Las leyendas que aterrorizaban a los españoles antes de la llegada de Halloween: algunas ponen los pelos de punta

España cuenta con un amplio patrimonio de leyendas, criaturas sobrenaturales y tradiciones relacionadas con la brujería que alimentan el imaginario del Día de Todos los Santos y son muy anteriores a la llegada de la moda de Halloween. La Santa Compaña, los hombres lobo, las procesiones de almas en pena y las historias de brujas han inspirado algunas de las obras más representativas de la literatura y el cine de terror españoles.

Miguel Carrera Garrido, profesor titular del Departamento de Literatura Española de la Universidad de Granada (UGR) y coordinador del Área de Literatura del Vicerrectorado de Extensión Universitaria, Patrimonio y Relaciones Institucionales, repasa estas manifestaciones del folclore español y su influencia en la cultura popular.

La Santa Compaña y las leyendas de los muertos que regresan

Entre las celebraciones vinculadas a la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre destaca el Samaín o Samuín, relacionado con la festividad gaélica del Samhain y recuperado en distintas localidades españolas.

También forman parte de este imaginario las procesiones de almas en pena, como la Santa Compaña gallega, que cuenta con equivalentes en otras regiones de España. Es el caso de la Güestia asturiana y la Estantigua zamorana, relatos tradicionales sobre apariciones y comitivas de difuntos que recorren los caminos.

Estas creencias han dejado una importante huella en la literatura. Uno de los ejemplos más conocidos es El monte de las ánimas (1861), de Gustavo Adolfo Bécquer, un relato ambientado en Soria en el que los muertos regresan para aterrorizar a los vivos.

El cine español también ha recurrido a este universo sobrenatural. Una de sus representaciones más reconocibles es la tetralogía de los Templarios Ciegos, dirigida por Amando de Ossorio durante la década de 1970, que convirtió a estos personajes en referentes del cine fantástico y de terror.

La Güestia, fotomontaje de Eduardo Valdés-Hevia.

Hombres lobo en España

El folclore peninsular también conserva leyendas sobre hombres lobo, con figuras como el lobishome gallego. Este imaginario conecta con uno de los casos criminales más conocidos de la historia española: el de Manuel Blanco Romasanta, un hombre del siglo XIX que afirmaba ser víctima de un sortilegio que lo transformaba en hombre lobo durante las noches de luna llena. Posteriormente, admitiría que lo que padecía era una enfermedad y no una maldición, y que recordaba todos sus crímenes.

Su historia inspiró distintas producciones cinematográficas, entre ellas El bosque del lobo (1970), dirigida por Pedro Olea, y Romasanta: la caza de la bestia (2004), de Paco Plaza. Ambas películas trasladaron a la pantalla la figura de este personaje, situado entre la historia criminal y las leyendas sobre licantropía.

Brujas, aquelarres y tradiciones sobrenaturales españolas

Las tradiciones sobre brujería constituyen otro de los grandes pilares del patrimonio sobrenatural español. Localidades como Zugarramurdi, Trasmoz y Soportújar mantienen una estrecha vinculación con relatos, creencias y leyendas sobre brujas y prácticas mágicas.

Miguel Carrera.

Este universo ha inspirado también a grandes artistas y escritores. Es el caso de Francisco de Goya, que plasmó el imaginario de la brujería en sus Caprichos y Pinturas Negras, así como de autores como Gustavo Adolfo Bécquer y Pío Baroja.

El cine contemporáneo continúa recuperando estas mitologías locales y tradiciones populares. Entre los ejemplos más destacados figuran Errementari (2018), Irati (2022) y Gaua (2025), dirigidas por Paul Urkijo, además de O Apóstolo (2012), de Fernando Cortizo, y O Corpo Aberto (2022), de Ángeles Huerta.

Estas producciones demuestran que el folclore y las leyendas locales siguen siendo una fuente de inspiración para el cine fantástico y de terror, que encuentra en la cultura popular española historias y personajes con identidad propia.

Don Juan Tenorio y los grandes clásicos del terror literario

La literatura española cuenta con otros referentes vinculados al imaginario sobrenatural. Entre ellos destaca El estudiante de Salamanca, de José de Espronceda, cuyo protagonista contempla su propio funeral, y Don Juan Tenorio (1844), de José Zorrilla.

Esta última obra, en la que Don Juan obtiene el perdón gracias al amor de Doña Inés, mantiene una estrecha relación con las celebraciones del Día de Todos los Santos. Su representación teatral se ha convertido en una tradición en distintas ciudades españolas durante estas fechas.

Como recuerda Miguel Carrera Garrido, España cuenta con «costumbres, monstruos y referentes de sobra para alimentar el imaginario sobrenatural vinculado a estas fechas», además de numerosas películas y obras literarias inspiradas en ellos.