“Con los sensores químicos ópticos trabajamos para hacer un diagnóstico precoz de cáncer”. Son declaraciones de Laura M. Lechuga, doctora en Química, líder del grupo de Nanobiosensores y Aplicaciones Bioanalíticas del Instituto Catalán de Nanociencia y Nanotecnología (ICN2) en Barcelona y primera mujer doctora Honoris Causa por la Universidad de León, que visitó la universidad castellanoleonesa, para tomar parte en el Congreso ASCOS 2025.

Este encuentro científico es una escuela de verano que se celebra bianualmente, en la que se reúnen estudiantes de todo el mundo, frecuentemente doctorado o postdoctorado, y también expertos mundiales del campo de los biosensores ópticos y químicos. En esta ocasión se harán llegar propuestas innovadoras relacionadas con el mundo de los biosensores a estudiantes de todo el mundo y también que sea una experiencia colectiva e interactiva en la que los estudiantes consigan llevar a cabo relaciones personales y profesionales (0:59) que les ayuden tanto a su vida personal como a su vida profesional.
Qué son los sensores químicos ópticos y para qué se usan
Para los profanos en la materia, ¿qué son los sensores químicos ópticos y para qué se usan? Los sensores químicos ópticos son dispositivos que integran una parte biológica y una parte física y sirven para determinar moléculas desde la glucosa. Se trata de elementos válidos para personas diabéticas y hasta para la detección de células tumorales, con lo cual serían también de uso para el diagnóstico del cáncer y para otro tipo de terapias, explica Laura M. Lechuga.
«Bueno, en el caso de los tres tipos de sensores, de sensores ópticos y biosensores, hablamos de unas tecnologías que te permitan hacer un análisis, por ejemplo, imagínate un diagnóstico clínico muy rápido utilizando tan solo una gota del paciente, imagínate una gota de sangre, una gota de orina y, por ejemplo, lo que intentamos es utilizar esta tecnología para hacer un diagnóstico precoz de cáncer, para saber cuándo se está comenzando ese proceso de cáncer, antes de que se extienda», aclara la experta.

Qué ventajas ofrecen esta generación de sensores
Este tipo de sensores químicos ópticos permiten hacer un análisis muy preciso y muy fiable, además se pueden aplicar en unos dispositivos y contar con una tecnología de análisis portátil, con la que se multiplican las posibilidades de aprovechamiento. «Estamos hablando de descentralizar el diagnóstico, de poder ser capaces de ir al lugar que se necesita, no solo a la casa del paciente o hacerlo en una farmacia o incluso en una ambulancia», añade Laura M. Lechuga.
Estos dispositivos portátiles podrían tener una aplicación desde el punto de vista medioambiental, para realizar análisis en ríos y otros ecosistemas, de una forma sencilla y rápida. Además, el hecho de que sea una tecnología portátil evita que se contaminen o estropeen las muestras.
El Congreso ASCOS se celebra hasta el 27 de julio, en la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de León.













