Tres décadas después de su creación, los Servicios Centrales de Apoyo a la Investigación de la Universidad de Málaga (SCAI) se han convertido en una de las grandes infraestructuras científico-técnicas de la institución. En 2026, el SCAI celebra su 30 aniversario con cerca de 500 equipamientos de alta gama, 38 unidades analíticas, seis áreas especializadas y un equipo de más de 60 profesionales.

Su función va mucho más allá de poner tecnología avanzada a disposición de los investigadores. El SCAI actúa como un punto de conexión entre ciencia, tecnología y conocimiento, ofreciendo apoyo científico y técnico a universidades, empresas, administraciones públicas y centros de I+D. Diseño experimental, preparación de muestras complejas, ensayos e interpretación de resultados analíticos forman parte de los servicios que se desarrollan en sus laboratorios.
Con una plantilla en la que cerca del 70% son mujeres, sus infraestructuras dan servicio a prácticamente todas las áreas de conocimiento y contribuyen tanto a la investigación como a la docencia y a la transferencia de conocimiento hacia la sociedad y el tejido productivo.
30 años de tecnología compartida en la Universidad de Málaga
El origen del SCAI se remonta a principios de los años noventa, cuando la Universidad de Málaga disponía ya de equipamiento científico de notable valor, pero repartido entre diferentes laboratorios y departamentos.
La necesidad de optimizar esos recursos llevó a plantear un modelo basado en servicios centralizados, capaz de compartir tecnología avanzada, experiencia técnica y personal especializado. En diciembre de 1994 se establecieron los primeros cimientos organizativos e institucionales y, en junio de 1996, el SCAI fue inaugurado oficialmente en el Campus de Teatinos.
Desde entonces, sus instalaciones se han ampliado y actualmente su actividad se extiende más allá de su sede central, hasta alcanzar también el Málaga TechPark.
Bajo el lema «30 años impulsando la ciencia», la Universidad de Málaga ha celebrado este jueves un acto conmemorativo en la Facultad de Ciencias de la Educación. El encuentro estuvo presidido por el rector, Teodomiro López, quien fue director científico del SCAI entre 2004 y 2012 y participó en una etapa de consolidación del centro y de estabilización de su personal.
Junto al rector participaron el vicerrector de Investigación y Divulgación Científica, Pedro Maireles; el decano de la Facultad de Ciencias, José Jiménez, y la secretaria Académica, de Infraestructura y Sostenibilidad, Carolina Martín.
Durante el acto se puso de relieve que la efeméride representa no solo tres décadas de actividad, sino también el trabajo acumulado por las personas que han formado parte del centro.
El decano de la Facultad de Ciencias destacó el papel del SCAI “haciendo posible la producción y transferencia científica, así como la docencia”.
Maireles quiso reconocer la labor de los distintos directores científicos y de los vicerrectorados de los que ha dependido el servicio, además del personal técnico. “Me siento muy orgulloso de vuestro trabajo diario”, señaló.
El rector, por su parte, dirigió unas palabras de agradecimiento a quienes han participado en la historia de los Servicios Centrales de Apoyo a la Investigación de la Universidad de Málaga.
El personal técnico, en el centro de la actividad científica
Uno de los mensajes centrales del aniversario ha sido el reconocimiento al equipo humano que sostiene la actividad del SCAI.
El director de Infraestructuras de Apoyo a la Investigación y Divulgación Científica, Pedro Cañada, presentó durante el acto el libro «30 años impulsando la ciencia», una obra colectiva en la que han participado personas que forman o han formado parte del SCAI y que repasa su historia, sus principales hitos y sus retos de futuro.
“Este libro refleja lo que fuimos, lo que hemos llegado a ser y hacia dónde queremos dirigirnos”, explicó Cañada.
El director de Infraestructuras destacó también la importancia de la trayectoria acumulada por el centro. “Celebrar treinta años es reconocer una trayectoria de rigor técnico, colaboración y servicio público al más alto nivel, proyectando este centro hacia el futuro como pilar fundamental de la investigación y transferencia de conocimiento”, declaró.
Pero Cañada quiso poner especialmente el foco en las personas. “El verdadero corazón del SCAI reside en las personas”, afirmó, señalando que el aniversario pretende rendir homenaje a quienes han hecho posible su evolución.
Tras el reconocimiento institucional se proyectó un vídeo conmemorativo elaborado por el Centro de Tecnología de la Imagen.
De dos técnicos a casi 500 equipos científicos
El crecimiento del SCAI permite visualizar la dimensión que ha alcanzado la infraestructura científica de la UMA en tres décadas.
El servicio inició su actividad bajo la dirección del profesor Francisco Cánovas Ramos con el Laboratorio de Microscopía Electrónica de Barrido y una plantilla formada inicialmente por dos técnicos.
Hoy dispone de casi 500 equipamientos de alta gama, agrupados en 38 unidades analíticas y seis áreas especializadas, y cuenta con más de 60 profesionales.
El centro afronta ahora una nueva etapa de expansión tecnológica. En los próximos meses está prevista la instalación de la primera plataforma de secuenciación masiva de estas características en Andalucía para el estudio del genoma humano.
A esta incorporación se sumarán en 2027 un nuevo microscopio electrónico de muy altas prestaciones y el primer sistema PET-Resonancia de Andalucía.
El SCAI ha incorporado también recientemente infraestructuras como una sala blanca, un espacio experimental de ambiente controlado y libre de partículas metálicas, y una nueva Unidad de Arqueometría.
La evolución tecnológica del centro busca ampliar las capacidades disponibles para investigadores y otros usuarios y reforzar el papel de la Universidad de Málaga como infraestructura de apoyo a proyectos científicos de diferentes ámbitos.
Más de 171.000 ensayos y servicios en un solo año
La dimensión del SCAI también se refleja en su actividad. Durante 2025 alcanzó un récord de 171.434 ensayos y servicios analíticos realizados, mientras que desde 2015 ha superado los 1,3 millones de servicios acumulados.
En ese mismo periodo, el centro colaboró en cerca de 300 publicaciones de alto impacto.
La actividad científica y técnica se ha acompañado además de una importante captación de fondos públicos competitivos, que según los datos facilitados durante el aniversario supera los 30 millones de euros acumulados desde 2015.
El centro cuenta asimismo con un índice de confianza del 98,8%, una cifra que refleja la valoración de sus usuarios y que acompaña a una estructura organizativa consolidada.
Una infraestructura que conecta investigación, empresas y sociedad
Una de las características del SCAI es precisamente su carácter transversal. Sus 38 unidades funcionan como una plataforma interconectada en la que confluyen diferentes tecnologías, conocimientos y perfiles profesionales.
Esta conexión permite generar sinergias entre disciplinas y ofrecer capacidades científicas que difícilmente podrían concentrarse en un único laboratorio o departamento. El modelo facilita además el acceso de empresas, administraciones públicas, universidades y centros de I+D a equipamientos y conocimientos especializados.
El resultado es una infraestructura que no solo ha acompañado la evolución de la investigación en la Universidad de Málaga, sino que también ha contribuido a acercar sus capacidades científicas al tejido productivo y a la sociedad.
Treinta años después de su puesta en marcha, el SCAI afronta así el futuro con nuevas tecnologías y equipamientos, pero también con una idea que ha marcado su trayectoria desde el principio: compartir recursos, conocimiento y experiencia para hacer posible una ciencia más abierta, colaborativa y conectada con las necesidades de su entorno.












