La Universidad de Cádiz (UCA) liderará un proyecto europeo de investigación biomédica que busca desarrollar una nueva generación de terapias celulares contra el cáncer. La iniciativa, denominada UNO-TCAR, recibirá una financiación de 3.999.312 euros del programa Horizonte Europa de la Comisión Europea.

El proyecto pretende superar algunas de las limitaciones de las actuales terapias CAR-T mediante el desarrollo de células T universales procedentes de donantes sanos. Su objetivo es reducir los tiempos necesarios para preparar los tratamientos y avanzar hacia terapias personalizadas que puedan estar disponibles en cuestión de días, en lugar de las cuatro o seis semanas que puede requerir actualmente la fabricación de una CAR-T a partir de las células del propio paciente.
Once entidades europeas participan en el proyecto UNO-TCAR
La investigación estará liderada por Francisco José García Cózar, catedrático de Inmunología del Departamento de Biomedicina, Biotecnología y Salud Pública de la UCA e investigador vinculado al Instituto de Investigación e Innovación en Ciencias Biomédicas de Cádiz (INiBICA).
Con una duración prevista de cuatro años, UNO-TCAR reúne a once entidades de España, Países Bajos, Alemania, Portugal y Croacia. La Universidad de Cádiz coordinará el consorcio y dirigirá el desarrollo de los módulos de reconocimiento y la búsqueda de nuevas dianas en los tumores.
El equipo incorpora capacidades especializadas en edición genética, investigación clínica, biomarcadores, microfluídica, informática sanitaria, diseño computacional de anticuerpos, fabricación de terapias avanzadas y transferencia de resultados. Entre las tecnologías previstas figura una plataforma de órgano en chip apoyada en inteligencia artificial para estudiar el comportamiento de las células terapéuticas en modelos de microambientes tumorales.
García Cózar destaca que el proyecto es el resultado de años de trabajo del grupo investigador, dos estudios recientes y una patente internacional propia. También subraya la importancia de reunir socios con capacidades complementarias para abordar las distintas fases de desarrollo de la plataforma.
Células T universales para reducir los tiempos de las terapias CAR-T
Las terapias CAR-T utilizan células del sistema inmunitario del paciente, que se extraen y modifican genéticamente para que puedan reconocer y atacar las células tumorales. Aunque han supuesto un avance importante en el tratamiento de determinados cánceres, su fabricación individualizada presenta limitaciones: el estado de las células puede estar condicionado por la enfermedad y los tratamientos previos, y el proceso de preparación puede prolongarse entre cuatro y seis semanas.
UNO-TCAR plantea una estrategia diferente: utilizar células T universales procedentes de donantes sanos, modificadas genéticamente para evitar que el sistema inmunitario del receptor las elimine y para reducir el riesgo de que ataquen los tejidos sanos.
Estas células, que el proyecto denomina chasis T-allo-S, se prepararían por adelantado y se conservarían congeladas en viales cualificados. A partir de ellas, los investigadores pretenden desarrollar una plataforma que permita rearmar las células a demanda, adaptando su capacidad de reconocimiento a las necesidades de cada paciente.
El investigador principal explica que el objetivo es pasar de los plazos actuales de fabricación a una disponibilidad de terapias específicas en días desde el diagnóstico de una recaída. El proyecto estima, además, que esta estrategia podría reducir los costes hasta un 70 %, aunque se trata de una previsión que deberá validarse durante el desarrollo de la investigación.
Inteligencia artificial y tecnología de órgano en chip para evaluar la seguridad
La investigación integrará una plataforma de órgano en chip, basada en microdispositivos que reproducen un microambiente tumoral humano. Esta tecnología permitirá observar cómo actúan las células terapéuticas y evaluar tanto su capacidad para destruir el tumor como su posible efecto sobre los tejidos sanos.
La inteligencia artificial ayudará a analizar los datos obtenidos mediante imágenes y sensores. Según García Cózar, los modelos desarrollados podrán predecir la evolución de la terapia, su eficacia y determinados indicadores de seguridad. Las conclusiones generadas por estos sistemas serán validadas por personal cualificado.
El uso de estas herramientas también permitirá reducir la experimentación animal durante las fases de investigación preclínica.
El objetivo: una prueba de concepto de laboratorio en cuatro años
Al término de los cuatro años de ejecución, el consorcio espera disponer de un demostrador de laboratorio que permita realizar de forma reproducible el proceso completo: descongelar las células, rearmarlas y validar su funcionamiento, con criterios de liberación definidos.
El investigador principal precisa que ese resultado todavía no será un medicamento ni supondrá su disponibilidad para los pacientes. Se tratará de una prueba de concepto que demuestre que la plataforma funciona y permita preparar las siguientes etapas de desarrollo.
La continuidad del proyecto contempla recurrir a instrumentos europeos como EIC Transition y EIC Accelerator para financiar los estudios regulatorios previos a un ensayo clínico, la preparación de la documentación correspondiente y la fabricación de un lote piloto bajo normas de correcta fabricación (GMP). También se prevé solicitar asesoramiento científico a la Agencia Europea de Medicamentos y avanzar hacia un primer ensayo en humanos.
Además, algunos de los resultados podrían tener aplicaciones independientes. El chasis celular, los módulos de reconocimiento, la plataforma de órgano en chip y el sistema de control de calidad basado en inteligencia artificial podrían desarrollarse como productos o licencias para otros grupos de investigación.
La comunicación científica, parte del desarrollo de nuevas terapias
García Cózar considera que explicar estos avances a la ciudadanía es fundamental para generar confianza en tecnologías que implican la modificación genética de células procedentes de donantes sanos.
El investigador recuerda que la financiación europea procede de fondos públicos y que la sociedad tiene derecho a conocer qué se está investigando, cuáles son los resultados esperados y qué aspectos todavía no pueden garantizarse. Por ello, UNO-TCAR contempla elaborar resúmenes accesibles de sus resultados, colaborar con asociaciones de pacientes y comunicar de forma transparente tanto los avances como las incertidumbres.
El proyecto aspira así a contribuir al desarrollo de nuevas herramientas de inmunoterapia celular, aunque su posible aplicación clínica dependerá de los resultados de las fases de investigación, validación y evaluación regulatoria que todavía quedan por delante.













