La Universidad de Alicante (UA) acoge los próximos 5, 6 y 7 de marzo el II Encuentro Internacional de Sociología «Pensar y sentir el futuro. Entre la memoria y la esperanza», una cita académica que reunirá a destacados sociólogos internacionales y nacionales para analizar los retos estructurales y emocionales de las sociedades contemporáneas.
El encuentro comenzará el día 5, a las 9:30 h, en la sede universitaria de la calle San Fernando, e irá precedida de la conferencia inaugural, presentada por Juan Mora Pastor, vicerrector de Investigación, a cargo de Geoffrey Pleyers, presidente de la International Sociological Association (ISA) y director de investigación del Fondo Belga de Investigación, quien abordará «La renovación de la sociología global y los retos de un mundo en crisis».
El congreso contará con diez conferencias, cinco serán impartidas por sociólogos internacionales y cinco por especialistas españoles, dos mesas redondas con ocho participantes, 50 presentaciones de investigadores de distintos países y dos actividades culturales.
Un premio Príncipe de Asturias participará en el congreso
El director de las jornadas, el catedrático de Sociología de la UA Juan Antonio Roche, subraya el salto cualitativo de esta edición «en la que hemos aumentado la presencia internacional de investigadores y de países como Estados Unidos, Europa, España, China y África».
Entre las figuras confirmadas se encuentran el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales y expresidente de la Asociación Americana de Sociología, Alejandro Portes; el propio Geoffrey Pleyers; el expresidente de la Asociación Portuguesa de Sociología João Teixeira Lopes; la profesora de la Universidad de Cabo Verde Eufemia Vicente Rocha; la socióloga y experta en estudios africanos Natalia Ribas; la Premio Nacional de Sociología Constanza Tobío; el catedrático de la UAM y ex presidente del CIS Cristóbal Torres; el Premio Fundación La Caixa Gerardo Meil; el premio Defensa de Investigación Manuel Torres Soriano y la catedrática de Antropología Liu Qi.
Las mesas redondas incorporarán perfiles académicos e institucionales diversos, como el exrector de la UA Andrés Pedreño, el catedrático Pep Rodríguez, el general de división José Luis Figuero, la profesora de la Universidad de Shanghái Felisa Zhang, la experta austriaca Amalia Barboza, el profesor de la URJC Pablo Francescutti, el investigador del CIEMAT (El Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas) Christian Oltra y la ensayista Cristina Monge, reciente premio de Ensayo de la editorial Paidós.
Una sociedad sin relato
El eje conceptual del congreso parte de una reflexión histórica y sociológica profunda. «La primera Modernidad, iniciada en el siglo XIX a raíz de la Revolución Industrial y conducida, al menos, hasta mayo de 1968, entronizó el concepto de progreso como el factor decisivo del desarrollo social y cultural», explica Roche. Sin embargo, añade, aquel impulso progresista implicó «un olvido del pasado en aras de un presente proyectado hacia la construcción del futuro», lo que aceleró el cambio al precio de erosionar valores, estilos de vida y recursos naturales.
Según el coordinador, la segunda Modernidad, que abarca desde la crisis del petróleo de 1973 hasta hoy, ha intensificado la incertidumbre. «El futuro queda ensombrecido por una sensación difusa que no permite alumbrar con nitidez ni las alternativas ni nuevas utopías sociales y políticas», afirma. En este contexto, advierte, «la memoria social y la esperanza quedaron desprovistas de sentido colectivo, de modo que el presente se ha reducido al instante, como en un reloj digital en el que los segundos se suceden sin saber de dónde vienen ni hacia dónde van».
El tránsito entre ambas modernidades, sostiene Roche, se explica por dos grandes procesos: el paso «desde la solidez de las estructuras sociales hacia la liquidez, la aceleración y la evanescencia temporal», y la evolución de un individualismo que ha derivado hacia formas neoliberales y consumistas.
El congreso abordará cuestiones como el calentamiento global, los conflictos bélicos en distintas regiones del planeta, la crisis de las democracias representativas, el auge de populismos autoritarios, las desigualdades persistentes, las migraciones masivas, la reconfiguración geopolítica, la expansión de las redes sociales y la irrupción de la inteligencia artificial.
Pero el enfoque no será exclusivamente estructural. «Todos estos análisis revestirán un aspecto racional y sereno, pero también emocional y tal vez apasionado», señala Roche. «Miedo, angustia, nostalgia o duelo conviven con emociones positivas como la solidaridad, la empatía y, sobre todo, la esperanza», subraya el catedrático.
«Pensar y sentir el futuro implica recuperar el hilo narrativo de la sociedad», concluye Juan Antonio Roche. «Partiendo de una memoria crítica, debemos intensificar un presente más ilusionado y energético que sueñe activamente con un futuro próspero».













