Los residuos de posidonia ayudan a combatir la salinidad en los cultivos de arroz

La Universidad de Alicante impulsa una nueva línea de investigación basada en la economía circular y la sostenibilidad agrícola con el objetivo de dar una segunda vida a los restos de Posidonia oceanica que se acumulan en vertederos municipales. El profesor Borja Ferrández Gómez del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular y Edafología y Química Agrícola, e investigador del grupo Química Agrícola, de la UA está desarrollando un estudio para transformar estos residuos en fertilizantes sostenibles que ayuden a mitigar el impacto del estrés salino en el cultivo del arroz

El trabajo se enmarca en una estancia de tres meses que Ferrández realiza en un laboratorio del Instituto de Tecnologia Química e Biológica António Xavier (ITQB NOVA), perteneciente a la Universida de NOVA de Lisboa, bajo la supervisión del doctor Nelson Saibo.

Residuos de posidonia para combatir la salinidad del suelo

La propuesta de Ferrández, junto con su grupo de investigación, busca valorizar los restos de Posidonia oceanica como fuente de compuestos bioactivos que puedan mejorar la tolerancia del arroz al estrés salino. Esta línea se alinea con la normativa europea de fertilizantes (Regulación EU 2019/1009), que promueve el uso de productos más sostenibles y respetuosos con el medioambiente. 

La investigación parte de una preocupación creciente: el estrés abiótico causado por la salinidad del suelo, derivada del aumento de temperaturas, la disminución de lluvias y la consiguiente escasez hídrica en la región mediterránea. En este contexto, el arroz —un cultivo estratégico para la Comunidad Valenciana, con Denominación de Origen Protegida— es especialmente sensible a este tipo de condiciones, lo que puede afectar seriamente a su rendimiento y sostenibilidad. 

Desde el ITQB NOVA, uno de los centros de referencia en biociencias moleculares de Europa, el grupo “Plant Gene Regulation” investiga cómo las plantas, especialmente el arroz, responden a factores como la salinidad, la sequía o el frío. Esta colaboración internacional refuerza la vocación investigadora de la Universidad de Alicante y su apuesta por soluciones científicas ante los grandes desafíos ambientales y agrícolas del siglo XXI.