Una profesora de la UMU explica en un libro cómo afectan las pantallas al cerebro de los niños

¿Qué ocurre en el cerebro de un niño cuando utiliza un dispositivo digital? ¿Cómo puede afectar el uso de las pantallas a su sueño, su atención o su aprendizaje? ¿Y qué pueden hacer las familias para prevenir los riesgos de internet sin recurrir únicamente a las prohibiciones?

Estas son algunas de las preguntas que aborda Generación Pantalla: comprender y educar a tus hijos en la era digital (Plataforma Editorial), el primer libro de Adoración Díaz, profesora de Educación de la Universidad de Murcia (UMU) y especialista en el impacto psicosocial de la tecnología durante la infancia y la adolescencia.

La obra combina evidencia científica y recomendaciones prácticas para ayudar a familias, docentes y profesionales de la educación a comprender cómo influye la tecnología en las distintas etapas del desarrollo. Su propuesta no se limita a alertar sobre los riesgos de las pantallas: ofrece herramientas para acompañar a niños y adolescentes en la construcción de una relación saludable, segura y responsable con el entorno digital.

Sueño, lenguaje, atención y rendimiento escolar

El impacto de las pantallas durante la infancia y la adolescencia es uno de los principales temas del libro. Díaz analiza su relación con aspectos fundamentales del desarrollo, como el sueño, la adquisición del lenguaje, la capacidad de atención y el rendimiento escolar.

La autora también aborda los riesgos asociados a determinadas experiencias digitales, desde el uso problemático de las redes sociales hasta el ciberacoso y el acceso a la pornografía.

A estos desafíos se suman los relacionados con la inteligencia artificial y el temor a perderse experiencias o actividades que otras personas están disfrutando. Estos fenómenos forman parte de un entorno digital cada vez más complejo, en el que niños y adolescentes necesitan desarrollar habilidades para identificar riesgos, tomar decisiones y gestionar su relación con la tecnología.

El libro explica cómo pueden manifestarse estos problemas, qué consecuencias pueden tener y cómo abordarlos desde el entorno familiar. La finalidad es que madres y padres dispongan de criterios para reconocer situaciones preocupantes y acompañar a sus hijos sin convertir el uso de la tecnología en una fuente constante de conflicto.

No todas las pantallas tienen el mismo efecto

Una de las ideas centrales de Generación Pantalla es que el impacto de la tecnología no depende exclusivamente del tiempo de exposición. También importan el contenido que se consume, el contexto en el que se utilizan los dispositivos y la etapa de desarrollo en la que se encuentra cada menor.

Adoración Díaz, investigadora de la UMU y autora del libro ‘Generación Pantalla’.

Por eso, la autora propone adaptar las pautas educativas a las necesidades de cada edad, en lugar de aplicar las mismas normas a todos los niños y adolescentes.

El libro organiza sus recomendaciones en cuatro etapas: de 0 a 3 años, de 4 a 6, de 7 a 11 y de 12 a 16 años. Las orientaciones se apoyan en estudios científicos recientes y en recomendaciones de organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Asociación Española de Pediatría y UNICEF.

Esta perspectiva permite ajustar el acompañamiento a las capacidades y necesidades que van apareciendo durante el crecimiento, desde los primeros contactos con los dispositivos hasta una mayor autonomía en el uso de redes sociales y otras herramientas digitales.

Educar en el uso de la tecnología más allá de las prohibiciones

La propuesta de Adoración Díaz apuesta por la mediación familiar y el diálogo como herramientas educativas. En lugar de limitarse a prohibir el acceso a determinados dispositivos o aplicaciones, plantea que las familias hablen con los menores sobre lo que pueden encontrar en internet, establezcan límites comprensibles y acuerden normas adaptadas a su edad.

“Saber mediar y hablar con los niños, niñas y adolescentes de lo que puede pasarles en internet y acordar con ellos normas y contratos digitales realistas, puede contribuir a superar enfoques basados exclusivamente en la prohibición”, subraya la autora.

Este planteamiento busca que los menores no se limiten a obedecer unas reglas impuestas por los adultos, sino que aprendan progresivamente a comprenderlas y aplicarlas. La educación digital implica, así, desarrollar criterios propios para reconocer situaciones de riesgo, gestionar el tiempo de conexión y utilizar la tecnología de manera responsable.

Acompañar a los menores para que desarrollen autonomía digital

La idea que atraviesa el libro es que educar en un entorno marcado por las pantallas no consiste en vigilar permanentemente cada paso de los hijos. Se trata de acompañarlos durante su desarrollo para que adquieran, poco a poco, la capacidad de regular su comportamiento y tomar decisiones responsables.

Para las familias y los profesionales de la educación, Generación Pantalla plantea una aproximación práctica a uno de los principales retos educativos actuales: ayudar a niños y adolescentes a desenvolverse en el mundo digital con seguridad, criterio y autonomía.