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«El grado de riesto de un gran terremoto en Almería es muy importante»

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ricardogarciarribas.jpgRicardo García lleva más de tres décadas afrontando los riesgos sísmicos en la construcción. Desde Lydicce desarrollan en el PTA de Málaga nuevos materiales para que nuetros edificios resistan a los teblores. Desde la Junta Directiva de la Asociación Española de Ingeniería Sísmica colabora con responsables políticos y entidades como Protección Civil para que tomen conciencia y desarrollen estrategias capaces de minimizar las consecuencias de futuros seísmos. 

¿Podemos sentirnos seguros ante un terremoto los que vivimos en edificios construidos antes de la primera normativa sismorresistente de 1975?

En principio, y aún a sabiendas de que mi respuesta podrá parecer exagerada, no mucho menos que aquellos que vivimos en edificios construidos después de la publicación de la primera normativa sismorresistente española que, perdóneme que le corrija, es de 1968. 
No obstante, y dada la importancia de la pregunta, permítame que fundamente y justifique mi respuesta. 

En mi visita a la villa de Periana, en la Axarquía malagueña, con motivo de la celebración en Málaga y a iniciativa de LIDYCCE, del 2º Congreso Nacional de Ingeniería Sísmica, pude verificar, no sin gran sorpresa, que dos viejos edificios de mampostería situados junto a la antigua iglesia, que quedó prácticamente destruida por el Gran Terremoto de Andalucía de 1884, resultaron con daños muy leves y siguen en pie aún hoy en día, aunque su estructura corresponda a una tipología estructural hoy denostada y despreciada.

Otro ejemplo y termino con ellos. Conozco muy bien por mis frecuentes visitas a su antiguo balneario, la ciudad de Alhama de Granada. Alhama quedó prácticamente destruida por el mismo terremoto de 1884 y sus nuevos barrios, edificados después del terremoto para albergar a la población que había perdido sus viviendas, lo fueron con un criterio sencillo y regular en su diseño y unas estructuras de mampostería que se reforzaron con elementos de madera que mejoraron su ductilidad. Muchas de estas casas han sido y están siendo modificadas y ampliadas en la actualidad, y no sólo no se está mejorando su resistencia sino que las reformas y cambios introducidos están incrementado muy gravemente su vulnerabilidad ante los efectos de un nuevo terremoto.  

El desconocimiento conceptual del fenómeno sísmico y de la norma sismorresistente, y también las enormes posibilidades de cálculo facilitadas por los ordenadores, están propiciando desde hace unos años diseños de estructuras de edificación y civiles sumamente vulnerables a los terremotos, ya que se olvidan en ellos los principios de regularidad geométrica y mecánica tan recomendados siempre por todas las normativas sísmicas del mundo.

¿Cuál es el nivel de riesgo en una provincia como Almería de sufrir en el futuro un gran seísmo como los que se han dado en siglos precedentes?

Sólo si pensamos en los desastres símicos ocurridos en el pasado en la provincia de Almería, algunos de ellos de gran intensidad como los ocurridos en 1518, 1522, 1804, 1829 y 1854, podríamos decir que el nivel de riesgo futuro probable es muy importante.
Por otro lado, y dado que la ocurrencia de los terremotos es un fenómeno de naturaleza caótica, la imposibilidad de predicción del momento de su ocurrencia y de su intensidad, hace que sólo la prevención sea la única actuación válida para amortiguar sus posibles efectos catastróficos.

¿Tiene la población una percepción real del riesgo?, ¿Y las diferentes instituciones profesionales?

La población no tiene ninguna percepción real del riesgo porque nadie se lo ha advertido. Existe entre las autoridades políticas y sociales una creencia, en mi opinión equivocada, de que no debe crearse alarma social con estos temas. No se trata de crear alarma social pero sí de responsabilizar a los ciudadanos de su propia seguridad y de la ya urgente necesidad de prevención que el problema requiere.
En cuanto a la pregunta lamento confesarle que, desgraciadamente, las instituciones en general, tanto políticas como profesionales y con muy pocas excepciones, sólo por ignorancia y desconocimiento del fenómeno sísmico y de sus efectos, no son verdaderamente conscientes de la gravedad y trascendencia social del problema.
La Asociación Española de Ingeniería Sísmica, de la que en la actualidad formo parte de su Junta Directiva representando a Lidycce, hace lo que puede desde su absoluta carencia de medios, convocando congresos nacionales cada cuatro años y fomentando el debate e intercambio de conocimientos entre sus socios. Lidycce, también por propia iniciativa y asumiendo la totalidad de su costo, ha realizado estudios de peligrosidad sísmica en los municipios de Málaga y Vélez Málaga y ha colaborado de forma muy intensa en la evaluación del riesgo sísmico de las dos citadas ciudades.
Cómo arquitecto especialista ¿Es la normativa actual suficiente para que las construcciones resistan al peor de los escenarios posibles?
Sin duda la normativa sismorresistente actual, si se cumplieran con rigor sus exigencias en cuanto a diseño, cálculo y construcción, sería suficiente para que nuestras construcciones resistieran el peor de los escenarios probables.

Respecto al nivel de cumplimiento ¿Se es riguroso en todos los casos o presenta deficiencias?

Desgraciadamente, la normativa sismorresistente no se ha cumplido ni se cumple, en general y en un alto porcentaje, con el rigor que la gravedad de las consecuencias de un terremoto de mediana  magnitud requeriría.
Nada nuevo por otro lado. Ya en 1990, geofísicos e ingenieros del Instituto Geográfico Nacional manifestaban en el diario El País su creencia de que la normativa sísmica se incumplía con demasiada frecuencia, y advertían de las gravísimas consecuencias que podría tener en aquella fecha la ocurrencia de un terremoto como el de Arenas del Rey de 1884 en todo el litoral mediterráneo, donde el urbanismo se ha desarrollado de forma tan espectacular como caótica.

Por su trabajo es buen conocedor de las investigaciones que se llevan a cabo en España sobre riesgo sísmico. ¿Estamos condenados a sufrir de nuevo grandes terremotos como los del siglo XVI?

Sin duda. Los terremotos son fenómenos naturales que se seguirán produciendo hasta la desaparición de nuestro planeta. Sin embargo, que los terremotos supongan o no una catástrofe de proporciones dramáticas depende sólo de nuestra capacidad para prevenirlos, y desgraciadamente como ya hemos dicho, estamos viviendo prácticamente de espaldas al fenómeno sísmico.

¿Qué efectos tendría si se produjese, por ejemplo, en el litoral mediterráneo?

Me remito al ya citado artículo publicado en El País en 1990 y firmado por algunos de los más conocidos expertos en geofísica y riesgo sísmico, y cuyas afirmaciones corrobora mi ya dilatada experiencia en su totalidad.
Un terremoto como el último catastrófico producido en España en 1884 y conocido como “El Gran Terremoto de Andalucía”, o cualquiera de los ocurridos en Almería en las fechas señaladas, tendría sobre las zonas urbanizadas del litoral mediterráneo efectos devastadores con, posiblemente, miles de muertos y pérdidas económicas de miles de millones de euros. Independientemente de la inmensa tragedia humana que tal desastre supondría, la recuperación de la economía y de las infraestructuras de nuestra Comunidad se dilataría, al menos 20 ó 25 años.
La sociedad en general debería ser consciente de esta peligrosa espada de Damocles que se cierne sobre nuestras cabezas y, en consecuencia y sin dilación, comenzar a trabajar en la ineludible y necesaria prevención para mitigar en lo posible los efectos de una futura catástrofe sísmica.

Artículo publicado en la revista Nova Ciencia. Nº39. Septiembre de 2008. Página 18-19. 

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