisamente, en este estudio se ha analizado cómo las personas afrontan la preocupación por el cambio climático y los resultados indican que «la esperanza desempeña un papel clave», resaltan los investigadores de la USAL. En concreto, las personas que presentan altos niveles tanto de preocupación como de esperanza son también aquellas que muestran mayores niveles de acción climática. Además, este perfil se asocia con un mayor conocimiento sobre el problema, lo que subraya la importancia de la educación en este ámbito.

De hecho, los resultados obtenidos, publicados en la página web del Observatorio Social de la Fundación «la Caixa», reflejan claramente que no todas las acciones climáticas tienen la misma aceptación y que, de entre todas ellas, educar sobre el cambio climático se considera una acción de gran efectividad para combatir este problema (valorada en el estudio con una puntuación media de 7,9 sobre 10). Asimismo, las personas con mayor comportamiento proambiental «puntúan más alto en los conocimientos sobre el cambio climático y muestran mayor confianza en los agentes que pueden impulsar el cambio, como son los científicos y los agentes políticos», enfatizan.

Percepción de amenaza y grupos de población 

La preocupación y la esperanza son resultado de la evaluación individual de la situación de estrés, influidas por factores tanto internos (personalidad y los valores propios) como externos (culturales). No obstante, ambos también están determinados por los conocimientos necesarios para evaluar el riesgo que supone la amenaza, en este caso, el cambio climático. 

En este sentido, el estudio de la USAL muestra que existe una alta concienciación sobre la problemática del cambio climático y de las 1.404 personas encuestadas, solo cuatro reconocieron no haber oído hablar de ello. Para evaluarlo se compararon dos grupos de edad. Por un lado, el conformado por personas de entre 16 y 25 años, que representan a los jóvenes y adultos emergentes, una etapa en la que se forman y consolidan la identidad y los roles sociales, marcada por muchas incertidumbres y, por otro lado, se encuestó a la población adulta, caracterizada por tener una identidad ya consolidada y mayor estabilidad, que abarcó a personas de entre 26 y 40 años.

La percepción sobre la amenaza del cambio climático se midió a partir de cuatro preguntas: dos de ellas permitían indagar en la preocupación sobre los efectos negativos sobre uno mismo y los seres queridos (dimensión denominada preocupación micro) y las otras dos, acerca de la preocupación por las futuras generaciones y la naturaleza (dimensión a la que se llamó preocupación macro). 

En ambos grupos de edad, el nivel de preocupación macro es más alto que el nivel de preocupación micro. Los datos fueron rotundos, «la percepción sobre la amenaza del cambio climático para nuestra sociedad genera gran preocupación».

La publicación de este artículo divulgativo supone un importante logro para el GIR EMC³ y el GTC Horizonte Verde, ya que contribuye a la difusión del conocimiento sobre la crisis climática. «Una mayor concienciación social se asocia con un mayor compromiso en la mitigación y adaptación a este fenómeno. Desafortunadamente, cada vez más relevante y urgente para la población española», concluye la coordinadora del estudio, Anne-Marie Ballegeer.

Grupo de Investigación Reconocido EMC3

Partiendo de la premisa de que la educación científica es fundamental para enfrentar la Crisis Climática, el Grupo de Investigación Reconocido (GIR) Educación, Matemáticas, Ciencias y Cambio Climático (EMC3) investiga diferentes aspectos de la Educación y el Cambio Climático para hacer que la educación sea una herramienta fundamental para la mitigación y adaptación al Cambio Climático.

Conscientes de que las universidades deben movilizar, concienciar y capacitar para cumplir con los Acuerdos de París desde su núcleo el GIR de la USAL trabaja en formar a profesionales que comprendan esta compleja realidad en línea con los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible y de acuerdo a con consensos nacionales e internacionales.

GTC Horizonte Verde

El Grupo de Transferencia del Conocimiento Horizonte Verde (GTC Horizonte Verde) es una iniciativa interdisciplinaria que tiene como objetivo principal la transferencia de conocimiento en educación para la sostenibilidad.

A través de la formación, la innovación pedagógica y la colaboración con distintos actores sociales, busca fortalecer las capacidades del sistema educativo para abordar los desafíos del cambio climático y la transición ecológica. Este grupo se centra en el desarrollo de metodologías y herramientas educativas que integren la sostenibilidad en los procesos de enseñanza-aprendizaje en diferentes niveles educativos, desde la educación primaria hasta la formación de docentes y la educación superior.

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