Descubren por qué algunos canarios son más agresivos: el motivo es sorprendente

Hay algunos canarios que presentan una agresividad impropia de su especie. Ahora, un equipo del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN) ha descubierto a que ese comportamiento violento es resultado del trato recibido por sus madres cuando eran crías.

Tres polluellos de canario doméstico de alrededor de 14 días. Sobre esta edad pueden empezar a sufrir agresiones / Clara García.

A menudo, durante la reproducción, las hembras de canario agreden a sus propias crías arrancándoles plumas, dándoles picotazos o incluso echándolas del nido. Tras estudiar a casi 200 parejas de cría, han llegado a la conclusión de que la agresión maternal podría formar parte de una estrategia reproductiva que permite a las madres optimizar los recursos disponibles, aunque esto ocurra a costa del desarrollo de las crías, que crecen más lentamente y muestran una mayor agresividad

Para esta investigación, publicada en Scientific Reports, se monitorizó la crianza de 197 parejas en cautividad. “Hemos comprobado que los polluelos comienzan a crecer más despacio a partir de los 14 días, coincidiendo con el inicio de la agresión. Sin embargo, su mortalidad no aumenta respecto al resto de los pollos, lo que implica que estas agresiones no son sinónimo de abandono”, contextualiza la investigadora del MNCN, Judith Morales.

Polluelos maltratados son más agresivos

Además de afectar el crecimiento, estas experiencias parecen dejar huella en el comportamiento social de las crías. “Nuestro estudio sugiere que estas experiencias moldean la forma en que las aves responden a los conflictos sociales más adelante, ya que los machos criados por madres agresivas desarrollan comportamientos más intimidatorios en sus interacciones, una posible ventaja en entornos competitivos” añade Clara García-Co, investigadora de la Universidad de Amberes (Bélgica).

“En otro estudio que saldrá publicado dentro de poco hemos tenido la oportunidad de comprobar que este comportamiento también afecta a las hembras, volviéndolas más agresivas”, continúa García-Co.

Crecer en un entorno violento favorece la aparición de comportamientos agresivos

Estos resultados enlazan con la llamada hipótesis del ciclo de la violencia filoparental, que sugiere que crecer en un entorno violento puede favorecer la aparición de comportamientos agresivos en la vida adulta, un fenómeno observado también en otras especies, incluido el ser humano. 

Por otro lado, las hembras agresivas pusieron más huevos en ambas puestas., lo que apunta a una estrategia reproductiva más rígida y posiblemente menos sensible al entorno que la de las hembras no agresivas. “Lo que aún no sabemos es si estas hembras agresivas fueron también criadas por madres agresivas y por eso repiten el comportamiento. En esta investigación no separamos los efectos genéticos de los ambientales, algo que pretendemos analizar en el futuro”, termina García-Co.