Correr es una actividad muy saludable, pero hacerlo sin preparación puede poner en riesgo el corazón

Las carreras populares son cada vez más un evento con más aceptación entre la población. Sólo en Colombia en lo que va de año se han programado más de 300 carreras de atletismo. Pero participar en ellas sin preparación puede tener el efecto contrario al que se busca. Los médicos deportólogos del Hospital Universitario Nacional (HUN) y de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) hacen un llamamiento para que, antes de participar, los corredores tengan una valoración médica deportiva tendiente a prevenir los casos de muerte súbita, como los ocurridos recientemente en Santa Fé de Bogotá

La oferta de estos eventos sigue creciendo en el país, tanto para aficionados como para deportistas profesionales. Solo entre septiembre y diciembre de este año se registran 47 carreras, de las cuales Bogotá concentra el 27,5 %, seguida por Medellín y Tunja.

En los últimos meses la capital ha sido escenario de episodios de descompensación, emergencias médicas y fallecimientos durante estas competencias. Aunque son poco frecuentes, estos casos recuerdan la importancia de conocer el estado del cuerpo y contar con control médico antes de someterlo a grandes esfuerzos.

“Durante la práctica intensa del ejercicio se pueden presentar alteraciones como arritmias, picos de presión arterial, e incluso eventos cardíacos agudos en personas que no saben que tienen factores de riesgo”, explica el médico deportólogo Andrés Felipe Guerrero, profesor de la Facultad de Medicina de la UNAL.

Según el especialista, uno de los principales riesgos de ejercitarse sin valoración médica previa son las complicaciones cardiovasculares. Una evaluación adecuada permite identificar antecedentes familiares, condiciones ocultas o signos tempranos de enfermedad cardíaca, reduciendo así la posibilidad de emergencias durante el esfuerzo físico.

“La valoración no busca limitar la actividad, sino garantizar que el corazón esté preparado para la exigencia que implica cada entrenamiento o competencia”, añade el especialista.

Antes de correr, conoce tu punto de partida

Correr, trotar o caminar fortalece el corazón, mejora la capacidad pulmonar y ayuda a controlar el peso y el estrés. Sin embargo, realizar ejercicio intenso sin conocer el estado del cuerpo puede generar riesgos innecesarios.

“A veces el entusiasmo por participar en una carrera o mejorar el rendimiento lleva a que muchas personas pasen por alto la preparación médica que debería acompañar todo plan de entrenamiento”, comenta el doctor Guerrero.

La medicina del deporte va mucho más allá del tratamiento de lesiones; su función principal es prevenir. El médico del deporte orienta al paciente para conocer su cuerpo, ajustar el tipo de ejercicio a su condición física y crear rutinas seguras y efectivas.

“Podemos detectar y acompañar a quienes realizan actividad física, identificando factores que puedan comprometer el rendimiento o poner en riesgo la salud”, agrega.

A través de valoraciones integrales, estos especialistas asesoran sobre cómo entrenar, qué intensidad es adecuada, cómo hidratarse correctamente y cómo alimentarse antes y después del ejercicio.

El creciente interés por esta disciplina se refleja en la demanda del servicio. Cuando la especialidad se abrió en el HUN en 2022 se atendían en promedio 19 pacientes mensuales, y para septiembre de 2025 la cifra supera los 310, con la coordinación del doctor Camilo Povea, director de la especialidad en Medicina del Deporte de la Facultad de Medicina de la UNAL.

Correr con precaución también salva vidas

Un estudio del Centro Médico de la Universidad de Amsterdam publicado en Scandinavian Journal of Medicine & Science in Sports, analizó 33 investigaciones con más de 82.000 atletas entre 1991 y 2018. Los resultados revelan que no existe evidencia sólida de que los programas de detección cardiovascular masiva reduzcan la muerte súbita en deportistas, y hacen un llamado a estandarizar los protocolos de tamizaje y la atención preventiva particular.

Según el doctor Guerrero, estos hallazgos reabren el debate sobre la obligatoriedad del examen cardiovascular previo a la práctica deportiva competitiva y refuerzan la necesidad de la prescripción del ejercicio adaptada a cada paciente.

“La detección temprana sigue siendo fundamental. Realizarse una valoración médica no busca generar alarma, sino prevenir situaciones que se pueden evitar. Identificar un problema a tiempo —por pequeño que parezca— puede marcar la diferencia entre una experiencia satisfactoria y un evento adverso”, enfatiza el experto.

El equipo de Medicina del Deporte del HUN recomienda realizar una valoración médica previa antes de inscribirse en una carrera o iniciar un plan de entrenamiento, ya que esto permite conocer los límites del cuerpo y aumentar progresivamente la distancia o la intensidad, monitorear los signos vitales —como la frecuencia cardíaca y la presión arterial—, atender síntomas de alarma como dolor torácico, mareo o fatiga inusual, y valorar si existen antecedentes familiares de enfermedad cardíaca, hipertensión o diabetes que puedan representar un riesgo particular para la práctica deportiva.

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