A nivel popular existía una creencia generalizada sobre los efectos que el uso excesivo de las pantallas podría tener sobre el desarrollo del lenguaje en los niños. Ahora la Universidad de Granada ha confirmado la sospecha con un estudio en la que han participado cerca de 17.000 niños, y no solamente, también advierte de que el impacto afecta a varias capacidades vinculadas entre sí.

Según una investigación publicada en la revista Frontiers in Psychology, los niños de entre 3 y 5 años que pasan más tiempo del recomendado frente a los dispositivos electrónicos presentan dificultades en el desarrollo del lenguaje que tienden a estar relacionadas entre sí.
Los resultados sugieren que una exposición elevada a las pantallas podría estar asociada con dificultades que afectan a distintas dimensiones del lenguaje, y no únicamente a habilidades aisladas. No obstante, el estudio identifica una asociación entre ambos factores, pero no demuestra que el uso de pantallas sea la causa directa de los problemas lingüísticos.
Qué efectos tiene en niños el uso excesivo de pantallas
Los resultados muestran que, entre los menores con una mayor exposición a las pantallas, las dificultades lingüísticas tienden a formar redes más densas y conectadas. En otras palabras, los problemas no aparecen necesariamente de forma aislada, sino que pueden estar asociados a otras dificultades de comunicación.
La investigación, liderada por Ana María Ruiz-Ruano García, del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Facultad de Ciencias de la Educación de la UGR, analizó datos de una encuesta oficial del Gobierno de Estados Unidos en la que participaron 16.914 niños y niñas de entre uno y cinco años.
El equipo examinó la relación entre el tiempo de exposición a las pantallas y distintas capacidades lingüísticas mediante técnicas de análisis de redes. Este método permite estudiar no solo qué dificultades aparecen, sino también cómo se relacionan unas con otras.
Formular preguntas, seguir instrucciones y construir frases
Entre las capacidades analizadas figuran la formulación de preguntas, la comprensión de instrucciones, la expresión de emociones mediante el lenguaje y la construcción de frases con sentido. También se estudiaron el uso correcto de determinados sonidos, el empleo de preposiciones y las habilidades necesarias para desenvolverse en situaciones de comunicación social.
Según los investigadores, en los menores con una exposición más elevada a las pantallas estas dificultades tienden a estar más interrelacionadas. Así, un problema en una habilidad lingüística puede aparecer vinculado a dificultades en otros ámbitos de la comunicación.
El equipo apunta, por tanto, a una posible relación entre el exceso de pantallas y un patrón más amplio de dificultades en el desarrollo lingüístico infantil. Los resultados no se limitan a aspectos concretos, como el vocabulario o la construcción de frases, sino que abarcan distintas dimensiones del lenguaje.

El tiempo de pantalla recomendado para los menores
Los resultados también se relacionan con las recomendaciones sobre el tiempo de exposición a las pantallas durante la primera infancia. La Organización Mundial de la Salud recomienda que el tiempo de pantalla sedentario no supere una hora diaria en los niños de 3 y 4 años; cuanto menor sea ese tiempo, mejor.
El estudio señala que los menores que superan el límite de una hora diaria presentan dificultades lingüísticas más conectadas entre sí. Sin embargo, estos resultados deben interpretarse con cautela: la investigación analiza relaciones estadísticas y no permite concluir que reducir el tiempo de pantalla vaya a resolver por sí solo las dificultades detectadas.
Ciencia abierta para facilitar la reproducibilidad
La investigación ha recibido financiación del Plan Propio de Investigación de la Universidad de Granada. Además, el equipo ha puesto a disposición de la comunidad científica el código empleado en los análisis y diversos materiales asociados al estudio, con el objetivo de facilitar la reproducibilidad de los resultados.













