¿Qué seguirá haciendo diferente a un profesor cuando la inteligencia artificial pueda asumir cada vez más tareas? ¿Cómo cambiará la universidad? ¿Y qué ocurrirá con las capacidades cognitivas de las personas si delegamos continuamente en la IA? Estas son algunas de las cuestiones que se abordarán durante el curso de verano que la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) celebra en el Campus de Ciudad Real.

Bajo el título Inteligencia Artificial: transformación social y retos educativos, el encuentro reúne durante dos jornadas a especialistas del ámbito académico, empresarial, jurídico, tecnológico y cultural para analizar cómo la inteligencia artificial está transformando las capacidades cognitivas, éticas y sociales y qué impacto está teniendo ya en la Educación Superior.
Más de 150 personas se han inscrito en este curso, el último de los programados por la UCLM con motivo de su 40 aniversario y con el que la institución cierra la programación estival de esta edición.
El gran reto: aprender a trabajar con inteligencia artificial
Uno de los primeros debates del curso se ha centrado precisamente en cómo debe cambiar la relación entre las personas y la inteligencia artificial.
El catedrático de la Universidad de Granada Francisco Herrera, referente español en inteligencia artificial y premio Eminent Person AI Award de AMETIC 2026, ha advertido sobre el riesgo de que la utilización constante de estas herramientas lleve a las personas a delegar cada vez más tareas en la IA y reduzcan determinadas capacidades cognitivas.
Frente a este escenario, Herrera ha planteado la necesidad de “buscar un equilibrio y trabajar conjuntamente en un modelo de cocreatividad y cointiligencia”.
El experto también ha situado este reto directamente en la universidad. “Transformar la universidad e incidir en una universidad en la que hay que enseñar al estudiante a trabajar con inteligencia artificial, pero también aprender con el trabajo”, ha señalado.
La cuestión, por tanto, no sería únicamente enseñar a utilizar herramientas de inteligencia artificial, sino determinar qué debe seguir aprendiendo una persona por sí misma y cómo puede trabajar conjuntamente con la tecnología.
Qué riesgos tiene delegar nuestras capacidades en la IA
El debate sobre la inteligencia artificial en la educación no se limita a sus posibilidades tecnológicas. El curso también aborda sus consecuencias sobre las capacidades cognitivas, los derechos y las relaciones sociales.
Durante la inauguración, el vicerrector de Universidad Digital de la UCLM, Ismael García, ha recordado que la IA no es una tecnología nueva y que “tiene setenta años”. Lo novedoso, ha explicado, es la dimensión que ha adquirido su presencia social: “que se haya democratizado, que esté al alcance de todos y que haya penetrado en todos los ámbitos sociales y educativos y, especialmente, en el universitario”.
Esta expansión ya tiene reflejo en el propio ámbito académico. Según una encuesta realizada entre profesorado universitario citada durante el curso, el 90 % de los docentes afirma utilizar inteligencia artificial a diario y el 100 % semanalmente.
El reto que plantea esta situación es cómo integrar la tecnología sin que el aprendizaje termine reduciéndose a la capacidad de pedir respuestas a una herramienta.
Derechos fundamentales, IA responsable y talento
El programa también analizará el impacto de la inteligencia artificial desde una perspectiva que va más allá de la educación.
Durante la primera jornada se abordarán cuestiones relacionadas con los derechos fundamentales y la IA, el impacto social de esta tecnología, la inteligencia artificial responsable y el talento necesario para desenvolverse en un mundo cada vez más condicionado por estas herramientas.
Estos debates parten de una cuestión central: la incorporación de la inteligencia artificial no solo transforma procesos tecnológicos, sino también la manera en la que las personas estudian, trabajan, toman decisiones y se relacionan con las instituciones.
Por eso, el curso busca reunir diferentes perspectivas para analizar una transformación que afecta simultáneamente a la tecnología, la educación, el derecho, la sociedad y la cultura.
Cómo será la universidad del futuro
La segunda jornada del curso pondrá el foco directamente en el futuro de la Educación Superior.
Uno de los debates estará dedicado a determinar qué seguirá haciendo diferente a un profesor en la era de la inteligencia artificial, mientras que otro abordará cómo deberá transformarse la universidad ante el nuevo contexto tecnológico.
La cuestión adquiere especial relevancia en un momento en el que las herramientas de IA ya forman parte de la actividad cotidiana de buena parte del profesorado universitario y del alumnado.
El curso plantea así una reflexión sobre si la universidad debe limitarse a incorporar nuevas herramientas tecnológicas o si, por el contrario, la llegada de la IA obliga a replantear qué se enseña, cómo se aprende y cuál debe ser el papel del profesor.
“No tiene sentido la inteligencia artificial si el humano no está en el centro”
El curso de verano ha sido inaugurado por el vicerrector de Cultura, Deporte y Compromiso Social de la UCLM, César Sánchez, quien ha destacado el carácter especial de esta actividad, una de las cuatro organizadas con motivo del 40 aniversario de la institución.
Los cuatro cursos vinculados a esta celebración han sido diseñados en torno a temas de actualidad, con el objetivo de “compartir” conocimientos y “aprender” de la mano de especialistas.
En el caso de la inteligencia artificial, Sánchez ha defendido una idea que atraviesa buena parte del programa: “no tiene sentido la inteligencia artificial si el humano no está en el centro”.
El curso está dirigido por los profesores de la UCLM Juan Fernando Lallana, José Antonio Gámez e Ismael García y cuenta también con la participación de la directora general de Innovación Educativa y Centros de la Consejería de Educación, Cultura y Deportes de Castilla-La Mancha, María Dolores Pérez.
Durante dos jornadas, expertos de distintos ámbitos analizarán así una de las grandes transformaciones tecnológicas actuales y, sobre todo, una pregunta que afecta directamente al futuro de la educación: cómo aprovechar la inteligencia artificial sin perder de vista qué capacidades, conocimientos y funciones deben seguir estando en manos de las personas.












