Las universidades afrontan un cambio de paradigma. Además de formar profesionales, generar conocimiento y transferir tecnología, ahora se les exige un papel más activo para responder a desafíos como la inteligencia artificial, la transición energética, la medicina personalizada o la transformación del tejido productivo. Este nuevo enfoque, conocido como Universidad de Cuarta Generación, plantea instituciones capaces de liderar ecosistemas de innovación en los que colaboren investigadores, empresas, administraciones públicas y sociedad.

Esta es la visión que ha defendido el rector de la Universidad de Murcia, Samuel Baixauli, durante una conferencia en el Círculo de Economía, en la que ha planteado la necesidad de que las universidades evolucionen hacia un modelo con mayor impacto científico, económico y social.
De transmitir conocimiento a liderar la innovación
La propuesta parte de una evolución del papel tradicional de las universidades. Si durante siglos su misión principal fue la formación de estudiantes y posteriormente incorporó la investigación y la transferencia de conocimiento, el modelo de Universidad de Cuarta Generación añade una nueva responsabilidad: convertirse en un agente capaz de impulsar la innovación y coordinar respuestas a problemas complejos.
Según explicó Baixauli, este modelo apuesta por ecosistemas abiertos de innovación, donde universidades, empresas, administraciones públicas, hospitales, centros tecnológicos y sociedad civil trabajen conjuntamente para acelerar la generación de conocimiento y su aplicación.
En este contexto, defendió que la misión universitaria ya no puede limitarse a la docencia, la investigación y la transferencia, sino que debe asumir un papel protagonista en la creación de valor público y en la transformación de su entorno.
Un «sistema operativo del conocimiento»
Uno de los conceptos centrales de la propuesta consiste en convertir la universidad en un «sistema operativo del conocimiento regional», capaz de conectar a todos los actores del ecosistema de innovación para favorecer la colaboración y acelerar el desarrollo científico y tecnológico.
«La Universidad de Murcia tiene la oportunidad de convertirse en el principal catalizador del desarrollo regional durante la próxima década, actuando como el gran espacio de encuentro entre conocimiento, innovación y sociedad», destacó el rector.
Desde esta perspectiva, la universidad deja de ser únicamente un espacio donde se produce conocimiento para convertirse en una infraestructura que facilita su circulación entre investigadores, empresas, administraciones y ciudadanía.
Inteligencia artificial, salud y sostenibilidad como ejes estratégicos
Durante su intervención, Baixauli identificó cinco ámbitos prioritarios sobre los que debería construirse este nuevo modelo universitario.
Entre ellos situó el desarrollo de la inteligencia artificial aplicada a los principales sectores económicos, el liderazgo en investigación sobre agua y sostenibilidad, el impulso de la medicina personalizada y la salud digital, el fortalecimiento de la innovación abierta con empresas y administraciones y la consolidación de un sistema de formación permanente basado en el aprendizaje a lo largo de toda la vida.
Estos ámbitos reflejan la creciente necesidad de que las universidades integren la investigación con las demandas sociales y económicas de su entorno.
Más impacto y menos dependencia de los ránquines
Otro de los cambios planteados afecta a la forma de evaluar el éxito de las universidades. Frente a los indicadores tradicionales, centrados principalmente en publicaciones científicas o posiciones en ránquines internacionales, Baixauli defendió incorporar métricas relacionadas con el impacto real de las instituciones sobre la sociedad.
Entre ellas citó la participación en la creación de empresas innovadoras, la contribución a las políticas públicas, la generación de empleo cualificado o la capacidad para mejorar el bienestar colectivo.
En este sentido afirmó que «debemos evolucionar y no medirnos con rankings, para pasar a medirnos a través de la reputación».
Un modelo para afrontar los grandes desafíos del siglo XXI
La propuesta de Universidad de Cuarta Generación responde a un contexto marcado por transformaciones científicas, tecnológicas y sociales cada vez más rápidas, en el que las instituciones de educación superior están llamadas a desempeñar un papel más activo en la búsqueda de soluciones.
Según expuso Baixauli, el éxito de las universidades del futuro dependerá no solo de la calidad de su investigación, sino también de su capacidad para movilizar talento, generar alianzas entre instituciones y trasladar el conocimiento científico hacia la innovación, el desarrollo económico y el bienestar social.













