Una red liderada por la UMA busca mejorar la inclusión educativa conectando escuelas, familias y entidades sociales

La inclusión educativa no depende únicamente de lo que ocurre dentro de las aulas. También influyen la relación de los centros con las familias, el entorno social, las organizaciones culturales y los recursos disponibles en cada comunidad. Con esa idea como punto de partida, la Universidad de Málaga (UMA) lidera RIMAS, una red de colaboración que pretende conectar a escuelas, universidades y entidades sociales para desarrollar prácticas educativas más inclusivas.

El proyecto busca que las experiencias que ya funcionan en distintos centros y comunidades puedan compartirse, analizarse y convertirse en recursos útiles para otros profesionales. Para ello, reunirá a investigadores y colaboradores de España, México y Argentina, junto con centros educativos y organizaciones sociales y culturales.

La iniciativa está coordinada por Pablo Cortés, investigador de la UMA, y Eduardo Fernández, de la Universidad de Valladolid, y cuenta con una veintena de especialistas, además de otros tantos colaboradores. En ella participan también personal investigador de la Universidad de Jaén y de la Universidad de Vic, así como especialistas de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, en México, y de la Universidad Nacional del Comahue, en Argentina.

Compartir experiencias para reducir las barreras educativas y sociales

Uno de los objetivos de RIMAS es evitar que las iniciativas inclusivas queden aisladas en un centro educativo o una organización. La red parte de la idea de que las soluciones a los problemas de exclusión pueden fortalecerse cuando quienes trabajan en educación, cultura e intervención social comparten sus conocimientos y colaboran de forma continuada.

Esto implica reconocer que los centros educativos y las entidades sociales no solo aplican conocimientos generados por las universidades. También producen experiencias y aprendizajes que pueden ayudar a mejorar las prácticas educativas y orientar nuevas investigaciones.

Los impulsores del proyecto defienden la creación de «ecosistemas comunitarios de aprendizaje y transferencia de conocimiento» para afrontar las barreras y el aislamiento. La propuesta pasa por documentar experiencias culturales, prácticas que implican distintos sentidos y formas de expresión, así como relatos vinculados a las vivencias y emociones de las comunidades.

El propósito es que ese conocimiento no permanezca exclusivamente en el ámbito académico, sino que pueda transformarse en herramientas y propuestas aprovechables por el profesorado, el alumnado, las familias y las organizaciones que trabajan sobre el terreno.

Un laboratorio abierto para crear recursos educativos

La principal iniciativa prevista dentro de la red será RIMAS OpenLab, un laboratorio concebido como un espacio físico y digital abierto a investigadores, profesionales de la educación y la cultura, entidades sociales y ciudadanía.

Este espacio facilitará el intercambio, la experimentación y la evaluación de prácticas educativas y sociales. La idea es que los participantes puedan compartir experiencias, probar propuestas y valorar cuáles resultan útiles para favorecer la inclusión en diferentes contextos.

El laboratorio también permitirá reunir recursos pedagógicos en un repositorio digital. Este material estará orientado a facilitar el acceso a experiencias y herramientas que puedan servir de referencia a otros centros y organizaciones.

Junto a estos recursos, el proyecto prevé elaborar propuestas y recomendaciones para impulsar cambios en los ámbitos educativo, cultural y social. De este modo, RIMAS pretende conectar la investigación con las necesidades de quienes trabajan directamente con el alumnado y las comunidades.

Cuatro fases para identificar experiencias y construir una red

El proyecto se desarrollará en cuatro fases. El trabajo comenzará con una identificación y documentación de casos de centros educativos y entidades sociales que ya llevan a cabo prácticas inclusivas relevantes.

A partir de esa primera cartografía, los investigadores analizarán qué elementos contribuyen a mantener las redes de colaboración, qué necesidades encuentran las organizaciones y qué recursos pueden ayudarlas a consolidar sus iniciativas.

La información recopilada servirá para organizar y sistematizar los conocimientos obtenidos. Sobre esa base se desarrollará RIMAS OpenLab, que reunirá los espacios de intercambio y experimentación y permitirá poner en común las prácticas identificadas.

La última finalidad es que el trabajo no se limite a describir experiencias, sino que contribuya a generar materiales y recomendaciones que puedan utilizarse en otros contextos. El proyecto aspira así a que el aprendizaje entre centros, universidades y entidades sociales tenga continuidad y pueda adaptarse a distintas realidades.

Un proyecto de investigación hasta 2030

RIMAS está coordinado desde el Instituto Universitario de Investigación en Formación de Profesionales de la Educación de la Universidad de Málaga y forma parte de la convocatoria de Proyectos de Generación de Conocimiento de 2025 de la Agencia Estatal de Investigación.

Cuenta con un presupuesto total de 112.500 euros y tiene como fecha de finalización prevista el 31 de agosto de 2030. Está financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, con cofinanciación de la Unión Europea.

La iniciativa se integra en la prioridad temática de cultura, creatividad y sociedad inclusiva y se relaciona con dos Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas: el número 4, dedicado a la educación de calidad, y el 10, centrado en la reducción de las desigualdades.

Su principal reto será trasladar la colaboración entre investigadores, centros educativos y organizaciones sociales a resultados concretos: recursos accesibles, prácticas evaluadas y recomendaciones que ayuden a construir entornos educativos más inclusivos.