El turismo marinero, una posible solución al declive del sector pesquero

El turismo marinero, una posible solución al declive del sector pesquero

Un estudio de la Universidad de Murcia (UMU) pone en relieve la problemática causada por la caída de la actividad pesquera en el Sureste de la Península Ibérica y señala al turismo marinero como un recurso que podría minimizar dicho declive.

Daniel Moreno y Ramón García, ambos investigadores del departamento de Geografía de la UMU, han dedicado cuatro años de trabajo a conocer los motivos que han desencadenado el declive del sector pesquero, así como a comprobar si el turismo marinero puede ejercer como un factor de desarrollo sostenible, capaz de generar un beneficio socioeconómico en el territorio en cuestión.

Las razones del declive del sector pesquero

Según el estudio de Moreno y García el descenso de actividad en el sector pesquero se debe, entre otros aspectos, al envejecimiento de la población que se dedica al sector, a la masiva explotación de los caladeros y al incremento del precio del combustible, que merma los beneficios obtenidos por los propietarios de las embarcaciones, además de a otros efectos secundarios que se relacionan con el boom inmobiliario de los municipios litorales.

Desde la década de 1970, y hasta la actualidad, el terreno se ha ido modificando, “convirtiendo a la actividad turística en el principal motor económico y dejando rezagados en importancia otros sectores como la pesca o la agricultura”, indican los autores en su investigación.

En el Sureste de la Península Ibérica, que engloba a la Región de Murcia y a las provincias de Almería (Andalucía) y Alicante (Comunidad Valenciana), el turismo es, según Moreno y García, “una de las principales actividades económicas, cuyos beneficios se concentran principalmente en los meses estivales”.

¿Existe una solución?

Para llevar a cabo la investigación se realizó una revisión tanto bibliográfica como documental de los proyectos de turismo marinero existentes en la región de estudio. Para examinar el potencial que el turismo marinero tenía en la zona se realizó además un trabajo de campo con el que comprobar in situ los elementos patrimoniales relacionados con la actividad pesquera, a la vez que fueron entrevistados veinte actores vinculados a la misma.

Turismo marinero para mejorar la oferta

Moreno y García señalan que es el turismo conocido como de “sol y playa” el que concentra la mayor parte de la actividad económica, y que el turismo marinero podría servir para mejorar la oferta turística hasta la fecha, convirtiendo la pesca tradicional en un recurso que incluya actividades como rutas turísticas sobre el patrimonio marinero, visitas a subastas de pescado o degustaciones de productos del mar, siendo la más demandada por los propios pescadores aquella en la que el turista puede subir con ellos a la embarcación para observar cómo llevan a cabo su trabajo.

“Me parece oportuno poner en marcha el turismo marinero. Creo que así podría valorizarse el trabajo de los pescadores”, se postula uno de los entrevistados en el estudio.

El proyecto MARIMED

En 2004, exponen Moreno y García, la Unión Europea lanzó el proyecto MARIMED: la Pesca como Factor de Desarrollo de un Turismo Sustentable, que se caracterizaba por la fuerte integración entre los sectores del turismo y la pesca, presentando esta unión como una vía a través de la cual poner en valor el patrimonio natural, cultural y social del Mar Mediterráneo.

Aunque su incidencia fue escasa, sí tuvo proyección en Águilas, municipio murciano, donde resultó el Plan de Competitividad Turística “Águilas, el mar y la pesca”, centrado en la actividad pesquera de la localidad.

Este es solo uno de los ejemplos que exponen los autores, que también destacan el caso de Galicia, donde la pesca y el turismo hace años que van de la mano.

Un trabajo de todos

Uno de los muros a salvar para poner en marcha el turismo pesquero es la propia legislación, que en las Comunidades Autónomas del Sureste Ibérico no permite la realización de algunas de estas actividades.

Moreno y García resuelven que “salvaguardar la cultura pesquera repercutiría positivamente en los municipios a nivel social e idiosincrático, pues la pesca ha sido razón de ser de muchos de ellos, llegando a ser conocidos a escala interregional y nacional por dicha actividad”, y ejemplifican sus resultados con casos como los ya mencionados de Águilas y Galicia, o el que encontramos en las Islas Canarias, donde también se está luchando por fomentar la incorporación de la población joven al sector a través de un turismo pesquero que incremente los ingresos y el grado de consideración positiva de la actividad pesquera.

El turismo marinero puede salvar al sector de la pesca tradicional, pero este es un trabajo de colaboración que no saldrá adelante sin la participación tanto de la administración pública como de las empresas privadas, cofradías de pescadores, armadores, y un largo etcétera que, como concluyen Moreno y García, “deben aunar esfuerzos y trabajar en el desarrollo territorial endógeno, fomentando nuevas actividades como el turismo pesquero”.

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