La recuperación del lince ibérico, el crecimiento de las poblaciones de águila imperial y quebrantahuesos, el récord histórico de reproducción de la cerceta pardilla o la consolidación del ibis eremita sitúan a Andalucía como uno de los territorios europeos con mejores resultados en conservación de la biodiversidad. En apenas siete años, la comunidad ha invertido 115 millones de euros en programas de protección de especies y restauración de ecosistemas que ya muestran resultados medibles sobre la fauna y la flora amenazadas.

La evolución de algunas de las especies más emblemáticas refleja este cambio. El lince ibérico, considerado el mayor éxito reciente de la conservación europea, ha pasado de 457 ejemplares censados en Andalucía en 2019 a 885 individuos en 2025, contribuyendo a que la especie abandonara en 2024 la categoría de «En Peligro» de la Lista Roja de la UICN para pasar a la de Vulnerable. Andalucía no solo ha recuperado sus poblaciones, sino que se ha convertido en uno de los principales territorios suministradores de ejemplares para nuevas reintroducciones en España y Portugal.
El águila imperial y el quebrantahuesos consolidan su recuperación
La mejora también ha sido notable en grandes rapaces. El águila imperial ibérica ha pasado de unas 30 parejas reproductoras a principios de siglo a 176 parejas, con Jaén como principal núcleo reproductor.
Mientras, el quebrantahuesos continúa recuperando antiguos territorios gracias a los programas de reintroducción desarrollados en las sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, Sierra Nevada y Castril. Desde 2006 se han liberado 102 ejemplares y actualmente existen 12 territorios reproductores, un avance que permitirá extender próximamente la especie al Parque Natural de la Sierra de Grazalema.
El ibis eremita y la cerceta pardilla protagonizan dos de las mayores recuperaciones de aves amenazadas
Uno de los casos más llamativos es el del ibis eremita, una de las aves más amenazadas del planeta. Gracias al programa iniciado en 2004, Andalucía alberga hoy la única colonia reproductora autosuficiente de Europa. Se han liberado 695 aves, han nacido 319 pollos en libertad y actualmente existen 306 ejemplares y 47 parejas reproductoras.
También destaca la evolución de la cerceta pardilla, considerada el pato más amenazado de Europa. Durante 2025 se registraron 108 puestas de las que nacieron 948 pollos, el mejor dato desde que existen registros en 1991. Actualmente Andalucía mantiene unas 200 parejas reproductoras, consolidándose como uno de los principales refugios de esta especie.

Agricultura y conservación avanzan de la mano
La estrategia de conservación también ha reforzado la protección de especies ligadas a los medios agrícolas, como la avutarda, el sisón o el aguilucho cenizo.
En este último caso, Andalucía mantiene una media anual de 528 parejas reproductoras y un éxito reproductivo del 51 %, gracias a acuerdos con agricultores para retrasar las cosechas, proteger nidos y crear zonas de biodiversidad compatibles con la actividad agraria.
La biodiversidad también se protege bajo el mar y en la flora
La conservación no se limita a la fauna terrestre. Andalucía alberga cerca de 4.000 especies de plantas, de las que alrededor de 500 son endémicas, y desarrolla programas específicos para proteger especies como el pinsapo y la flora de alta montaña de Sierra Nevada frente al cambio climático.
En el medio marino destacan los programas para recuperar la lapa ferrugínea, el molusco más amenazado del Mediterráneo, y la protección de las praderas de Posidonia oceanica, un ecosistema fundamental para la biodiversidad y la captura natural de carbono.
Una inversión que ya muestra resultados
Entre 2019 y 2025 Andalucía ha destinado 115 millones de euros a actuaciones de conservación, restauración de hábitats, lucha contra especies invasoras, recuperación de fauna amenazada y mejora de infraestructuras científicas como el Banco de Germoplasma Vegetal de Andalucía o los Centros de Recuperación de Especies Amenazadas.
A ello se suma el refuerzo de la Estrategia Andaluza contra el Veneno, que ha permitido reducir un 70 % la mortalidad de fauna causada por cebos envenenados, y la preparación de nuevas herramientas como la futura Estrategia Andaluza de Biodiversidad, que marcará las políticas de conservación durante los próximos años.













