Ciencia

Científicos de la Universidad de Granada viajan a la Antártida para estudiar su actividad sísmica

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Un equipo nacional de científicos, entre los que están los investigadores de la Universidad de Granada (UGR), Enrique Carmona y Rosa Martín, junto con Rafael Abella del Instituto Geográfico Nacional (IGN), se encuentran en la Antártida para el desarrollo del proyecto “Seguimiento de la actividad sísmica en Isla Decepción y Estrecho de Bransfield”, que investigarán la sismicidad del volcán activo Isla Decepción y establecerán el nivel de alerta volcánica. Las investigadoras principales del proyecto de vigilancia sísmica son Inmaculada Serrano (directora del IAG-UGR) y Carmen López (directora del Observatorio Geofísico Central del IGN).

Más de 25 años lleva el Instituto Andaluz de Geofísica (IAG-UGR) monitoreando uno de los volcanes más activos de la Antártida: Isla Decepción. A finales de los años 60 y principios de los 70, este volcán tuvo importantes erupciones volcánicas y destruyó dos bases antárticas (Chilena y Británica). Hasta el momento, no ha habido ninguna erupción volcánica, pero sí dos importantes series sísmicas que ha supuesto una posible reactivación volcánica en ambos casos.

Para realizar la vigilancia sismo-volcánica, el IAG-UGR instala todas las campañas del verano austral una red compuesta por seis estaciones sísmicas autónomas cuyo registro se recibe en tiempo real en el módulo científico de la Base Antártica Española «Gabriel de Castilla» mediante enlace IP. Conjuntamente,los investigadores instalan un array sísmico (conjunto de sensores separados unas decenas de metros muy utilizado en volcanes para el estudio de las señales volcánicas). Asimismo, el IAG-UGR tiene instaladas dos estaciones permanentes que registra la sismicidad en la isla durante todo el año.

El equipo de sismólogos de esta campaña, entre ellos los investigadores de la UGR, partieron de España a principios de enero de 2021 rumbo a la Antártida, donde permanecerán hasta principios de marzo.

Este año la campaña antártica se presentaba complicada en todos los aspectos. Por un lado, la pandemia de COVID-19, que dificultó la preparación del material y condicionó las fechas de apertura. Y, por otro lado, el volcán Decepción, que, debido a los valores anómalos detectados por los investigadores de la Universidad de Cádiz en la pasada campaña, habían llevado a cerrar la BAE Gabriel de Castilla con nivel de semáforo amarillo. Y para complicar más la apertura de la Base, seguía activa una serie sísmica que comenzó a finales de agosto del 2020 en el Estrecho de Bransfield, en las inmediaciones del volcán sumergido Orca y cerca de la Isla Decepción.

Por estos motivos, el protocolo de apertura de la BAE de esta campaña ha sido más complejo que otros años. Se instalaron dos estaciones sísmicas antes de entrar en la Isla Decepción. El desplazamiento se realizó en zodiac desde el barco en el exterior de la Isla de Decepción y cerca de los Fuelles de Neptuno. Después de analizar los datos y realizar una inspección visual por el exterior de la Isla, se comprobó que la actividad sísmica estaba en niveles normales sin evidencias de reactivación volcánica importante y, por tanto, sin ningún peligro para entrar al interior de la Isla con el buque Sarmiento de Gamboa.

Una vez que el barco se situó delante de la BAE Gabriel de Castilla, se instaló de nuevo otra estación sísmica que, junto con los datos de deformación, permitiría establecer el nivel de actividad actual del volcán. Después de 8 horas de análisis, se dio el visto bueno por parte de los responsables de la vigilancia volcánica para la apertura de la Base y empezar con las labores de descarga del material. El nivel de semáforo se mantuvo en amarillo.

Posteriormente a la apertura, se instalaron las estaciones de la Red Sísmica Decepción junto con la antena sísmica para el monitoreo del volcán. Hasta el momento, la actividad sísmica ha sido baja. La mayoría de los eventos detectados son terremotos regionales del Estrecho del Bransfield de la serie del volcán submarino Orca y de la zona cercana a la Isla Elefante que el pasado 23 de enero tuvo un terremoto de magnitud 7 con alerta de tsunami y varias réplicas de magnitud en torno a 5. Debido a que la actividad volcánica actual es baja y los parámetros de deformación han vuelto a valores de relajación, se ha establecido que el nivel de semáforo pase de amarillo a verde.

“Como resultados preliminares desde el inicio de la campaña antártica, tenemos que se sigue observando el predominio de la actividad de largo periodo (LP) con ausencia de tremor volcánico (hasta la fecha). Las estaciones que mayor número de eventos LP siguen siendo Bahía Fumarolas (FUM) y Playa de Obsidianas (OBS) (dos zonas de la isla) como en anteriores campañas”, explica el investigador de la UGR Enrique Carmona. Esto se debe principalmente a la presencia de anomalías geoquímicas y a los sistemas hidrotermales que tienen estas dos zonas de la isla.

La actividad de los eventos volcano-tectónicos (VT) es baja, donde la mayor parte de los mismos tienen lugar en la estación de C70 (cráteres del 70) como lleva ocurriendo en campañas anteriores. “Son de baja magnitud debido esencialmente a la implicación de sistemas de fractura pequeños que se encuentran en la Isla al contrario de los sistemas de fracturas regionales que provocan terremotos de mayor magnitud. Este tipo de señal puede aparecer de forma aislada o en forma de enjambres sísmicos, consecuencia de una desestabilización del sistema de fallas de la zona volcánica”, apunta Carmona.

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