¿Cómo sobrevivir al confinamiento?

¿Cómo sobrevivir al confinamiento?

Miguiel Ángel Rando, director del Servicio de Atención Psicológica de la UMA.

El director clínico del Servicio de Atención Psicológica de la Universidad de Málaga, Miguel Ángel Rando, recomienda mantener una rutina de tareas diarias y distribuir el día en diferentes actividades, ya sean profesionales, domésticas o sociales.

La actual situación de confinamiento que desde el pasado 14 de marzo se está viviendo en todos los hogares españoles ha supuesto un cambio brusco en el estilo de vida y algo totalmente desconocido en los hábitos de comportamiento. Así lo afirma el psicólogo de la Universidad de Málaga Miguel Ángel Rando, quien advierte de que esta nueva situación puede, por tanto, afectar directamente en el estado de ánimo.

El director clínico del Servicio de Atención Psicológica de la Universidad de Málaga (SAP) recomienda mantener una rutina de trabajo o de tareas dentro del confinamiento, adaptada al nuevo escenario. “Los humanos funcionamos muy bien con rutinas conocidas y, aunque es la primera vez que estamos viviendo un estado de este tipo, es aconsejable, por ejemplo, mantener un horario de trabajo lo más estable posible, habilitar una habitación o zona concreta en la casa o cambiarnos de ropa antes de ponernos a trabajar delante del ordenador, en lugar de quedarnos en pijama”, explica Rando, que también destaca la necesidad de establecer periodos de descanso, ya que el trabajo frente a una pantalla es monótono y cansa más.

En este sentido, el experto añade la importancia de distribuir el día en diferentes tareas: profesionales, domésticas y sociales, manteniendo una cierta disciplina, pero sin ser esclavos del reloj ni de la planificación, sino simplemente como estructura de funcionamiento.

Superada la primera semana de aislamiento, Rando señala que probablemente muchas de estas primeras tareas propuestas ya se hayan concluido, por ello insiste en la importancia de emprender nuevos proyectos, en especial, actividades que requieran atención y concentración y que fomenten el contacto social, bien en familia como hacer un puzle, ver series o escuchar música, o través de las nuevas tecnologías, manteniendo la comunicación con amigos. “No hay que olvidar tampoco buscar momentos de soledad, estar a solas nos vendrá bien y nos hará reconfortarnos”, añade.

Ansiedad

A pesar de todas estas medidas para paliar los efectos del confinamiento, el director clínico del SAP asegura que los síntomas de ansiedad (irritabilidad, insomnio, agitación…) aparecerán, puesto que nos enfrentamos a una situación desconocida para la que no se estaba preparado. En este sentido, informa de que es normal que se manifiesten estos síntomas y que lo importante es admitirlos y no interpretarlos como una señal de empeoramiento ni, mucho menos, de enfermedad.

Como solución, Rando propone lo primero, esto es, expresar dichos sentimientos y aceptarlos, así como probar a realizar actividades distintas: por ejemplo, la relajación o la meditación; o simplemente mediante hábitos que provoquen un estado de calma como leer, oír música, etcétera.

Miedo

Según este psicólogo de la UMA uno de los principales enemigos de la ansiedad es el miedo y uno de los factores que lo desencadena es la sobreinformación, especialmente aquella que tiende a ser sensacionalista. “No es necesario estar a todas horas consumiendo noticias. Hay que evitar las que se publican en redes sociales, donde abundan los bulos o la información politizada. Pero, lo más importante, es no propagar el virus del miedo y la crispación”, aconseja.

Profesionales cualificados

Con todo, Miguel Ángel Rando apuesta por el trabajo de profesionales cualificados como los psicólogos clínicos o sanitarios, que pueden establecer sesiones on line o contacto telefónico, para ayudar tanto a personas con trastornos psicológicos previos como a aquellas que lo necesiten en este periodo de aislamiento.

El Servicio de Atención Psicológica de la Universidad de Málaga fue el primero de estas características que se instaló en España en el año 1986, y forma parte de la Asociación Española de Servicios Psicológicos y Psicopedagógicos Universitarios (AESPPU). Durante el confinamiento mantiene su actividad, aunque de forma no presencial, recibiendo hasta el momento, según destacan, numerosas consultas referidas a situaciones de ansiedad.

Asimismo, ha puesto a disposición de la comunidad universitaria una serie de recomendaciones para las personas mayores ante esta situación provocada por el COVID-19 y continúa trabajando con propuestas para ocupar el tiempo libre y evitar el miedo.

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