Las personas jubiladas mayores de 60 años de Ciudad Real valoran su situación familiar con una puntuación de 8,32 sobre 10 y su satisfacción general con la vida con un 8,24. Sin embargo, el 18,3 % reconoce haber experimentado soledad no deseada, una realidad que convive con los elevados niveles de bienestar percibido por este colectivo.

Son algunos de los principales resultados del estudio Personas jubiladas mayores de 60 años de Ciudad Real: recursos municipales, bienestar percibido y soledad, elaborado por el Observatorio de Intangibles y Calidad de Vida, perteneciente al Grupo de Investigación de Capital Intelectual de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), para el Ayuntamiento de Ciudad Real.
La investigación analiza el bienestar de las personas jubiladas, el conocimiento y uso de los recursos municipales y las posibles situaciones de vulnerabilidad. Su finalidad es aportar información para orientar las políticas locales de envejecimiento y mejorar la calidad de vida de la población mayor.
Más de 800 personas han participado en el estudio sobre bienestar y soledad
Los resultados se han presentado en la Facultad de Derecho y Empresa de Ciudad Real por tres de los cuatro autores del trabajo: los investigadores José Luis Alfaro, Víctor Raúl López y Domingo Nevado. En el acto han participado también el alcalde de la ciudad, Francisco Cañizares, y el decano del centro, Fernando Calleja.
El estudio se basa en 803 cuestionarios válidos, cumplimentados de forma voluntaria y anónima entre abril y junio de 2026. El formulario incluía 45 preguntas y permitió realizar análisis descriptivos, comparaciones entre perfiles y dos modelos econométricos para identificar factores asociados a la soledad y a la calidad de vida.
Los investigadores subrayan que estos modelos permiten estudiar asociaciones entre variables, pero no establecer relaciones de causa y efecto.
El ocio y el tiempo libre son la principal demanda de las personas jubiladas
Entre las prioridades expresadas por las personas encuestadas destaca el interés por las actividades de envejecimiento activo. El 58,5 % señala el ocio y el tiempo libre como su primera prioridad entre los recursos municipales analizados.
A continuación aparece el transporte urbano gratuito o bonificado, elegido por el 22,3 % de los participantes. Estos resultados reflejan la importancia que tienen la participación social, la movilidad y las oportunidades de ocio en las preferencias del colectivo.
En cuanto al conocimiento de los servicios municipales, el 78,5 % de las personas encuestadas asegura conocerlos, mientras que el 53,5 % afirma utilizarlos. La diferencia entre ambos porcentajes apunta a la existencia de posibles barreras entre conocer los recursos disponibles y acceder efectivamente a ellos.
El estudio también detecta un menor uso de estos servicios en las zonas periféricas y las pedanías, por lo que recomienda prestar atención a la proximidad de los recursos, la movilidad y las dificultades de acceso. Además, señala que la ayuda a domicilio adquiere mayor importancia a medida que aumenta la edad de las personas encuestadas.

Vivir solo no significa necesariamente sentirse solo
Una de las conclusiones centrales de la investigación es que “vivir solo no equivale a sentirse solo”. Los investigadores advierten de que la soledad no deseada es un fenómeno que no puede explicarse únicamente por la situación de convivencia.
Su prevención requiere considerar conjuntamente las relaciones familiares, la salud, las circunstancias personales y factores como la viudedad. El análisis también muestra que, aunque los servicios municipales se asocian con una mayor participación comunitaria, participar más no aparece relacionado por sí mismo con una menor experiencia de soledad.
Por este motivo, el estudio plantea que las actividades municipales deben complementarse con medidas de detección temprana y acompañamiento, capaces de identificar situaciones de vulnerabilidad y responder a las necesidades de cada persona.
Autonomía digital, espacios verdes y participación para mejorar el bienestar
El informe propone reforzar las políticas municipales de envejecimiento activo desde una perspectiva amplia, que no se limite a incrementar la oferta de actividades. Entre sus recomendaciones figura impulsar la autonomía digital de las personas mayores, pero manteniendo también canales presenciales para evitar que la tecnología se convierta en una barrera de acceso a los servicios.
La investigación destaca igualmente la importancia de mejorar la accesibilidad, cuidar los espacios verdes y fortalecer la confianza vecinal. También plantea ampliar las oportunidades culturales y educativas como elementos vinculados al bienestar y a la calidad de vida.
Los resultados ofrecen al Ayuntamiento de Ciudad Real una base de información para adaptar sus recursos y políticas a las necesidades expresadas por las personas jubiladas, prestando especial atención a la prevención de la soledad no deseada y a las diferencias en el acceso a los servicios municipales.













