2015: el año en el que la comunidad LGTBI consiguió su espacio en los videoclips españoles

¿Cuál ha sido la representación de la comunidad LGTBI en los videoclips españoles? La presencia del colectivo en este tipo de producciones musicales ha cambiado a lo largo de los últimos años y ha ido de la mano de la visualización de esta comunidad en la sociedad. Así se describe en una tesis doctoral presentada en la Universidad de Alicante (UA), que ha realizado un análisis del protagonismo LGTBI en la producción de videoclips e identifica 2015 como el año en el que empiezan a tomar un papel principal con total normalidad.

Fotogramas de diferentes videoclips con presencia de la comunidad LGTBI.

La tesis ha sido realizada por Fernando Fernández Torres y en ella se presenta un estudio de la apertura del videoclip musical español a la comunidad LGTBI entre 1980 y 2024. El estudio ha alcanzado una mayor perspectiva del objetivo inicial y arroja datos significativos respecto a la representación del colectivo LGTBI y, más allá, sobre el contexto social y político en el que el discurso y las propias representaciones han vivido cambios sustanciales.

La amplia panorámica que abarca el estudio se debe, en parte, al tiempo dedicado a la tesis por parte de Fernández Torres. Según explica, el estudio lo inició en el año 2008, pero por distintas circunstancias personales lo fue dilatando hasta 2020. “Fue en la pandemia cuando lo retomé y, por ello, he podido tener un amplio campo de estudio y, sobre todo, con cambios importantes gracias a los avances sociales que, a su vez, se han reflejado en los contenidos audiovisuales musicales”.

2015: el año en el que la comunidad LGTBI conquistó su espacio en los videoclips españoles

Uno de los puntos más llamativos de la representación del colectivo LGTBI en el estudio de Fernández Torres es el cambio en la visión de estas personas que se produce, aproximadamente, a mitad del periodo analizado. “Aunque con puntualizaciones, mediante el estudio de los videoclips se advierte que la primera mitad del estudio, desde 1980 a 2005, se brinda una visión pesimista de estos personajes, mostrándolos vulnerables, marginados y en conflicto con la sociedad, mientras que en el segundo periodo la visión es opuesta, afirmativa y optimista, en sintonía con un discurso social, normalizador y reivindicativo del colectivo”, concreta el autor.

En el mismo sentido, el investigador encuentra un punto de inflexión sobre el año 2015, cuando “los propios artistas queer dominan el discurso”. “Con la autoproducción y con el detrimento de discursos que proceden de artistas heteronormativos, los propios artistas queerproducen los videoclips, sesgan menos y se produce un vergel de expresiones que se mueven entre el optimismo, el empoderamiento y la representación de los aspectos negativos del colectivo abordados con intención autocrítica”, matiza.

Esconder al colectivo en los videoclips

Como contrapunto, el autor detalla cómo la técnica de la anagnórisis es utilizada por las discográficas para “maquillar, diseminar y que se vea poco o nada el discurso LGTBI en los videoclips”. Es abundante el uso de esta técnica en la representación del colectivo en los audiovisuales musicales, que consiste en revelar al final del producto que se trata de una persona del colectivo, pero se mantiene la intriga o la duda durante todo el vídeo.

“Por su ubicación, esta revelación pasaba desapercibida para muchos espectadores, ya que se hacía, incluso, fuera de la canción en sí. Esto mismo se cortaba de la emisión en las cadenas de televisión que emiten videoclips continuamente, por lo que las discográficas se posicionaban con el colectivo, teóricamente, pero en realidad evitaban todo lo posible que se supiera”, concreta Fernández Torres.

Este recurso de la anagnórisis es tan común en la producción de videoclips con representación del colectivo LGTBI que el autor de la tesis apunta a la creación de una subcategoría propia de estudio.

 Momento de la defensa de la tesis de Fernández Torres (en el centro), acompañado por Lluís Codina, Tatiana Sentamans, Iglesias García, Enric Mira y García Escrivá (de izquierda a derecha).

Qué metodología se ha seguido para realizar este estudio

Respecto a la metodología del estudio, el autor indica que “fue uno de los mayores problemas, porque no existe una metodología o manuales concretos para el estudio de videoclips”. Sin embargo, optó por establecer pautas propias de análisis cuantitativos y cualitativos y seleccionó un centenar de videoclips repartidos en todo el periodo estudiado como muestra a analizar.

De cada producción audiovisual, Fernández Torres examinó su autoría, año, tipo de representación del colectivo, trama, si es un contenido positivo o negativo, empático, si presenta conflictos y soluciones e, incluso, si la persona representada muere o no, entre otros datos.

Así, destacan algunas de las partes analizadas al detalle por el estudio y que resultan significativas del panorama musical español de las últimas décadas, como las dedicadas a “Música y diferencia sexual durante la Transición: los años ochenta en España y la Movida Madrileña”, “Alaska, Almodóvar y McNamara: el inicio de una relación entre la música y el colectivo LGTBIQ+”, “Tino Casal: mago audiovisual y primera representación homosexual en un videoclip musical español”, “El eco del SIDA en la música de los noventa”, “Himnos LGTBIQ+ para el fin del milenio”, “Humor musical y homófobo a la española” o “¡Sorpresa, es gay! Revelación queer en el videoclip musical”, entre otras.

Finalmente, Fernández Torres plantea dos posibles escenarios de futuro, “que la tendencia al alza de artistas concienciados y visibles continue o que, por el contrario, se estabilice o descienda, lo que dependerá de las políticas de igualdad de futuros gobiernos y de la implicación con el colectivo de la industria musical y de los medios de comunicación”. Además, el estudio insta a seguir la línea de la investigación tanto desde una perspectiva cuantitativa, ampliando en número de videoclips analizados, como cuantitativa, ampliando los rasgos sociopolíticos del contenido.